Educación

Modelo ONU, un espacio para el debate y la integración

Estudiantes secundarios participaron del Programa de Naciones Unidas, una propuesta desarrollada por la Asociación Conciencia.

Sábado 05 de Octubre de 2019

Se interesan sobre temas de política internacional y el funcionamiento de Naciones Unidas, aprenden estrategias de debate y diálogo, y respetan las normas de protocolo. A través de un juego de representación de roles, chicos y chicas de entre 15 y 18 años asumen el cargo de autoridades de Naciones Unidas o delegados de un Estado nacional. Esta actividad educativa desarrollada por la ONG Conciencia invita a participar todos los años a estudiantes de escuelas secundarias, acompañados por sus docentes y guiados por voluntarios de la organización.

El Programa Uniendo Metas - Metodología Modelo de Naciones Unidas se desarrolla en Rosario desde hace 22 años y la semana pasada culminó otra edición, en la que participaron alrededor de 800 estudiantes de 45 escuelas públicas y privadas de la ciudad y alrededores. "Este modelo fomenta en los jóvenes, la confrontación pacífica de ideas y la resolución de conflictos a través del diálogo", destacan desde la asociación civil Conciencia, integrada por más de cien voluntarios. Apoyado por el Centro de Información de Naciones Unidas para Argentina y Uruguay (CINU), el programa de la ONU ha sido declarado de interés educativo de parte de la Cámara de Senadores de la provincia y también de interés municipal.

Este año, alumnos y alumnas debatieron sobre comercio global, derecho a la información y regulación estatal, liderazgo joven, sistemas alternativos de seguridad social, protección de la biodiversidad, malnutrición infantil, problemas fronterizos, sistemas políticos atravesados por la corrupción, empresas sociales, y crisis de la democracia.

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Hablar en público

"Aquellas delegaciones que deseen hacer uso de la primera interpelación, alcen sus carteles. A continuación tiene la palabra la delegación de Canadá". Así abre el debate uno de los estudiantes, autoridad de la asamblea sobre comercio global, luego de las exposiciones a cargo de cada delegación.

"Aunque se trata de un simulacro, esta experiencia resulta muy enriquecedora. Los estudiantes tienen la oportunidad de hablar frente al público y perderle el miedo a las lecciones orales. No es tanto por el estudio que implica sino por la posibilidad de incorporar herramientas como el debate, el diálogo, escuchar al otro y que sea un intercambio rico en los temas que se traten", explica Lourdes Prunotto, voluntaria en el área de coordinación. La joven recuerda también su experiencia y su participación como estudiante de la escuela Stella Maris. "Me interesé por este programa porque siempre me llamó la atención el debate, y la posibilidad de hablar", continúa.

"Es un desafío para quienes tienen que representar a un país bastante polémico, pero también para quienes les toca interceder por un estado pequeño. No hay que creer que representando a una delegación grande como China o Estados Unidos se tiene la palabra asegurada. En la Asamblea de Comercio, por ejemplo, también pueden debatir Venezuela, Cuba o cualquier delegación. Mi primer año representé República Centroafricana, una delegación que no está presente en todos los órganos. Uno se prepara para generar debate, responder las preguntas y saber hacerlo", destaca la joven que ahora cursa tercer año de la carrera de Relaciones Públicas. Reconoce además que participar de este voluntariado significa para ella una práctica constante vinculada con su formación.

Desde el lugar que ocupa hoy como voluntaria, destaca que la gratifica la devolución que recibe de los estudiantes el último día del programa, también trabajar en equipo y con amigos que conoció en esta tarea. Lourdes reconoce que le gustaría participar de programas similares que se desarrollan en Chile para estudiantes universitarios. "Es otro tipo de exigencia y entrenamiento, de todos modos sería muy interesante".

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Luego de la inscripción de las escuelas y la confirmación del número de participantes, la asignación de los países se realiza por sorteo. Durante estos meses, los participantes recibieron diferentes capacitaciones sobre las normas del programa y los tópicos tratados en la actualidad por Naciones Unidas. "Se insiste mucho en el compromiso, algunos estudiantes se anotan por primera vez pensando en la posibilidad de perder tiempo de clases, y en realidad esta participación requiere de mucho estudio. Se capacitan en protocolo, oratoria y vestimenta, tratando de respetar aquellas prendas del país que representan, con el objetivo de apoyar la diversidad. El lenguaje utilizado es una de las reglas que las autoridades de cada asamblea deben hacer cumplir. Es difícil para los chicos, porque están nerviosos y a veces se olvidan de estas formalidades", agrega.

El último día, al finalizar el debate, se elabora un anteproyecto basado en el tópico tratado en los bloques regionales y por continente: "Si se aprueba eso quiere decir que se cumplió el objetivo de Naciones Unidas". También se entregan menciones de honor individual o por delegación, y tres distinciones. El jurado está integrado por voluntarios, elegidos para cumplir esta función, que recorren las distintas asambleas sin que nadie lo perciba. El primer puesto obtiene una beca para participar del modelo nacional, y esto representa otro desafío muy grande para quienes son elegidos porque tienen apenas una semana para prepararse ante la asignación de una delegación nueva.

María y Trinidad son alumnas de 2° año del colegio Español y este es su primer año en el Modelo de Naciones Unidas. Se muestran contentas y satisfechas de la experiencia vivida. Hicieron nuevos amigos y lograron aprender cosas nuevas.

"Me anoté en la ONU, porque varios amigos que habían participado el año pasado me comentaron que les había gustado mucho. Entonces cuando este año la profesora nos propuso sumarnos, dije que sí". Por ser ésta su primera experiencia, María reconoce que prefirió ser autoridad de asamblea, porque siente vergüenza de hablar en público. "A lo mejor el año que viene me animo a ser delegada. Lo que más me gustó es que encontré una amiga nueva entre mis compañeros de autoridades y aunque no me tocó exponer, fue muy interesante". Trinidad cuenta que se inscribió porque le interesaba profundizar algunos temas que se tratan en Naciones Unidas, quiso ser delegada y representó a la delegación de Luxemburgo.

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