Educación

Más educación de calidad para terminar con el trabajo infantil

Hay acuerdo en que la escolarización es clave para garantizar que niñas y niños no sean mano de obra para los adultos.

Sábado 16 de Junio de 2018

En el mundo, 152 millones de niños y niñas (de 5 a 17 años) —según la Organización Internacional del Trabajo (OIT)— se encuentran en situación de trabajo infantil, de ese total 73 millones realizan trabajos considerados peligrosos. Los gremios docentes reunidos en la Internacional de la Educación aseguran que es fundamental "una educación pública de calidad, gratuita y obligatoria para toda la niñez", además de más inversión en educación y programas de protección social.

El martes pasado se conmemoró el Día Mundial contra el Trabajo Infantil. La OIT advierte que el trabajo infantil se concentra principalmente en la agricultura y la economía informal. Y aunque en los últimos veinte años se han realizado progresos en la eliminación de esta explotación laboral y el trabajo forzoso, es preciso acelerar considerablemente el ritmo para "poner fin al trabajo infantil en todas sus formas para el año 2025".

¿Cómo hacerlo? En la mirada de la Internacional de la Educación (organización que reúne a los sindicatos docentes del mundo) "la escolarización a una edad temprana constituye la forma más efectiva de apartar a niños y niñas del mercado laboral". Para cumplir con esa meta agregan que es también importante que la educación y la formación adecuada para sostenerla reciban financiamiento y apoyo público. En particular las escuelas a las que acceden las familias más desfavorecidas.

En función de ayudar a cumplir esos objetivos, la Internacional del magisterio reivindica que se garantice una educación pública de calidad, gratuita y obligatoria para toda la niñez, al menos hasta que alcancen la edad mínima de admisión al trabajo o al empleo, así como medidas para llegar a la población no escolarizada. También inversiones en materia de educación y en programas de protección social; la eliminación de todos los costos, directos e indirectos, relacionados con la educación y la puesta en marcha de programas de incentivos que fomenten la escolarización. Además de aportar a la formación docente que acompañe el cumplimiento de estas metas.

Además de alejarlos de lo propio de la infancia —el juego y la escuela— los millones de niños y niñas que son sometidos al trabajo desde temprana edad sobreviven en no poco número serios peligros de vida. De los 152 millones que están en situación de trabajo infantil, 73 millones realizan trabajos que considerados peligrosos. "Muchos factores —detalla la OIT— contribuyen al trabajo infantil y al elevado índice de lesiones relacionadas con el trabajo y los problemas de salud que se registran entre los niños que trabajan y los trabajadores jóvenes".

Prevenir

¿Por qué es necesario prevenir y erradicar el trabajo de niñas y niños? La Iniciativa Regional América Latina y el Caribe libre de trabajo infantil (ONG) señala algunas razones claras. En principio porque "significa materializar los derechos fundamentales de los niños, niñas y adolescentes de América latina y el Caribe que están consagrados en la Convención de los Derechos del Niño". También porque este trabajo profundiza la inequidad social, privando a niños, niñas y adolescentes de la educación, además de agudizar vulnerabilidades económicas y sociales de las familias de bajos recursos. Y en el caso de las niñas, las discrimina ya que son especialmente vulnerables a la explotación, los malos tratos y privación de sus derechos.

La Iniciativa Regional menciona además que es necesaria esta erradicación ya que "la construcción de una ciudadanía global se inicia desde la primera infancia (0 ? 8 años), en un contexto de equidad e igualdad de oportunidades y respetando sus derechos".

Ciclo de desigualdad

Sobre las razones que obligan a los Estados y la ciudadanía a comprometerse con erradicar esta explotación de la niñez, también la directora nacional de Aldeas Infantiles SOS Argentina, Alejandra Perinetti, advierte — "Trabajo Infantil: un problema de millones", artículo de opinión para la agencia Télam— que "la mayoría de los niños y adolescentes que deben combinar trabajo y educación terminan por abandonar la escolaridad". "El resultado de las trayectorias escolares es significativamente más bajo: agotamiento, escasa capacidad de concentración, falta de tiempo para responder a los requerimientos educativos, son solo algunos de los motivos asociados al trabajo infantil. Así, sin otras opciones disponibles, lo que se abandona no es solo la escuela, se abandona la posibilidad de romper el ciclo de desigualdad. Se cambia un mundo de reglas para los niños y niñas y se ingresa de manera prematura a un mundo que es ajeno a su condición de niño", sostiene y agrega que además "millones de niños y niñas pierden la posibilidad de crecer en los entornos comunes y propios de la niñez quedando expuestos a innumerables violaciones de sus derechos".

Para la especialista, "aunque suele pasar inadvertido, la magnitud del problema es evidente. No solo al considerar que más de la mitad de los niños y adolescentes de nuestro país realiza algún tipo de trabajo que le permita sobrevivir, sino por las circunstancias en que se realiza y los riesgos que conlleva. Los niños y adolescentes que trabajan lo hacen generalmente en peores condiciones: sin cuidados de seguridad e higiene, están expuestos a ruidos muy altos, cargas pesadas, trabajos peligrosos; se desempeñan en empleos de menor calidad; exceden los horarios de las jornadas de trabajo establecidas por ley y casi la mitad de los que se encuentran en actividad, ingresaron al mercado laboral antes de la edad legal permitida".

Perinetti recuerda que "desde el año 2002, cada 12 de junio se conmemora el Día Mundial contra el Trabajo Infantil con el objetivo de dar visibilidad a la gravísima situación que atraviesan las víctimas de este flagelo, quienes son explotados, y pierden salud, educación, son privados de su bienestar general y ven limitadas sus posibilidades de desarrollo".

"Poner fin al trabajo infantil —concluye— debería ser una prioridad de un Estado garante de los derechos de los niños y adolescentes. Es necesario el desarrollo, con intensión y verdadero compromiso, de políticas de fiscalización que sancionen a los empleadores que contratan mano de obra infantil y que se ejecuten las políticas de protección e inclusión social para prevenir una vulneración severa a los derechos humanos de millones de niños en Argentina".

Marcha Global

En la Argentina, la Ctera —que integra la Internacional de la Educación— consideró que es prioritario recuperar la justicia social y respeto por los derechos para decirle no al trabajo que somete a las infancias: "Para erradicar el trabajo infantil y garantizar el derecho a la educación hay que recuperar la justicia social, exigiendo respeto y cumplimiento de los derechos fundamentales del trabajo y de las políticas públicas universales".

También destacan que este año se conmemoraron 20 años de la Marcha Global Contra el Trabajo Infantil. En 1998, 7 millones de personas marcharon en 5 continentes exigiendo a la OIT que se cumplan los convenios vigentes y se termine con el trabajo de niños y niñas. La consigna que acompañó a la manifestación fue "No herramientas en manos pequeñas, sólo libros, sólo juguetes". Una bandera que sigue estando presente en este reclamo universal.

La OIT advierte que de los 152 millones de niñas y niños que trabajan, 73 millones lo hacen en trabajos considerados peligrosos"

La mayoría de los niños y adolescentes que deben combinar trabajo y educación terminan por abandonar la escolaridad"

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