Educación

Lulita: "El rap es para quien se anime y lo sienta"

Lucía Tamagno, más conocida como Lulita, es rapera y se dedica a dar talleres para adolescentes y jóvenes.

Sábado 30 de Junio de 2018

"El rap tiene mucho contenido, el mensaje que se transmite en una canción es lo más importante", afirma Lucía Tamagno ó Lulita, la rapera rosarina que se hizo conocida por sus letras que hablan de la mujer y la discriminación, y desde el año pasado está al frente de los talleres para jóvenes y adolescentes en distintos barrios de la ciudad. De a ratos todos quieren hablar, los entusiasma buscar pistas en la computadora, y escuchar cómo suena su rap por el parlante. "No importa el matiz de la voz, el rap es para todo aquel que se anime y lo sienta. Por lo general cada uno tiene un perfil, una temática. A Michael le gusta escribir sobre lo político y social, Braiton prefiere los cuentos y narraciones, Ariel y Roque, en cambio, son más sentimentales". Así presenta la joven a parte del grupo que la acompaña todos los lunes en el Centro de Convivencia Barrial de Las Flores Este.

Cada clase comienza casi siempre con una ronda de mates y una charla. "De a poco vamos descubriendo qué tenemos en común para escribir, los chicos traen letras que escribieron en sus casas y preguntan qué pueden mejorar. Se les enseña a escribir una canción a través de estrofas y estribillos, así componen un rap de manera parecida a una poesía", explica la rapera que todos conocen como Lulita. Los talleres comenzaron en abril, continúan hasta fin de año y siempre hay tiempo de anotarse. "La mayoría de los chicos vienen desde el año pasado, pero también se incorporaron nuevos alumnos, incluso algunas chicas". Hace poco se sumaron Estefanía y Lizzi de 10 años, la más chica del grupo.

Lulita intenta que sus clases no sean todas iguales, para evitar la monotonía y que el grupo no sienta la obligación de asistir al taller. "Algunas veces calentamos la voz apenas llegamos porque la mayoría de las letras tienen estribillos líricos, que requieren de técnicas de respiración y modulación. Luego nos ponemos a escribir, ponemos una pista fuerte y trato de atender las inquietudes de cada uno". La cantante confiesa que disfruta mucho de coordinar el taller de rap, que también funciona en distintos centros municipales de los Distritos Sur y Sudoeste, abierto para chicos y chicas de 6 a 25 años.

"En el Club Infantil Oroño asisten chicas donde la mayoría escriben sobre violencia doméstica y sus temas se refieren casi siempre a las luchas de las mujeres; en el caso de La Estación son todos chicos que transitaron en algún momento de su vida situaciones de calle o de consumo, y es un desafío que los pibes salgan de la calle, que puedan tener otra visión de las cosas, que puedan sentirse artistas y que vean que el rap puede empezar como un hobby pero también que pueda ser una salida laboral como me pasó a mí", destaca la rapera al referirse a los espacios dónde trabaja, y lo difícil que resulta a veces conectar con cada grupo.

Sin insultos ni agresiones

"Los raperos somos como payadores evolucionados del siglo XXI, podemos rapear en freestyle es decir improvisando las letras con una pista musical cualquiera o dedicarnos a las batallas que son las competencias entre raperos. En el taller buscamos otra cara del rap, no apuntamos a las agresiones, tampoco a los insultos, sino a ver qué nos pasa, qué queremos expresar o reclamar", dice Lulita y para quienes conocemos muy poco acerca de este género, explica que dentro de la cultura del hip hop están el baile, el graffiti y también el rap.

"Es muy difícil ser mujer en este ambiente pero mi vida es el rap, haciendo esto me acerqué a muchas personas y conocí otros lugares", expresa y cuenta que por estos días se encuentra grabando lo que será su primer disco llamado Afortunada. También la convocaron hace un tiempo para representar a Santa Fe y ser parte de un compilado con canciones de raperas y raperos de todo el país, y aunque este proyecto no se concretó por falta de presupuesto, le permitió viajar a Tecnópolis, capacitarse y grabar el tema "Ni una menos", que compuso junto al folclorista Bruno Arias.

"Los jóvenes traen una banda de cosas desde la casa, hay chicos que miran Pasión de sábado porque les gusta la cumbia y quieren hacer rap con un fondo cumbiero, entonces buscamos un instrumental de cumbia, y se coloca un tempo parecido al del rap. El rap no tiene límites, hay muchísimos estilos como el hard core que es rap rock, también se puede jugar con los instrumentales, las letras y estribillos", afirma Lulita que se identifica más bien con un estilo trap de bombo y caja.


Cultura rapera

Braiton tiene 13 años y cursa primer año de la escuela secundaria. "Me gusta este taller porque podemos expresarnos. Cuando cantamos no podemos decir las barbaridades que se dicen en la calle, y algunas veces en la escuela", comenta. Cada uno escribió un tema que pronto grabarán en un disco, pero Braiton no se anima a rapear el suyo, dice que todavía lo tiene en borrador y no pudo practicarlo. "Me gusta escribir muchas canciones, a veces las dejo por la mitad, ésta es la única que terminé", comenta entusiasmado mostrando un papel con algunos tachones que hizo luego de las correcciones.

En el taller cada uno compuso un tema, su canción será parte de un compilado que grabarán muy pronto en el Galpón de la Música. Este proyecto que en el barrio Las Flores se llama Enrollando notas, con diferentes estrategias y formatos, también se lleva adelante en cada uno de los talleres que coordina Lulita en distintos barrios de la ciudad. "La finalidad es la misma: armar un disco, trabajar de manera individual y sentirse a la vez que pertenecen a un grupo, que pueden generar lazos de confianza y romper con el prejuicio. No es un trabajo sencillo porque hay que indagar primero en qué quiso decir o transmitir cada uno y hasta dónde quiere hablar", remarca la joven e invita al grupo a continuar con la charla.

"Generalmente cuando escribís una canción lo hacés por algo que estás sintiendo en ese momento", se suma Roque de 20 años. "El taller nos enseña a desenvolvernos solos, en nuestro caso aprendimos todo aquí, antes escribíamos algo y no se entendía, no rimaba, además teníamos muchos errores de ortografía", confió y se animó a rapear un tema que compuso junto a un amigo el año pasado.

Michael, otro de los jóvenes que asiste al espacio, sacó su cuaderno y también rapeó una de las tantas canciones que compuso desde que empezó. La profundidad de sus palabras y la denuncia que quizás sólo se atreve a expresar de ese modo dejaron al grupo unos segundos en silencio. El rapero cuenta que hace mucho que escribe y que con el taller logró la base y el formato que no tenía. "A veces son estrofas cortas, otras largas, todo depende de cómo uno lo dice y así graduar la respiración. Si uno quiere decir dos o tres estrofas seguidas te quedás sin aire, entonces es mejor terminar una, respirar y empezar de nuevo. Una vez escuché a un músico decir que aquel que no sabe cantar melódico sirve para cantar rap, y como yo no sé cantar melódico, hago rap", asegura con humor. El rapero cursó dos años la carrera de lengua y literatura en el Instituto Olga Cossettini pero no pudo continuar por cuestiones económicas; asegura que el año próximo retomará y que quizás se incline esta vez por trabajo social o el profesorado de historia.

Al preguntarles qué tipo de música escuchan o eligen, el grupo de manera espontánea responde: "Todas, menos reggaeton y cumbia". "El contenido de sus letras es obsceno, no edifican nada en la persona sino que incitan a hacer cosas malas", considera Michael.

Raperos de Las Flores


Talleres de rap

Para sumarse a estos espacios, se puede asistir a los Talleres de Rap, del Distrito Sur: los jueves de 15 a 17, en el Centro de Salud Maiztegui, y los martes de 15 a 17, en el Club Infantil Oroño.

En el Distrito Sudoeste: los viernes de 13 a 15, en el Centro de Convivencia Barrial Plata; los lunes de 14 a 16, en el CCB Las Flores Este y en el Centro de Salud Itatí, los lunes de 16.30 a 18 y viernes de 16 a 18 en la Casa de Cultura. Y en La Estación, espacio en red: los lunes de 11 a 13. Más información: www.rosario.gov.ar


>>> Eso no es amor

Tengo mucho miedo
y no lo puedo controlar,
mi familia no me
escucha
y no lo puedo
denunciar.

Quién me va a creer
que vivo en este
infierno,
nuestro amor se muere
como flores del invierno.

Tienes que cambiar
le haces daño si la
matas, ella te ama
y tú la maltratas.

Lloró desconsolada
pero vos no parabas,
dejá de pegarle
que tus manos
son pesadas.

(Letra de Roque, integrante del taller).


>>> Quiero denunciar

Salgo para la calle,
y observo realidad,
mi mente que explota
diciendo la verdad.

No importa a quien
humille
lo tengo que rapear,
y a las autoridades
las quiero denunciar.

Son todos corruptos
por eso los insulto,
no me traten de
ignorante
yo sí que soy un culto.

Yo no uso máscaras,
yo nunca me oculto,
no uso el maquillaje
que se ponen esos
brutos.

Miro a mi alrededor
y todo está podrido,
sueños de la calle
que se han desvanecido

Un circo de promesas
que se quedan en olvido,
mientras sigo con la vida
que me dio mi Dios
querido.

(Letra de Michael, integrante del taller).

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