Educación

Lecturas en la salita del jardín, entre el juego y las palabras

El Jardín El Soldadito abrió sus puertas para mostrar las actividades preferidas por los más chicos. La lectura, una de las elegidas

Sábado 25 de Mayo de 2019

La sala verde de cinco años a cargo de la seño Gisela se prepara para comenzar las actividades propuestas para ese día. Sentados en ronda reciben a La Capital. Ocurrentes, cariñosos, alegres y espontáneos tienen muchas cosas para contar. Este martes se celebra el Día de los jardines de infantes y la maestra jardinera, seguramente habrá programas especiales: un paseo por el barrio, una merienda distinta, dibujos nuevos y adornos coloridos en las salas. Esta fecha se recuerda en memoria de Rosario Vera Peñaloza, educadora y pedagoga, fallecida el 28 de mayo de 1950 y quien fuera la fundadora del primer jardín de infantes argentino a principios del siglo XX.

El Jardín de Infantes Nº 1.261 El Soldadito está ubicado en el barrio de Puente Gallego de la zona sudoeste de la ciudad. Esta institución de carácter religioso es referente para las familias del lugar desde hace 46 años cuando abrió sus puertas por primera vez, aunque diez años más tarde llegaría su incorporación oficial. Niños y niñas de 2 a 5 años asisten al jardín, la tercera generación para muchas familias, integradas por papás que generalmente trabajan haciendo changas y mamás que son amas de casa o realizan tareas domésticas.

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Contacto con los libros

Entre las anécdotas y experiencias que niños, niñas y docentes tienen para contar, sobresale una actividad. Al momento de presentarla, todavía les cuesta pronunciar esta palabra, que prefieren llamar “Pertulias”. Se trata de las Tertulias Literarias, una propuesta del Ministerio de Educación provincial que los pone en contacto con las primeras lecturas. Gisela Salcedo es la maestra que incorporó las prácticas en el jardín El Soldadito, desde el año pasado en un grupo de cuatro de años.

“Es una experiencia nueva, que al principio generó bastante incertidumbre. Me parecía raro trabajarlo con los más chicos, pero durante la capacitación me encontré con muchas otras docentes que sentían lo mismo. En el nivel inicial resulta más difícil trabajar el respeto por la palabra y transmitir los sentimientos”. La maestra cuenta que tampoco se sentía segura con las obras propuestas para trabajar en el aula: Alicia en el país de las maravillas y Las fábulas de Esopo. “Son historias largas que deben adaptarse a los más chiquitos”, explica la docente como moderadora de esta práctica que se ocupa de guiar la palabra entre niños y niñas llamados oradores.

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Bébeme y cómeme

Con la imagen de una Alicia niña muy distinta a la que seguramente vieron en algún otro libro o en la película, los chicos de la sala verde comenzaron la lectura del libro. “Cuando llegaron los libros al jardín, se les entregó un ejemplar a cada familia y nos pusimos a trabajar”. Los chicos enseguida cuentan dónde lo guardan en su casa. En una bolsa, en el ropero, pero todos aclaran que no lo pintan ni recortan porque es para leer. Sin embargo para la maestra, llevar el libro a casa no siempre resulta una buena idea. Puede ser que la mamá, el papá o la persona a cargo del niño no sepa leer, razón por la cual los audio-libros serían una buena alternativa para incorporar en el nivel inicial.

A Aron le gustó cuando Alicia se cayó en el pozo, en una habitación llena de puertas. “Había una botella que decía bébeme, en una mesa de cristal con tres patas. La tomó y se achicó”, cuenta Jazmín. “Después encontró un pastel que decía cómeme, y creció como un gigante”, agrega Stefano.

El viernes es el día elegido para las tertulias, y lo marcaron en el calendario donde anotan todas las actividades de la sala. Primero había que explicarles qué era una tertulia, que la historia se lee por partes, y que al finalizar la lectura cada uno podía contar si le gusta o no, o qué llamó su atención. También que tenemos que hablar de a uno, buscando entre los carteles con su nombre y respetar el turno.

“Resultó una experiencia maravillosa, me sorprende cómo aprendieron a respetar el tiempo de cada uno cuando quieren hablar y expresar su opinión. En los más chicos, casi todo gira en torno si una historia gustó o no, sintió miedo, tristeza o alegría. Siempre nos proponemos leer dos páginas por semana, pero puede ser alguna más si hay varias imágenes”. Mientras la seño propone algunas actividades para recordar la historia y retomarla muy pronto, otro grupo nuevo comenzará este año la experiencia.

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El respeto por la palabra

“Rescato la emoción que despierta un cuento, al tener que esperar hasta la semana siguiente para saber cómo continúa la historia, qué pasó con Alicia y el conejo. También valoro la creatividad y facilidad que tienen para adaptarse a muchas cosas nuevas”. Antes de comenzar esta experiencia, Salcedo destaca que no era sencillo mantenerlos atentos ante la lectura de un cuento.

También se incorpora el juego o alguna actividad que aporta a la historia del libro, los dibujos y las representaciones gráficas son otros recursos para retomar el interés del grupo. “Cuando Alicia cayó en el pozo, trajimos unas sábanas para simular que nosotros también nos caíamos”, y entre los comentarios de los chicos recuerda que una mancha de humedad en el techo de la sala del jardín los hizo imaginar estar en el pozo, en esa habitación llena de puertas como Alicia.

Mientras termina la charla con la maestra, otra propuesta mantiene a la sala verde expectante y ansiosa. Uriel se anima y lo anticipa: “Hoy tenemos de invitados a los pollitos”. Contaron que estuvieron investigando los pájaros, y así surgió la idea de que Luz, una de las nenas, llevara ese día dos pollitos. “Son de verdad, escuchalos”, dice. Enseguida la ronda se desarma y se acercan a la canasta entusiasmados por verlos.

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La etapa más linda

“El jardín es una de las etapas más lindas de la infancia, y habría que registrar en las paredes de las salas esas ocurrencias que tienen a diario los chicos”, destacan las docentes de El Soldadito. “Este trabajo nos llena el alma todos los días. Nos encontramos con la espontaneidad y la frescura, también con la tristeza y el dolor, pero siempre sentimos que tenemos algo para ofrecer, sea la escucha o una palabra. Todos los días aprendemos algo de nuestros alumnos y alumnas, también de sus mamás y familias”, comenta Liliana Morelli, directora de esta institución, sobre este recorrido que inició como maestra hace más de treinta años.

El jardín tiene sala de 4 y 5 años durante la mañana, y de 2 y 3 años por la tarde. En total, 220 chicos y chicas figuran inscriptos este año en el jardín que depende del Arzobispado. Allí los chicos almuerzan y desayunan o meriendan según el turno. Miriam Ortuño, vicedirectora de la institución también suma su reflexión: “Para los chicos significa encontrarse con el otro y vincularse desde el aprendizaje y el juego, algo que trasciende las puertas de este espacio y también los tiempos del jardín”.

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>> Tertulias literarias que llegan a las escuelas

Las escuelas comenzaron a recibir los nuevos libros destinados a las Tertulias Literarias, una práctica del Ministerio de Educación provincial que busca fomentar la lectura en las escuelas. A los 300 mil ejemplares que ya se distribuyeron entre 2017 y 2018, la cartera educativa sumará otra cantidad similar para este año. Estos libros de la colección Redes de Tinta se entregan a cada estudiante y forma a docentes para aplicar esta metodología, que incentiva la lectura y genera una serie de actividades que permiten que todos lean y puedan opinar.

Las tertulias cuentan con un docente moderador, formado para hacer que los chicos lean los clásicos universales —adecuados a su nivel educativo—, que luego seleccionen párrafos que les hayan llamado la atención, los compartan con la clase y reflexionen sobre algún tema de su cotidianeidad inspirado en la historia. Para la mayoría es el primer libro que tienen en sus casas.

Las ediciones anteriores incluyeron Un cuarto propio (Virginia Woolf), Aguafuertes y cuentos (Roberto Arlt), Alicia en el país de las maravillas (Lewis Carroll) y Cuentos de la selva (Horacio Quiroga), entre otros. Este año se sumaron Tom Sawyer (Mark Twain), La casa de Bernarda Alba (García Lorca), La metamorfosis (Kafka) y una selección de cuentos de Poe.

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