Sábado 24 de Febrero de 2024
El recreo es uno de esos momentos mágicos de la escuela. Cuando suena el timbre o la campana, chicos y chicas se encuentran para disfrutar del tiempo libre. Se trata de unos pocos minutos que son disfrutados por muchos, cuando se comparten juegos y se fortalecen vínculos, pero que pueden se padecidos por otros, cuando se vivencian dificultades que impiden el encuentro. Para charlar sobre qué es lo que sucede en esos momentos, la editorial Catapulta Junior lanzó “Recreo”. Una colección literaria creada por autoras santafesinas, pensada para charlar sobre valores con las infancias.
Recreo está integrada por “Clara dice basta” y “Yo llegué primero”, dos cuentos escritos por Victoria Conte e ilustrados por Polly Boyle. Las mismas autoras de los libros La calma del león y El poder de los abrazos de la misma editorial.
Conte es psicopedagoga, oriunda de la ciudad de Venado Tuerto y se define como un apasionada de la literatura infantil. Una herramienta que tiene siempre a mano para el abordaje de temas sensibles con chicos y chicas. Respetar las diferencias, aprender el valor de la tolerancia y empatizar con el compañero, son algunos de esos temas que toman forma en los relatos que integran la colección Recreo. Y no se trata solo de palabras, porque las ilustraciones de Boyle interpelan con luces, sombras, expresiones y colores que también cuentan.
En una charla con La Capital, Conte explica que la colección nació cuando la editorial Catapulta Junior las convocó con la propuesta de trabajar en obras que aborden la temática de los valores. “En este marco, se eligió el recreo como escenario común para que esté presente en todos los cuentos. De ahí el nombre de la colección”, indica.
¿Qué trae el recreo para los chicos y las chicas?
El recreo es un momento universal de la jornada escolar, que se produce de modo similar en todas las escuelas del país y el mundo. Si bien marca el inicio de un momento libre de la jornada, también tiene sus reglas implícitas. Los contenidos pedagógicos se ven dentro del aula, pero en el recreo se aprenden un montón de valores y habilidades sociales al estar en contacto con otros. El recreo es un momento esperado por algunos porque implica salir a jugar, encontrarse con amigos, correr y distenderse, pero también es un momento que puede ser difícil para otros. A veces los chicos no tienen herramientas para encontrarse y unirse al juego de otros, porque no se animan o sienten que no tienen nada en común, y es aquí, mas alejados de la mirada del adulto, donde pueden aparecer conflictos, peleas y burlas
Brindás talleres en los que promovés una educación para la paz. Contame de qué se tratan y si estos cuentos tienen que ver con este trabajo con el que estás comprometida.
Sí, tienen que ver. Además de ser psicopedagoga soy certificada en disciplina positiva y desde 2017 desarrollo talleres para familias y escuelas. Así surgieron los primeros libros autoeditados, que hice como una manera de difundir algunas herramientas, como por ejemplo el manejo respetuoso del enojo, o como ayudar a una persona a superarse e intentar cosas nuevas. Con los padres y maestros trabajo en talleres vivenciales, y todo lo que fue surgiendo se ve reflejado en estos cuentos, donde aparece el respeto mutuo, la tolerancia y la empatía. El niño es persona por eso se merece mi respeto, y yo como adulto, padre o maestra, puedo ponerle límites siempre desde una actitud respetuosa. Eso mismo se refleja en los cuento: puedo tener diferencias con un otro, pero puedo hacerme valer sin faltarle el respeto.
Y en el caso de los chicos y chicas, ¿Cómo son esos talleres?
Con los más chicos trabajo distinto. Suelo partir de un cuento como disparador, que luego da lugar al debate y la reflexión. Por esto también surgió la necesidad de escribir.
¿Podemos decir que esta es una colección que invita a charlar sobre las emociones con las infancias?
Sí, y creo que en eso hace un gran trabajo Poly, la ilustradora, ella es artista plástica y con sus ilustraciones cuenta mucho más de lo que las palabras dicen. A través de lo que observa el lector puede comprender el clima que hay, cómo se está sintiendo cada personaje, qué sucede de fondo. Creo que es una pata fundamental, que le permite al lector y al adulto que lo acompaña poder charlar de estos temas.
¿Hoy se le presta más atención a las emociones de las infancias que décadas atrás?
Sí, creo que ha habido un cambio y que hoy se le presta atención a los estados emocionales de los más chicos. Es cierto que los adultos, que somos los que tenemos que prestar atención, no fuimos capacitados para hacerlo. Por lo general, cuando trabajamos con los adultos y les preguntamos cómo se sienten, nombran cinco emociones básicas y les resulta difícil reconocer matices. Y eso es porque no hemos tenido educación emocional para acompañar. Sí me parece que hoy cuesta un poco encontrar el equilibrio, a veces hay demasiada permisividad y eso no implica ser respetuoso con los chicos. A veces en el afán de querer acompañar, no aparece nunca el “no” para que los chicos no se frustren, y la frustración es necesaria. Como todo proceso uno va de un extremo al otro hasta encontrar un punto medio
¿Crees que la literatura abre puertas al diálogo para abordar estos temas?
Si totalmente, porque le da la distancia justa a los chicos para poder hablar de algo, que quizá le está pasando, pero no quiere autoreferenciarse. Como le sucede al personaje del cuento, puede hablar desde ese personaje sin ponerse en riesgo. A su vez, puede tomar herramientas de lo que ve en esa historia y puede intentar aplicarlas. Por eso creo que la literatura siempre es un recurso valioso para las aulas.