A cien años de la Reforma Universitaria

La revolución de las conciencias

¿Qué significa ser reformista hoy? Opinan estudiantes de la UNR que participan de distintas agrupaciones políticas

Sábado 16 de Junio de 2018

La chispa estalló hace cien años en Córdoba y lentamente comenzó a prender en el resto del país y el continente. La Reforma Universitaria de 1918 se presentaba como una "hora americana". "Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más", expresó Deodoro Roca en el Manifiesto Liminar. Ese grito profundo reformista tuvo como grandes protagonistas a los jóvenes universitarios. "La juventud ya no pide, exige que se le reconozca el derecho a exteriorizar ese pensamiento propio de los cuerpos universitarios por medio de sus representantes. Está cansada de soportar a los tiranos. Si ha sido capaz de realizar una revolución en las conciencias, no puede desconocérsele la capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa", decía el Manifiesto del 21 de Junio. Cogobierno, libertad de cátedra y autonomía fueron algunas de las banderas reformistas. La gratuidad llegaría recién en 1949.

Es insoslayable la voz de los jóvenes a la hora de conmemorar el legado de la Reforma. Y como en el resto de las universidades, en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) conviven agrupaciones estudiantiles de diferentes expresiones sociales y políticas. Un movimiento estudiantil heterogéneo con miradas disímiles sobre el pasado, pero también sobre el presente y futuro de la universidad y del país. La Capital reunió a estudiantes de distintas facultades y espacios de militancia, que respondieron a los dos mismos interrogantes:

1) ¿Qué significa hoy ser reformista?

2) Y en el actual contexto ¿qué desafíos tiene el movimiento estudiantil? Estas son sus respuestas.

* Milena Orayen (25 años, presidenta del Centro de Estudiantes de Humanidades / Mate Cocido - AIRE)

1. Entendemos la Reforma del 18 como un proceso revolucionario, un cambio de paradigma que se dio en profunda unidad del sector estudiantil con el movimiento obrero y con repercusión en toda Latinoamérica. Nosotres no nos consideramos reformistas, sino movimiento latinomericanista, feminista y popular. Entendemos que es un momento de plantearnos con firmeza a resistir pero también a avanzar en esta idea de universidad que estamos construyendo como pueblo latinoamericano.

2. A 100 años de la Reforma, hoy vienen impulsando la reforma educativa junto a la laboral y previsional. En este contexto se necesita un nuevo cambio de paradigma pero con visión feminista y realmente popular, ya que una gran parte de la población hoy sigue sin poder acceder a la universidad pública. En este sentido construimos como sector, pero junto a lxs trabajadorxs, organizaciones barriales, espacios de género y organizaciones del pueblo por una universidad y sociedad feminista, disidente, latinoamericana y popular.

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* Agustina Michellozzi (22 años, presidenta del Centro de Estudiantes de Psicología / Alde)

1. Ser reformista hoy significa levantar las banderas de quienes iniciaron en 1918 un camino para luchar por otra universidad: la Universidad del Pueblo Liberado. Una universidad que sea popular y permita el ingreso, la permanencia y el egreso de todos aquellos que deseen formarse en la educación superior, eliminando los ingresos restrictos y las políticas que favorecen a la deserción estudiantil. Una universidad científica, que ponga los conocimientos, investigaciones y profesionales al servicio de nuestro pueblo, y no de unos pocos (como empresas y multinacionales). Una universidad democrática, que permita la libre expresión y la participación en la ciudadanía universitaria de forma igualitaria.

2. Estamos ante una avanzada del gobierno nacional contra la educación pública, que se expresa en los recortes del presupuesto universitario de tres mil millones de pesos en infraestructura; en el vergonzoso aumento salarial a los docentes del 5 por ciento y en el brutal recorte de incumbencias a 37 carreras universitarias. Desde el Alde venimos denunciando desde hace muchos años, que los diferentes gobiernos nunca han incluido a la educación dentro de sus prioridades, y desde ahí parten las necesidades que tenemos. Actualmente, se apunta al deterioro máximo de la educación superior a través del vaciamiento de la universidad pública. Necesitamos la máxima unidad de estudiantes y trabajadores para vencer el ajuste, el ahogo presupuestario y para garantizar el salario digno docente, la gratuidad de la enseñanza y los contenidos que aborden las problemáticas actuales como la perspectiva de género.

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* Federico Secchi (23 años, consejero directivo en Ciencia Política / Franja Morada)

1. Ser reformista hoy es una manera de concebir la tarea de todos aquellos y aquellas que conformamos la comunidad universitaria frente a los desafíos cotidianos. Las bases sobre las que se asientan esos principios son sólidas: autonomía, cogobierno, la libertad de cátedra y la extensión universitaria. Lejos de ser tareas acabadas, las comprendo más como valores que se construyen, repiensan y manifiestan de diversas maneras en el quehacer de todos y todas cada día. Hoy más que nunca el reformismo sigue marcando ese camino, en una diversidad de miradas, para que nunca falten nuevas metas y que esa universidad además de pública sea una posibilidad real para todos y todas.

2. El principal desafío hoy del movimiento estudiantil es conformarse como tal. No digo que no exista un movimiento estudiantil, sino que en más de un aspecto parece no ser acorde a nuestra realidad. La desconfianza o la indiferencia de la gente y en este caso particular de la mayoría de los estudiantes que no militan no es un síntoma de la propia juventud, al contrario, grandes reivindicaciones y luchas hoy son motivo de movilización por amplios sectores de la sociedad. El llamado de atención es para las organizaciones, que debemos repensarnos y encontrarnos más en el otro. Es el gran desafío de la política universitaria: destruir viejos vicios y estar a la altura de las nuevas y ya no tan nuevas deudas que nos tocan afrontar.

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* Inés García (22 años, militante en Derecho de Propuesta Universitaria (PRO)

1. Hoy en día ser reformista simboliza adaptar la enseñanza universitaria a los futuros desafíos. El espíritu reformista debería formar parte de la cultura universitaria, para lograr la constante evolución de nuestra sociedad. La universidad pública hace a la formación de profesionales, en todos los ámbitos del pensamiento, y esto es lo que garantiza la pluralidad de opiniones tan importante para el ejercicio pleno de la democracia. Hoy necesitamos formar a los profesionales del futuro y para ello es necesaria una universidad pública, gratuita, de calidad e inclusiva.

2. Uno de los principales desafíos que tiene el movimiento estudiantil reformista es adaptarse a las nuevas políticas de género. El movimiento reformista debe ser considerado un movimiento cultural, y en consecuencia no puede mantener los ojos cerrados ante los cambios que está transitando la sociedad. Por otro lado, las formas de relacionarnos con el conocimiento están cambiando y la universidad pública tiene que acompañar esta evolución. El desafío es incorporar tecnologías que nos garanticen la inserción en el próximo escenario mundial.

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* Mercedes Miñon Castelli (26 años, presidenta del Centro de Estudiantes de Arquitectura / Area / MNR)

1. Hoy quienes somos reformistas tenemos el gran desafío de seguir defendiendo los ideales y el modelo de universidad que nos legaron aquellos jóvenes revolucionarios de 1918. Nos corresponde a los jóvenes de esta época bregar por la Universidad del Pueblo, que apueste al bienestar de las mayorías nacionales, por una universidad para todas y todos, porque entendemos a la educación como un derecho, y no como un privilegio para unos pocos. Debemos trabajar en la construcción de una universidad que forme ciudadanos comprometidos con la realidad, con un fuerte compromiso social; con políticas que garanticen el ingreso irrestricto y sea inclusiva; y que apueste a la construcción de una nueva sociedad.

2. Debemos hacernos cargo de aquellos principios del '18 que aún no hemos logrado concretar en todas las universidades, como lo es la extensión universitaria como espacio curricular en nuestros planes de estudio; pero también como estudiantes reformistas es nuestra tarea reinventarnos, seguir luchando, con nuevos desafíos y con consignas propias de nuestro tiempo. Hoy la revolución pasa por la conquista de los derechos de las mujeres. El movimiento feminista es el movimiento del presente, el nuevo reformismo. Por esto, queremos la igualdad de género en todos los espacios de decisión dentro de la universidad, y la inclusión de la perspectiva de género en todos los aspectos de la vida universitaria. Queremos una nueva ley de educación superior, queremos una universidad de vanguardia, queremos educación pública, siempre!.

* Blas Novillo (23 años, copresidente del centro de Estudiantes de Ciencia Política y RRII/ MUE)

1. En el año del centenario de la Reforma, distintos espacios seguimos apostando a construir lazos de unidad para frenar el ajuste a la educación pública que viene efectuando el gobierno de Cambiemos. Un gobierno que toma decisiones que excluyen cada vez a más estudiantes, restringiendo su acceso y permanencia. El recorte presupuestario y el preocupante aumento de la deserción estudiantil son consecuencia de la combinación de esas políticas implementadas con la complicidad de la Franja Morada, su brazo estudiantil que las ejecuta y defiende. Hoy defender la educación pública es enfrentar al gobierno nacional y su modelo educativo ligado a los intereses del mercado y los bancos trasnacionales.

2. Debemos parir una Nueva Reforma que atienda a las demandas sociales actuales, para edificar una universidad que sea inclusiva para nuestro Pueblo, que ayude a concretar nuestra independencia definitiva. No puede existir una universidad nacional, que haga gala, por ejemplo de la "autonomía", en un país sometido, donde este gobierno nos vuelve a poner de rodillas ante el FMI y endeuda el porvenir de millones de argentinos. La universidad tiene que estar al servicio de nuestro pueblo, del desarrollo industrial y tecnológico. Luchar por el conocimiento es pelear por nuestra soberanía política, nuestra independencia económica y la justicia social.

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