Educación

La perspectiva de género en las estadísticas universitarias

Docentes de la Facultad de Ciencia Política ponen la lupa sobre la información y datos relevados por la UNR.

Sábado 03 de Marzo de 2018

¿Cuánto revela u oculta la construcción de una estadística sin perspectiva de género? ¿Qué particularidades se pierden? o en todo caso ¿qué políticas públicas específicas podrían desarrollarse si se observara que las diferencias de género pueden incidir en los índices de medición? Esa es la inquietud que tuvieron las docentes, estudiantes y graduadas del Centro de Investigaciones Feministas y Estudios de Género (Cifeg) que funciona en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). La intención de las investigadoras fue examinar la información pública de datos que genera la UNR con una mirada crítica y feminista, interrogar las cifras y observarlas para desnaturalizar las formas en que se construye la información.

El trabajo del Cifeg se enfocó en el análisis de los Boletines que elabora cada año la Dirección General de Estadística Universitaria que depende de la Secretaría de Planeamiento de la UNR. Se trata de documentos públicos que ofrecen información cuantitativa sobre el alumnado: el relevamiento sobre los nuevos inscriptos, la cantidad de estudiantes que trabajan durante la cursada, el número de egresados, el lugar de procedencia y también los niveles de deserción. En suma, una foto de cómo está la situación en la UNR cada año y la posibilidad de mirar en el tiempo cómo va evolucionando la historia de la población universitaria.

Categoría mujeres

Uno de los puntos más llamativos al desglosar ese contenido da cuenta de que recién en 2014, en el Boletín Nº 65 publicado en julio de ese año, se incluyó por primera vez la categoría "mujer" en la totalidad de los ítems relevados. Antes de esa fecha, por ejemplo, para el apartado referido a la cantidad de alumnos que trabajan mientras hacen la facultad, sólo se discriminaba de manera explícita a los varones, de modo tal que para obtener el número de alumnas trabajadoras había que restarle al total la cifra de hombres. "Deducís que son mujeres y no platos voladores, pero no había una separación explícita", señala la licenciada en comunicación social, Mariángeles Camusso, que integra el Cifeg y es parte del Núcleo de Género de la Facultad de Ciencia Política.

Los últimos datos disponibles en el Boletín Nº 68 con información sobre el año 2016 consignan que el 63 % de los estudiantes (50.149 personas) no trabaja durante la cursada, pero entre aquellos que hacen las dos cosas a la vez (28.383) se advierte que, en relación a los hombres, son muchas más las mujeres que trabajan, una proporción de 60 - 40 que se mantiene a lo largo de los años. "Esto puede implicar que es más fácil que la estructura familiar decida sostener a los varones mientras estudian", advierte Camusso y luego va un paso más allá y agrega: "Por supuesto que todo lo que es la estadística oficial está atravesado por el binarismo. Mujer, varón y pará de contar. Esto no tiene que ver sólo con la universidad, esto atraviesa todas las estadísticas y hay grandes discusiones por tratar de superar el binarismo que aparece como tan esencial para nuestra organización de datos y para nuestra organización social. Apenas un chico nace hay un requerimiento de que esté identificado como varón o mujer para asignarle administrativamente una identidad, no se contempla que haya otras identidades posibles". Atravesada por la perspectiva de género, la docente sugiere que hay que revisar no sólo la estadística sino todas las epistemologías y disciplinas y cuenta que eso es parte del trabajo que vienen realizando desde 2008 en el Cifeg.

info1.jpg
Fuente: Programa Género y Universidad (2016).
Fuente: Programa Género y Universidad (2016).

Más preguntas que respuestas

Uno de los aspectos más relevantes observados por el Núcleo de Género es el crecimiento sostenido de la matrícula de mujeres. En los últimos diez años de información disponible se incrementaron las inscripciones femeninas de 36 mil en 2006 a 48 mil en 2016. Sin embargo, al no haber otros indicadores consignados en la información pública que presenta el Boletín, se hace difícil conocer cómo se compone ese universo de mujeres que ingresan a las distintas carreras cada año o cuáles son los motivos por los que crece la matrícula. Desde el Cifeg intentan interrogar esos datos: "¿Son más estudiosas las mujeres, están aprovechando oportunidades que no tuvieron durante años, cambia el componente edad, entran mujeres que a lo mejor están en la edad típica de estudiantes pero también aquellas que pasaron la edad de estudio y a lo mejor, después de tener hijos y dedicarse a la vida familiar, retoman sus estudios o los empiezan? Esas son preguntas sobre las que no tenemos respuestas porque no hay una discriminación por edad. Yo entiendo que debe haber posibilidad de cruzar esos datos pero lo que está publicado, la información que se hace pública, no tiene esos cruces", señala Camusso.

Algo similar ocurre con las cifras que miden la deserción universitaria. En 2016 fueron 19 mil los alumnos que no tramitaron la reinscripción contra 14.500 en 2015. La cifra de deserción es la más alta desde el año 2000 a la fecha, pero al no estar discriminada por género o franja etaria no es posible, a simple vista, conocer cuál es la población universitaria que discontinuó sus estudios de grado. Como consecuencia, se torna difusa la posibilidad de implementar determinadas políticas públicas que ayuden a revertir la fuga de estudiantes. "Hay una gran omisión ahí. Para nosotras es probable que sean más las mujeres que dejan los estudios. Muchas de ellas no tienen un trabajo fuera de la casa remunerado pero tienen cuidados dentro del hogar y tener en cuenta eso es importante a la hora de analizar la deserción. Esto lo decimos porque sabemos que en las escuelas secundarias hay muchas chicas que dejan de estudiar porque tienen a su cargo tareas de cuidado familiares. Ese dato en la universidad no está contemplado, no aparece como una problemática", opina la investigadora del Núcleo de Género.

La brecha

Los datos consignados en los sucesivos Boletines dan cuenta de que por año se gradúan en la UNR más mujeres que varones y hay docentes que reconocen incluso que lo hacen con mejores promedios que los hombres, teniendo en cuenta los certificados a la excelencia académica que se entregan cada año en la UNR. Sin embargo esas cifras no se reflejan necesariamente en el mundo del trabajo ya que hay mujeres altamente calificadas que no ingresan al mercado laboral y las que sí acceden se encuentran, en reiteradas ocasiones, con una brecha salarial significativa que las perjudica. Un estudio reciente de la organización Economía Femini(s)ta —que aborda la desigualdad de género a través de la difusión de datos— señala que en Argentina "las mujeres ganan en promedio un 27,2% menos que los varones, siendo esta una de las brechas más altas de Latinoamérica, apenas por detrás de Brasil (34%) y México (29%), de acuerdo a datos de la OIT (2015)".

Estas últimas cifras escapan a la información de datos que produce la UNR pero sirven para pensar la importancia que tienen las estadísticas a la hora de diseñar políticas públicas con perspectiva de género que promuevan la equidad entre hombres y mujeres. "Si bien nosotras no desarrollamos políticas públicas y sólo analizamos los datos como investigadoras, también es cierto que formamos a estudiantes cuyo norte profesional es formar parte de organismos que generen políticas públicas. Quienes estudian Trabajo Social o Ciencia Política, en general, se insertan en espacios de trabajo que tienen que ver o con la planificación o con la implementación de políticas públicas, entonces es fundamental tener datos para poder hacer esas reflexiones", concluye Camusso.

info2.jpg
Fuente: Centro de Investigaciones Feministas y Estudios de Género (Cifeg) de la UNR.
Fuente: Centro de Investigaciones Feministas y Estudios de Género (Cifeg) de la UNR.

Disparidad de género en los cargos jerárquicos

A pesar de que en las facultades locales avanzan los espacios y las cátedras que abordan la temática de género, la Universidad Nacional de Rosario aún está muy lejos de lograr la equidad entre hombres y mujeres en los cargos jerárquicos y de toma de decisión. Una investigación realizada por el Programa Género y Universidad de la UNR, que está pronta a publicarse, revela que al interior de la propia Universidad son muy pocas las mujeres que ocupan puestos de mando tanto a nivel académico como de gestión. Según el informe, los máximos cargos de Rector y Vice estuvieron asignados históricamente a hombres y en las conducciones de las Secretarías y Subsecretarías de la UNR en ningún caso las mujeres superan el 40%. Algo similar ocurre en los Decanatos de las diferentes facultades donde sólo el 17% está encabezado en la actualidad por mujeres: Ciencias Económicas y Estadística y Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura. En el único puesto en el que hay paridad es en los Vicedecanatos.

"Las mujeres somos mayoría y arrasamos en las bases y en todos los claustros de la Universidad pero a medida que avanzás en la estructura piramidal, cuanto más te acercás a los lugares de poder y toma de decisión, que es donde se definen las políticas educativas universitarias, ahí ya casi no hay mujeres ocupando esos puestos", explica la Directora del Programa Género y Universidad, Patricia Rojo. La investigación completa de este espacio que apunta al empoderamiento de la mujer dentro de la Universidad, será publicada en breve como una herramienta estratégica para promover políticas de paridad de género que aporten al cambio de la cultura institucional.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario