Fernández

La orquesta que al final tuvo su recompensa

Chicas y chicos de la Orquesta de Instrumentos Latinoamericanos de Baigorria reversionaron un clásico de Soda Stereo.

Sábado 23 de Mayo de 2020

En un contexto inédito en el que se impone educar en la emergencia, la sobreadaptación y la perseverancia de muchas y muchos docentes hace aflorar experiencias pedagógicas dignas de ser contadas. Una de ellas es la de la Orquesta Municipal de Instrumentos Latinoamericanos de Granadero Baigorria, que en plena cuarentena creó una pieza virtual musical que deleita los oídos y las emociones de quienes navegan por las redes.

Conformada por 55 niños, niñas y adolescentes que integran la orquesta principal, el ensamble y la agrupación inicial, la Orquesta Municipal de Baigorria es la joya que conserva la provincia de Santa Fe del Programa Social Andrés Chazarreta de música argentina y latinoamericana. Un proyecto que nació en 2006 desde la Secretaría de Cultura de la Nación, y tiene como finalidad la generación de orquestas conformadas por instrumentos que reflejan la multiculturalidad argentina.

La pandemia se presenta para sus integrantes como una de las tantas crisis que enfrentó el programa desde su creación. Emilio Fernández, director de la orquesta, relata a La Capital los embates presupuestarios que sufrieron en los últimos años estos proyectos de educación musical y que condujeron a la extinción de muchos de ellos, lo que hoy hace de la orquesta a su cargo sea la única de su tipo que sobrevive en la región.

El director explica minuciosamente el proceso: "Formamos parte de un programa que depende del Ministerio de Cultura de la Nación que dejó de funcionar durante el gobierno anterior, lo que provocó que se cayeran la mayoría de las orquestas. A inicios de este año tomó la dirección del Programa Chazarreta el prestigioso charangista Rolando Goldman, desde ese momento se comenzó a relevar qué orquestas quedaban en pié y la cantidad de instrumentos —que es lo que aporta el programa—, con la finalidad de reactivar los proyectos educativos abandonados. Nuestra orquesta nunca dejó de funcionar porque siempre contó con el apoyo de la Municipalidad, suma ya diez años de trayectoria y se luce en la comunidad educativa del Cordón Industrial a través de sus conciertos en las escuelas".

10176268_4212976540069_1825520471046419819_n.jpg

A las crisis presupuestarias los docentes están habituados, pero la crisis sanitaria que impuso la pandemia es una situación de emergencia que implicó otro tipo de readaptación. Fernández sostiene que lo que se está desarrollando en materia educativa no es "educación a la distancia" como algunos la denominan, sino que se trata de educar en la emergencia ¿Cómo se enseña música en el marco de una cuarentena? Fue necesario aprenderlo para no perder continuidad, condición vital para el sostenimiento de un proyecto como el que conduce Fernández.

Trabajar con niños y niñas de familias trabajadoras y a la vez con un grupo humano heterogéneo en materia de disponibilidad de recursos, implicó para los docentes de la orquesta redoblar esfuerzos y agudizar la imaginación en la búsqueda de alternativas para sostener el vínculo.

"Lo primero que hicimos —cuenta— fue una encuesta para saber con qué recursos contaba cada familia y nos encontramos con realidades heterogéneas. Algunas contaban con teléfonos con abono, otras con sistemas prepagos, algunos podían tomar clases por skype, pero muchos otros no. Lo que detectamos es que la mayoría se manejaba por WhatsApp, entonces comenzamos a contactarnos de este modo". Así se desarrollaron las clases de música en cuarentena hasta que llegó la iniciativa que hizo la diferencia. Y el Estado se hizo presente.

La propuesta a la que hace referencia el director se trata de una lista colaborativa que aportó el Programa Chazarreta nuevamente activo, que brindó recursos técnicos y humanos para continuar educando en el marco de la emergencia. "El Ministerio aportó a través del programa nuevos recursos como software de grabación , edición de video y personal técnico a disposición de los docentes", explica Fernández, quien además aprendió el trabajo de edición que antes no sabía hacer. Con los nuevos recursos hicieron una pieza virtual musical, un experimento jamás pensado por quienes integran la orquesta.

"Costó mucho", cuenta el director, por el contexto en el que cada chico tuvo que hacer su aprendizaje. Fernández les pasaba una pista a cada integrante y luego ellos tenían que tocar encima de esa pista y grabar su parte.

El confinamiento familiar dio lugar a anécdotas que quedarán en la historia de la orquesta. "En una cuarentena de familia numerosa es difícil que cada chico pueda grabarse bien, para hacerlo hay que tener contexto y silencio. En algunas ocasiones de grabación pasaba un hermanito o una mamá, con ruidos que había que filtrar, por eso hubo casos de chicos que tuvieron que grabarse muchas veces", cuenta Fernández entre risas. También hubo que lidiar con los tiempos por un tema de disponibilidad de recursos. "A los chicos que tenían teléfono con abono les costaba un poco más llegar con los tiempos porque las tareas escolares que tenían que realizar les consumían todo el saldo del teléfono familiar, así que fue necesario esperar los tiempos y las posibilidades de cada uno". A pesar de estos pormenores, el director trabajó con cada pista grabada por los chicos, en los retoques finos y en la edición final con la ayuda del técnico asignado, dando lugar a una pieza que cosecha likes en las redes sociales.

El tema elegido para hacer la pieza es Zona de promesas, de Gustavo Cerati. Fueron los chicos quienes lo propusieron. "En general trabajamos conjuntamente los repertorios con los chicos y chicas que integran el ensamble, ellos tienen lugar para elegir", describe el profe. Para la ocasión no se basaron en la versión original de Soda Stereo, sino la que grabó Cerati junto a Mercedes Sosa para el disco Cantora: "Tomé esa versión y lo volqué a los instrumentos autóctonos que conforman la orquesta (sikus, quena, guitarra), lo presentamos en noviembre del año pasado y a los chicos les gustó, por eso lo volvieron a elegir para desarrollar esta experiencia".

Embed

Una experiencia inolvidable

"Debo decir que a pesar de los pormenores, para los chicos fue una experiencia increíble, y que sin esos recursos aportados por el Estado no hubiese sido posible". Como todo docente, Fernández conoce de dificultades, de marchas y contramarchas. Y sabe que las políticas públicas educativas son claves para el sostenimiento de cualquier proyecto pedagógico.

"Yo siempre digo que los programas y este tipo de proyectos siguen adelante sólo cuando tres grandes líneas tiran todas al mismo tiempo: el gobierno que apoya, los padres de los chicos que en este caso son de fierro, y el grupo docente. Cuando estás tres líneas tiran para el mismo lado se hacen posibles grandes cosas".

El director contó con esos tres pilares y logró junto a sus jóvenes alumnos concretar un proyecto artístico colectivo. Por eso lo único que resta para él son agradecimientos.

"Agradezco al gobierno de la ciudad de Granadero Baigorria porque tuvo siempre la voluntad de sostener la orquesta en momentos difíciles, agradezco a la gente del Chazarreta por brindarnos capacitación y esas herramientas útiles y livianas que cualquier dispositivo pudo leer, y a los padres de los chicos que siempre están ahí, bajo cualquier circunstancia apoyando", dice.

El resultado se presenta como una metáfora de la realidad. Los chicos y chicas de la Orquesta de Baigorria, esos a los que según su director les encanta subirse al escenario a tocar, saben que como dice el estribillo del tema que eligieron, "tarda en llegar, pero al final hay recompensa".

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario