Educación

La orientación vocacional como construcción permanente

El psicólogo Martín Trucco opina que el gran desafío de hoy es que los estudiantes permanezcan y egresen de la universidad.

Sábado 24 de Febrero de 2018

"Incertidumbre, desconcierto, necesidad de orientación..." Esas son las inquietudes más frecuentes que expresan los estudiantes que buscan decidirse por una carrera del nivel superior. La afirmación la acerca el psicólogo Martín Trucco, coordinador del Departamento de Tutorías y Orientación Educativa de la Universidad Católica Argentina (UCA), de Rosario. Opina que una de las claves para superarlas es contar con información y un buen acompañamiento.

   —¿Cuáles son las inquietudes más frecuentes de los jóvenes al elegir una carrera?

   —La primera impresión es de bastante incertidumbre, desconcierto y necesidad de orientación. Un poco la preocupación está en las posibilidades laborales que van a tener con esa elección, en los perfiles de las carreras. También está la inquietud por reconocerse en ese estudio. Y hay otras de índole más personal, como saber si podrán afrontar lo que la vida universitaria les propone. Por ejemplo, los planes de estudio, si ofrecen alguna opción intermedia para tener un título. Son preguntas que aparecen en la instancia de orientación, junto a los gustos, los intereses y las preferencias.

   —¿Y cuánto influyen los mandatos familiares?

   —Muchos chicos dan cuenta de esa influencia. Es importante poner esto en la mesa de trabajo cuando se habla de orientación. Muchos padres influyen de manera inconciente, porque en su imaginario consideran que hay una profesión con las que tendrían mayores posibilidades, o ven un camino allanado para sus hijos. Eso, de alguna manera, se empieza a trasladar a los chicos. Lo importante es que esta posibilidad pueda darse en la mesa de la orientación y diferenciar hasta qué punto hay una influencia o puede coincidir con la propia elección. Lo que se juega es el bienestar personal.

   —Desde diferentes disciplinas se propone pensar a la orientación vocacional como una construcción permanente. ¿Es así?

   —Es una idea muy importante a remarcar, más por las características de los alumnos en la actualidad, que quieren ver reflejadas algunas decisiones de manera muy rápida. Es clave mostrar que la orientación vocacional se trata de una construcción, que se va armando, que se abre caminos a distintas oportunidades. Por ejemplo, encontrarnos con un abogado dedicado a una rama menos conocida de esta profesión, eso es muy bueno porque se sienten motivados al pensar que el día de mañana puede incluir distintos intereses.

   —¿Qué desafíos implican la vida universitaria para los ingresantes?

   —Cambios muy significativos: nuevas formas metodológicas en el estudio, otra forma de preparación de los exámenes, otros tiempos, el manejo de otra autonomía que tal vez no se daba en el secundario. Es decir, poner en juego una serie de cuestiones relacionadas con lo actitudinal y lo aptitudinal porque muchos chicos se enfrentan por primera vez a una mesa examinadora, y eso se ve en la ansiedad frente a los resultados que no llegan rápidamente o en las dificultades para estar ahí. Todo esto despierta en el alumno ingresante inquietud, temor, incertidumbre... Por eso es tan importante la tutoría, para ofrecer herramientas, contención, talleres para incorporar nuevas herramientas. Hoy son espacios cruciales. Porque el gran interés hoy es que los estudiantes permanezcan y que egresen. Ahí está el gran desafío en el seno de la universidad, acompañarlos para eso.

   —¿Qué le recomendaría a un joven o una joven que está decidiendo qué estudiar?

   —Tener en cuenta la información, tomarse tiempo para lograr una información concreta y válida es muy importante. Luego sumarles algunas actitudes como la paciencia, la constancia, poder ver que los períodos de adaptación requieren de un tiempo. También la posibilidad de pedir ayuda y estar abierto a esa posibilidad. No por entrar a la universidad tiene que sentir que se puede manejar autónomamente. Y, al menos en los primeros años, es principal poder acercarse a los espacios de acompañamiento que ofrece la universidad, como las tutorías; o bien a los centros de estudiantes.

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