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La ley de educación técnica y el modelo de país proyectado

A mediados de 2005 se debatían siete iniciativas para esta modalidad de la enseñanza.

Sábado 08 de Septiembre de 2018

A mediados de 2005, se debatían siete proyectos de ley de educación técnico profesional. Lo común que tenían era considerar a esta enseñanza clave para el desarrollo de un país productivo. Entre esos proyectos estaba el impulsado por el oficialismo, que se presentó formalmente al entonces presidente Néstor Kirchner a fines de 2004. "Es el instrumento necesario para una Argentina industrial y productiva donde los jóvenes y trabajadores tengan la posibilidad de estudiar y acceder al mercado del trabajo con la calidad que merecen", expresaba el gobernante sobre aquella iniciativa. Los datos son repasados en una entrevista a la directora del Instituto Nacional de Educación Técnica (Inet), María Rosa Almandoz, publicada el 25 de junio de 2005 en La Capital. Almandoz había participado de lleno en la elaboración del proyecto de ley de educación técnica y formación profesional, que finalmente se aprobó en septiembre de 2005 (ley Nº 26.058). La ley —sostenía quien conducía el Inet— daba señales claras de la prioridad que representaba esta enseñanza para un modelo de país apoyado en su propia industria. Al respecto, realizaba un recorrido histórico en relación a ese modelo y la educación técnica, desde el surgimiento de las escuelas industriales "cuando la Argentina requería mano de obra especializada para fortalecer su perfil industrial", hasta "la referencia al modelo especulativo de los noventa", cuando "se hizo un claro abandono de las escuelas de esta modalidad", además de repasar "el proceso de desindustrialización que se inició con la dictadura". También daba pistas de cómo se pensaba desde el Inet apuntalar esta enseñanza: "No se trata de pensar en formar a alguien solo en un oficio vinculado con el control manual de una máquina. Hoy la formación de un técnico debe responder al aprendizaje más sencillo de la técnica y la tecnología hasta lo más complejo".

En aquel artículo, quien fue la primera directora mujer del Inet compartía una anécdota que pintaba el panorama en el cual le tocaba liderar esos cambios. Contaba que quienes solo la conocían por su apellido, se empecinaban en llamarla "Ingeniero Almandoz". Recordaba entonces cómo debía hacerse paso en un terreno donde ha prevalecido la mirada masculina. La primera noticia que debieron asumir fue que la dirección del Inet la asumía una mujer, y la segunda que provenía del campo de las ciencias de la educación y la sociología. Igual muchos se empeñaban, sin conocerla, en hacerla varón. "No eran pocos los que preguntaban por el «ingeniero Almandoz». Y cuando se enteraban que era mujer, se corregían y preguntaban entonces por «la ingeniera Almandoz». Es decir, si no era hombre, al menos debía provenir del campo de la ingeniería".


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