Miradas

La lección de los pueblos en defensa de la naturaleza

Patricia Gualinga Montalvo, líder de la comunidad kichwa de Sarayaku, reflexiona sobre la lucha de los pueblos amazónicos

Sábado 13 de Junio de 2020

"Nosotros somos pueblos que luchamos por nuestros derechos, pero al defender la Amazonía luchamos por los derechos de todo el mundo". Así fue cómo Patricia Gualinga Montalvo, líder de la comunidad kichwa de Sarayaku definió la relevancia de la lucha que su pueblo mantiene desde hace décadas en defensa del territorio más biodiverso del planeta.

Sus declaraciones se dieron en el marco de un diálogo sostenido durante una hora con Franco Bartolacci, rector de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), y Pedro Romero, secretario del Área de Internacionalización de la UNR, en el marco del programas "Reflexiones al atardecer. El escenario global post-pandemia", un ciclo de charlas organizado por la UNR y la Dirección de Comunicación Multimedial (DCM). Un proyecto que convoca a líderes latinoamericanos y que contó hasta el momento con la presencia de Ernesto Samper Pizano, Luiz Inácio Lula da Silva, Marco Enríquez Ominami y Carmen Silva. Las charlas son los todas los jueves a las 19 y pueden verse desde el sitio unr.edu.ar, el Facebook de la UNR, y desde el canal de YouTube de la DCM, donde se encuentran las emisiones anteriores.

Gualinga es defensora de los derechos humanos y dirigente del pueblo Sarayaku, una comunidad originaria que habita la región amazónica del Ecuador. A lo largo de su elocución la líder rememoró su infancia y reflexionó sobre la compleja tarea de la militancia, los choques culturales, el racismo, la espiritualidad y las desigualdades que ha dejado aún más de manifiesto la pandemia.

Amor a la naturaleza

"En mi pueblo mis padres practicaron la justicia, la equidad y sobre todo el amor a la naturaleza, a la tierra y a la Amazonía", destaca Gualinga, quien revela que sus padres eran líderes en la comunidad y participaron activamente en la defensa del espacio amazónico y en la conquista de la titulación de los territorios indígenas. También rememora los inicios de su propia militancia en el año 1992 por la lucha de los títulos de propiedad de las tierras, hasta que su figura adquiere protagonismo en el año 2000 con la aparición de una petrolera en el territorio y la batalla inevitable por la protección de los recursos naturales.

"En el territorio de la comunidad hay petróleo, recursos mineros y madera, todos recursos que las empresas quieren explotar y que los gobiernos ceden en concesión", dice. Lo que tiene claro Gualinga y toda la comunidad de Sarayaku es que el resultado de esa explotación es miseria, muerte, contaminación y destrucción, y frente a esto están dispuestos a luchar. Una batalla que a pesar del tiempo y las dificultades, logró en el 2012 una sentencia favorable de la Corte Interamericana contra todo pronóstico.

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Por el equilibrio natural

A lo largo de la charla un tema se reitera, y es el cuestionamiento hacia quienes priorizan la avidez del negocio por sobre la preservación del equilibrio natural del planeta, por lo que manifiesta que la responsabilidad sobre la preservación de un medio ambiente sano es de todos los seres humanos. Bajo estas ideas hace un llamamiento a pensar la vida, y postula que la humanidad no solo debe defender la Amazonía sino también todos los espacios que sean vitales para el equilibrio del mundo que habita.

Gualinga también recuerda el proceso de organización de mujeres de la comunidad, y destaca la fortaleza que adquirió el organismo con la marcha de mujeres amazónicas realizada en 2013, dándole a la mujer indígena un protagonismo que nunca antes había tenido. Una organización que hoy está plenamente activa en el marco de la pandemia a través de su trabajo solidario, con el objetivo de paliar el hambre y la enfermedad en la comunidad.

No pasa por alto la problemática del racismo y la estigmatización que sufren las comunidades indígenas, y en este aspecto postula la necesidad de redefinir socialmente los conceptos de pobreza y riqueza, y revisar también la idea de felicidad.

"Nos tratan de pobres, pero nosotros tenemos un bosque limpio, una selva con un oxigeno puro y tenemos nuestro propio tiempo para cultivar nuestros alimentos orgánicos, también tenemos la posibilidad de no sufrir de estrés, eso para nosotros es una verdades riqueza".

Con respecto a la realidad crítica que impone la pandemia, la dirigente señala que la coyuntura puso aún más en evidencia la magnitud del abandono de las comunidades indígenas por parte del estado, pero avizora que esta tragedia que hoy afecta toda la humanidad ofrece una oportunidad única para reaprender. Y en ese aprendizaje, destaca que el aporte de los pueblos originarios es vital, en la medida que son ellos quienes viven en armonía con la naturaleza, quienes deben servir de inspiración a otros pueblos y a las grandes ciudades, y deben apoyar la creación de comunidades de vida que evidencien que se puede vivir sosteniblemente.

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