Educación

La historia de la joven que dedica letras y rimas a las mujeres

Lulita nunca imaginó que estaría a cargo de talleres, mucho menos que la iban a llamar seño o profe.

Sábado 30 de Junio de 2018

Lulita nunca imaginó que estaría a cargo de talleres, mucho menos que la iban a llamar seño o profe. La rapera tiene 20 años y cuenta que vivió hasta los 15 a pocos metros del centro municipal de Las Flores donde hoy dicta el taller, se hizo conocida por sus letras, y también porque logró ganarse un lugar entre los pibes raperos. Su carisma y simpatía hacen que todas las semanas chicas y chicos con distintas edades y problemáticas la elijan para compartir las canciones de rap y expresar aquello que los sensibiliza o enoja. Los temas de Lulita se pueden escuchar por Youtube, en lulitaoficial.

—¿Cómo sentís que la gente recepciona hoy el rap?

—Está mucho más aceptado, aunque todavía la idea de rapero que tiene la gente genera discriminación porque está más vinculada con aquel que hace batalla, que está en las plazas y se gana quizás la vida así, pero que a la mayoría no le gusta porque está todo el tiempo insultando. Muchos piensan que quien hace rap practica esa modalidad que se caracteriza muchas veces por faltarle el respeto a la autoridad, a las instituciones, y quieren transgredir las normas. La gente piensa que somos altaneros y soberbios, y no es así. Hay tantos raperos como personas en el mundo. Nos pone contentos que esta movida sea cada vez más conocida por la verdadera finalidad que tiene la cultura rapera.

—Y tu familia, ¿qué dijo cuando supo que te dedicarías al rap?

—Ahora están re contentos aunque al principio había algunas miradas incómodas. Mi vieja siempre me apoyó y a mi papá le costó un poquito más. Siempre fui la que más se la jugó en la familia. Mi vida es el rap, aunque al terminar la escuela, hice dos años de abogacía... pero no me sentía parte de ese grupo. Desde los 16 años llevo un tatuaje en mi pecho que dice "Con alma de poeta", y cada vez que vestía con alguna remera que lo mostraba, me sentía un bicho raro

—Quienes escriben rap o aspiran a hacerlo, ¿buscan ante todo expresar sus sentimientos?

—... Y contención. El rap tiene mucho contenido, una canción es para toda la vida y el mensaje es lo más importante. Por supuesto que también damos las técnicas de escritura, pero siempre se hace hincapié en el mensaje que aflora del interior. Nunca pensé que iba a trabajar de esto, a veces me enfrento a situaciones que siento que no estoy preparada, pero creo que todos en algún punto podemos contener a otra persona, darle un consejo, ayudarlo a escribir, preguntarle qué le pasa y ver cómo podemos resolverlo. A veces es necesario armonizar dentro de la clase, y hacerles ver que el rap es para todos, es igualdad, y que si vienen acá hay que respetar ciertas normas. Siempre me ayuda interactuar con jóvenes de mi edad, que escuchan mi música, me alientan a seguir adelante con mis proyectos, y también los incentiva a hacer lo mismo. Este trabajo es una manera de ir plantando semillas en diferentes barrios de la ciudad.

—Tus rimas y letras siempre tienen una mirada femenina, hablan de la discriminación y la violencia de género

—Mis rimas siempre estuvieron dedicadas a las mujeres, pero también este último tiempo las letras tienen mucho de mí, tratando de cerrar procesos y cambios de pensamiento, darme cuenta de lo afortunada que soy porque tengo bienestar, familia, y trabajo. Se trata también de agradecer y valorar las pequeñas cosas. Estoy escribiendo mucho sobre mi familia, porque me di cuenta que están ahí a pesar de todo, hoy cuando viajo por un show los extraño, algo que antes no me pasaba, y me iba a las competencias porque no quería estar en casa. Ahora me doy cuenta lo tonta que fui.

—¿Qué te pasa después de un tiempo, cuando revisás algunas letras que ya escribiste?

—Algunas cosas me dan vergüenza, y pienso en cómo pude escribir eso, en su momento lo sentí a flor de piel y con mucha pasión. Me gusta escucharme, pero más leer las cosas que escribo. Mi casa está llena de papeles con letras y anotaciones, que siempre guardo, y cuando las encuentro significan transportarme a un momento, a una tristeza. Antes se trataba de escribir cuando estaba mal, ahora lo proceso de manera diferente, tengo otra mirada.

—¿Te sentiste muchas veces discriminada por ser rapera y mujer?

—Fue un impedimento cuando empecé y en la escuela también, esto es parte de la cultura y es difícil. Muchos raperos son pibes que tienen una coraza machista y piensan que las minas son sólo sus fans. Hoy en día, esto no me afecta porque me abrí las puertas sola, no tuve prejuicios, y traté de ponerme en el lugar del otro. Creo que la vida siempre te da lo que te mereces.

—¿Qué fue lo que te conectó con el rap?

—La escritura, crear un blog hace unos años llamado Café quemado, en ese espacio siempre escribía y volcaba todo lo que sentía. Además tenía un compañero de la escuela que estaba vinculado con el freestyle, y me incentivó a practicarlo. Antes de esto, estaba terminando el secundario, escribía por mi cuenta. Algunas personas piensan que siempre hice lo que quise, sin importar lo que me dijeran, y eso es verdad pero también llegué muchas veces llorando a mi casa, sin querer salir ni hacer nada.

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