#ElArchivo

La escuela que crecía y daba jerarquía a la ciudad

Es la Primera de Varones, hoy Primaria Domingo F. Sarmiento. Inició sus clases en 1886.

Sábado 01 de Septiembre de 2018

La creación y apertura de la Primera Escuela Graduada Provincial de Varones, en el año 1886, se vivió en Rosario como un verdadero acontecimiento. Así lo describe el maestro Francisco Fonso en un extenso artículo publicado en La Capital el 10 de septiembre de 1944. Fonso había dictado clases en aquella escuela, hoy la Primaria Nº 55 Domingo F. Sarmiento. Su inauguración le daba a Rosario una jerarquía mayor en el ámbito de lo educacional y en su perspectiva como ciudad en crecimiento. "Ya en esa época, Rosario, no obstante el escaso número de habitantes, sentía las inquietudes de las colectividades que anhelan superarse", contaba el maestro y compartía sobre el oficio de enseñar en esa escuela: "En mi larga actuación de maestro al frente de cursos o el ejercicio de cargos directivos, he vivido esa inquietud de los hogares rosarinos que comprendían y aquilataban en toda su importancia la función social que desempeña la enseñanza".

Las clases de esta escuela se inauguraron en la casona ubicada en "calle Rioja entre 25 de Diciembre y Buenos Aires". El primer director fue el profesor normal Salvador Castro. Las puertas se abrieron por primera vez el 1º de marzo de 1886, a pesar de que todavía no se había logrado completar el cuerpo docente necesario para todos los cursos, "dada la falta de maestros normales en el municipio, pues los que existían regenteaban las escuelas municipales".

Tal como destaca el maestros Fonso, la enseñanza de esta escuela de varones se fue destacando y adquiriendo prestigio en el medio. Los logros eran atribuidos al trabajo del primer director y tan es así que se hablaba de la "Escuela de Castro". "El prestigio... fue alcanzado por la educación integral que se impartía y cuyos frutos eran la eficiente preparación de sus egresados".

No solo se daban clases de día, por las noches se sumaban hombres adultos y menores de 14 años que no habían logrado un banco en el turno diurno. Estas clases se intensificaron en 1887, al año de abrirse la Primera Escuela de Varones y representaban un desafío pedagógico para los maestros de entonces. "Estos grupos heterogéneos, constituidos por adolescentes y hombres, muchos de mayor edad que la nuestra, que habitaban en su mayoría hogares pobres y de barrios apartados, hacían, a la par que pesada, difícil y peligrosa nuestra labor. No obstante su voluntad de aprender había en estos alumnos hombres, cierto espíritu de rebeldía que era necesario apaciguar con gran acopio de discreción, paciencia y energía. Para ellos la jerarquía significaba más edad y, en consecuencia, se creían desobligados de atender las observaciones que se les formulaban", contaba Fonso.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario