Educación

"La educación inicial tiene esa mirada fresca de los pibes"

La opinión es de la educadora Mónica Fernández Pais. Es autora de un libro elegido como mejor Obra Teórica.

Sábado 30 de Marzo de 2019

"La educación inicial tiene esa mirada fresca de los pibes, la sonrisa permanente y lo lúdico como modo de apropiarse del lenguaje". Con este pensamiento, la educadora Mónica Fernández Pais rescata aquello que se construye a diario dentro del jardín en medio de un contexto educativo y social cada vez más complejo y carente de discusión pedagógica. En su libro Historia y pedagogía de la educación inicial en la Argentina, desde el proyecto sarmientino hasta los inicios del siglo XXI publicado por la editorial Homo Sapiens, la autora propone pensar la educación inicial más allá de la frontera de la metrópolis y darles lugar a las historias locales.

"Si nos preguntamos cómo recibimos por estos días a los pibes, debo decir que el contexto es mucho más complejo que hace unos años. Hoy tenemos una puja entre una educación forjada a lo largo del siglo XX con vaivenes y de manera desigual, y por el otro el avance incipiente en la atención y cuidado de los más chicos que deja por fuera, o pone en un plano secundario, la propuesta pedagógica. Esta situación genera que otros actores de la mano de la caridad y la filantropía intervengan en espacios sociales y comunitarios por fuera del sistema educativo. Si el Estado respondiera a esas necesidades educativas, lúdicas y culturales, entonces la sociedad no tendría que hacerse cargo", indaga Fernández Pais con una mirada crítica de la situación social que atraviesa a la educación inicial.

La autora obtuvo con su libro el Premio a la Mejor Obra Teórica edición 2017/2018 que entrega la Fundación El Libro. En su recorrido primero como docente de nivel inicial y luego como profesora de grado y posgrado remarca que los futuros docentes deben transitar los profesorados asumiendo que la prioridad está en los más chicos. "El educador debe tomar conciencia de la gran responsabilidad que tiene al producir subjetividades y construir representaciones en esos primeros años de vida donde los chicos asimilan, repiten y creen aquello que les decimos y enseñamos", señala la profesora a La Capital.

—¿Cómo debería ser esa discusión de políticas públicas para la primera infancia?

—La Argentina y Latinoamérica tendrían que convocar a voces de diferentes saberes y planos de la sociedad. La discusión política se encuentra ausente y cuando aparece sólo son parches que vienen a resolver problemas coyunturales, territoriales y en muchos casos oportunistas. Los modos en los que el mercado interviene en la educación inicial es a través de grandes grupos económicos, que encuentran en los más chicos una oportunidad de construir un mundo a la medida de sus intereses. En esta puja de intereses, algunos creemos que tenemos que mostrarles todas las dificultades y no ocultar el conflicto, sostener la memoria, la verdad y la justicia. Como decía el poeta y pensador cubano José Martí hay que definir qué mundo le vamos a contar a los chicos de lo que han hecho los hombres hasta ahora.

—¿Cuáles son esas necesidades más urgentes dentro de la sala, y qué potencialidades se perciben como positivas?

—Necesitamos de adultos, docentes y educadores que asuman que durante la primera infancia hacemos un acercamiento a la cultura, y así desplazar la idea de que la educación en las salas es solamente implementar una serie de métodos y recetas, que muchas veces llevan al activismo y están vacías de contenido. Luego cuestionarnos qué queremos enseñar en sala de 3, por ejemplo de acuerdo al barrio donde viven los niños y las niñas. Las potencialidades son justamente las novedades que traen todos los días, y cuando las maestras y los profes que interactúan con ellos se encuentran con esto siempre se generan cosas buenas en el orden de lo liberador, emancipador, y de una manera totalmente despojada de prejuicios. La educación inicial tiene esa mirada fresca de los pibes, la sonrisa permanente y lo lúdico como modo de apropiarse del lenguaje.

—Aparecen nuevas tendencias y metodologías de enseñanza, sobre todo en la primera infancia...

—La educación inicial es el caso testigo, en la historia de la educación argentina, de cómo aterriza todo lo novedoso. Aparecen tendencias que son un poco las que inspiró el Ministerio de Educación nacional, que combinan la neurociencia con lo lúdico, divertido y cultural, y desplazan lo pedagógico de la centralidad. A veces se enseña sin currículum, poniendo más atención a la vida misma y a los intereses de niños y niñas. Esto confunde al docente que se formó sobre lineamientos que ordenan contenidos, por eso hay que volver a poner en escena la educación como acto político, y la discusión en los contenidos de enseñanza.

—¿Cómo se percibe el vínculo entre maestras y niños en el jardín? ¿Se hace difícil por momentos captar su atención?

—Siempre se prestó especial atención a que el nivel inicial preparara para la escuela primaria, sosteniendo prácticas que responden más a los intereses y modos de funcionar de ésta que a las del jardín. Los niños de hoy no son diferentes a los de antes, simplemente en cada época traen la novedad y la escuela tiene que estar dispuesta a mirarlos. Si bien el jardín de infantes tiene un estilo mucho más flexible en algunas cuestiones referidas al tiempo y espacio, tiene una dificultad para poder leerlo. Y terminamos diciendo "con estos chicos no se puede". La pregunta que no encuentra una respuesta certera es qué les estamos pidiendo a estos niños, y qué queremos que suceda mientras están con nosotros.

—¿Y qué se les ofrece hoy a estas niñas y niños que transitaron varios años de jardín y desde muy temprana edad?

—Debemos retomar la mirada hacia nuestras prácticas de enseñanza. A esos niños que en muchos casos empezaron la vida institucionalizada siendo lactantes, no podemos ofrecerles un único modo de habitar los espacios que se parecen a la escuela, porque resulta demasiado abrumador para ellos. El desafío de la escuela infantil como espacio que cobija a niños hasta los cinco años, es proyectar a largo plazo y pensar en qué podemos ofrecerles a esa edad pensando que hay otros momentos, y que lo aprenderá de nuevo más adelante. Se trata de una confianza en la trayectoria educativa que transitarán los distintos docentes, y que no necesariamente deban hacer todo de acuerdo al "librito". Y si se enseñan algunas cosas a los dos años, que a los tres puedan ser otras.

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Tapa del libro premiado.
Tapa del libro premiado.

>> Una mirada necesaria de conocer y estudiar

El próximo 2 de mayo, a las 18.30, Mónica Fernández Pais recibirá el Premio Isay Klasse al Libro de Educación, categoría Mejor Obra Teórica. Será en la Sala Victoria Ocampo (Pabellón Blanco, Piso 1) en el marco de la 45º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Será por su obra Historia y pedagogía de la educación inicial en la Argentina. Desde el proyecto sarmientino hasta los inicios del siglo XXI (Homo Sapiens Ediciones).

"La educación inicial ocupa en esta segunda década del siglo XXI un lugar destacado en las agendas mundiales. En este contexto estudiar su historia resulta necesario a la hora de realizar análisis y refl exiones desde la perspectiva nacional. La Argentina atraviesa una coyuntura desde el 2016 en la que se impulsa la necesidad de revisar el estado de situación de la educación de la primera infancia y poner en valor sus tradiciones y experiencias desde una perspectiva histórica", comienza la presentación del libro distinguido.

Sobre la autora

Mónica Fernández Pais es doctora en educación de la Universidad Nacional de Entre Ríos (Uner) y licenciada en ciencias de la educación de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Tiene un diploma superior en derechos del niño y prácticas profesionales de la Universitè Paris VIII. Se desempeñó como docente en escuelas infantiles de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires durante veinte años y en la actualidad es profesora de grado y posgrado e investigadora en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata (Unlp). Además es directora académica del postítulo de especialización docente de nivel superior en políticas de infancia de la Escuela Normal Superior Nº 2 Mariano Acosta (Caba); y entre otras actividades es miembro del Programa Alternativas Pedagógicas y Prospectiva en América Latina Argentina - México (Appeal), Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Educación de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.

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