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La chica que resuelve misteriosos crímenes de animales

A Maitena Cejas (11 años) le encanta escribir cuentos, ya sea en su casa o en la escuela.

Sábado 21 de Septiembre de 2019

A Maitena Cejas (11 años) le encanta escribir cuentos. Ya sea en su casa o en la escuela, vuelca sobre las hojas todas esas ideas que le vienen a la cabeza como torbellino. Alumna de sexto grado de la primaria del Colegio San Ramón, los cuentos de Maitena tienen como protagonista a una chica llamada Micaela, que es una suerte de detective juvenil que resuelve crímenes, fundamentalmente de animales.

De hecho, el último cuento que escribió es sobre el asesinato de un gato negro, como el que tenía una vecina suya de su anterior casa. Por lo general, Maitena escribe en la escuela, aunque cuenta que a veces, cuando se siente aburrida, inventa cuentos que teclea en su computadora y luego los imprime, para mostrárselos a su familia.

Inspiración

Dice que leer le gusta "más o menos" y que prefiere mirar series como Flash —su favorita—, tanto para divertirse como para inspirarse para nuevas historias y aventuras.

Pero a la hora de escribir, dice que se siente "nerviosa" porque a veces se apura: "Me vienen un montón de ideas a la cabeza y trato de escribirlo todo rápido". En un futuro le gustaría hacer textos sobre la naturaleza, básicamente contar qué comen o cómo viven los animales.

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>> La noche del gato negro

Era la noche de luna llena, solo yo y Luna (mi perra), sentadas en el banco de la plaza 128, de avenida San Martín. Sin nada para hacer, pasó el gato negro de mi vecina Florencia. Luna lo corrió, el gato asustado trepó el árbol de la otra cuadra. Era el árbol del terror, decían todos, porque era seco y muy alto. Asustada perseguí a Luna ¡tropecé! Y al caer, Luna ya no ladraba más, solo lloraba y lloraba cada vez más. Me levanté dolorida y muy lastimada, corrí a buscarla. Cuando llegué el gato ya no estaba. Los ojos de Luna, llenos de lágrimas, se dirigían a lo más alto del árbol donde estaba el gato descuartizado sin ojos.

Entre lágrimas volvimos a casa, sin poder sacar esa imagen de la cabeza. Al otro día mamá gritó: ¡Mica a desayunar! Me levanté temblando, Luna estaba igual. Mamá preocupada me preguntó que me pasaba, nada dije. Desayuné, me vestí y fui a darle la noticia a la señora Florencia. Mientras caminaba pensaba: ¿quién mató al gato negro?

Maitena Cejas, 11 años.

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