Educación

Karla y el derecho a una educación sin discriminación

A nueve años de sancionada la ley de identidad de género, el archivo de La Capital invita a mirar en perspectiva los logros y las materias pendientes del sistema educativo.

Sábado 08 de Mayo de 2021

El 9 de mayo de 2012, el Congreso de la Nación aprobó la ley de identidad de género. Una normativa que es pionera a nivel mundial en el reconocimiento del derecho a la identidad autopercibida y el acceso a la salud de las personas trans y no binarias. Luego de 9 años, el colectivo trans continúa expuesto a una serie de vulneraciones como consecuencia de prácticas sociales que van un paso atrás de las normativas vigentes. El archivo de hoy invita a mirar en perspectiva, valorar aquellas transformaciones que contribuyeron a una sociedad mas inclusiva y a mirar con ojo crítico las materias pendientes.

El 25 de mayo de 2013 La Capital publicó “Karla, la transexual que emociona con su historia escolar”. La nota fue escrita por Marcela Isaías y tiene el valor de poner en palabras los claroscuros del sistema educativo, a partir de las memorias compartidas de Karla Ojeda, una chica trans que cuenta cómo vivió la experiencia de transitar la escuela con nombre de varón y vestida de mujer.

“Me resultó muy difícil el secundario, recibí mucho acoso, mucha discriminación, no solo de mis compañeros, incluso de algunos profesores. Tuve que dejar, me sentía discriminada, eran burlas constantes en el salón”. Con este doloroso recuerdo de Karla, Isaías comenzó la nota. Una situación que pudo revertirse y que le permitió definirse en ese momento presente como una chica de 41 años, con una linda familia, estudiante de un Eempa donde todos la tratan de maravilla.

“La oportunidad de estudiar de adulta tienen que ver con recuperar, revertir un pasado escolar signado por la discriminación y la intolerancia”, dice la nota. “Fue hace 25 años cuando decidí dar el cambio en mi identidad, mi género, fue difícil dar el paso”, cuenta Karla. En la entrevista, una y otra vez repasa las burlas, acosos y actos discriminatorios de los que fue víctima: “Algunos profesores me decían como tenía que ir vestida, y yo no estaba de acuerdo. Ya me vestía con prendas femeninas y a los docentes les molestaba porque me decían que era un varón y yo les decía que no”. Karla se fue de la escuela y nadie desde la institución educativa preguntó por ella. Excluida, se sumó así a la lista de los que luego el sistema paradógicamente llama desertores escolares.

En la publicación de 2013 Karla reconoce los avances alcanzados, como las leyes de identidad de género, de salud integral y de matrimonio igualitario. Pero pide ir por más y menciona la necesidad de una efectiva aplicación de la educación sexual integral (ESI). Transcurrieron 8 años desde aquella nota y aunque las leyes ampliadoras de derechos continúan vigentes queda mucho por recorrer. El colectivo travesti trans sigue batallando contra la marginalidad y la exclusión. Y la educación santafesina aún se debe su ley de ESI y su implementación efectiva en todo el territorio provincial.

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