educación

Juan Cruz y una historia de sueños y aprendizajes en pandemia

Tiene 22 años y fue diagnosticado con Trastorno General del Desarrollo. Acompañado por sus profesores, el joven de Arroyo Seco cursó de manera virtual primer año en una Eempa

Sábado 28 de Noviembre de 2020

Para Juan Cruz López, su experiencia escolar en tiempos de pandemia recogió fortalezas y nuevos desafíos. El joven de 22 años, diagnosticado con Trastorno General del Desarrollo (TGD), comenzó este año a cursar en la Eempa Nº 1.224 Dr. René Favaloro. Como el resto del alumnado, apenas llegó a asistir unos días a la escuela nocturna presencial, los suficientes para alentar su desempeño y sus ganas de seguir aprendiendo de manera virtual.

Desde Arroyo Seco, la ciudad donde vive junto a su familia, relata acompañado por uno de sus profesores cómo fueron las actividades escolares y los encuentros virtuales que esperaba entusiasmado cada semana.

“Luego de tanto esfuerzo, que este año empezara a cursar la secundaria es algo increíble y maravilloso, también sus deseos de aprender y de superarse”, relata emocionada su mamá, Nancy Vitelly. Además valora el apoyo de sus profesores en un año tan especial, “quienes lo consideraron un alumno más y no siempre tuvieron que adaptar las actividades”.

A unos días de finalizar el año escolar, al igual que el resto de los y las estudiantes de todos lo niveles, Juan Cruz no tuvo el contacto diario de sus compañeros pero sí el apoyo incondicional de su familia, y el acompañamiento de sus docentes. Leonardo Monti es profesor de ciencias sociales en la Eempa de la localidad de Arroyo Seco, donde asiste Juan Cruz. “Realizamos las actividades propuestas en el cuadernillo distribuido por el Ministerio de Educación y también tuvimos encuentros por Google Meet y Skype”, resalta el docente en la búsqueda de sostener el vínculo pedagógico y crear una comunicación más fluida a través de las tecnologías.

“Pensar la docencia en tiempos de cuarentena representa diferentes desafíos”, dice Monti. Y agrega: “Nos vinculamos desde lo virtual con nuestros alumnos y llegamos a ellos y sus familias para acompañarlos en este delicado contexto social”. El docente destaca lo complejo que resultó enseñar la materia de esta manera, además de tener que explicar a parte del alumnado cómo ingresar a classroom, dónde descargar o subir una actividad cuando no hay conectividad o dispositivos disponibles en el hogar.

“Al principio de la pandemia, me contactaba con Juan Cruz y le enviaba los trabajos a través de su mamá, luego empecé a comunicarme una vez por semana por Skype directamente con él”. El docente cuenta que no solo hablaban de historia sino también de distintos temas de actualidad como el Covid o las explosiones en Beirut.

El contacto con sus compañeros es lo que más extraña el joven en esta pandemia, también los recreos y todas las actividades que realizaba antes del Covid. “Ojalá que exista la magia para poder terminar con el virus, para desaparecerlo”, dice Juan Cruz durante la charla por Meet. Contento de terminar las clases, le gustaría poder salir de vacaciones con su papá. Su barbijo con el escudo de Independiente demuestra su interés por el fútbol, “pero no me gusta cuando se pegan”, aclara. También aprendió a nadar con los Tiburones del Paraná, y disfruta mucho del folklore.

"El contacto con sus compañeros es lo que Juan Cruz más extraña, también los recreos y todo lo que realizaba antes de la pandemia" "El contacto con sus compañeros es lo que Juan Cruz más extraña, también los recreos y todo lo que realizaba antes de la pandemia"

Empezar la escuela

“Aunque al principio no estaba preparado y le costó muchísimo, las videollamadas que organizó su profesor fueron importantes. Comenzó a esperarlas con ganas y alentaron sus tareas y actividades escolares, además hoy está hablando un poquito más”, reconoce la mamá sobre este contacto virtual que resultó sencillo por el manejo que ya tenía de la computadora.

“Desde un comienzo, nos dijeron que Juan no iba a poder asistir a una escuela, pero nada de eso nos detuvo, siempre miramos hacia adelante. Buscamos ayuda, investigamos, hablamos y él siempre nos acompañó”, relata con firmeza y convencida de cada una de las elecciones que tuvo que afrontar. “Era una época donde no había mucha apertura en estos temas, consideraban que un chico que deambulaba no podía hacer la primaria, incluso varios centros se negaron a aceptarlo, y fue muy angustiante. Llegaron a decirme que Juan no iba a poder sentarse a trabajar y me recomendaron un trabajo de huerta. Por suerte, hoy existe una gran apertura en la educación, aunque todavía genere dudas y temores”, continúa la mamá de Juan Cruz, quien además es docente de nivel primario.

Con ella aprendió a leer y escribir, y aunque no cursó la escuela primaria, a partir de los 9 años asistió al centro terapéutico Casa de Familia, que lo ayudó en todo su desarrollo y socialización. “Siempre quiso aprender, estar con personas, pero el habla fue lo que más le costó incorporar y esto a veces todavía lo encasilla en el contacto con las personas”, destaca su mamá respecto "del Trastorno General del Desarrollo y del espectro autista, la secuela que le dejó una epilepsia refractaria durante su infancia".

La idea de empezar a cursar en una Eempa nació de Juan Cruz pero primero tuvo que obtener el título primario en un Centro de Alfabetización y Educación Básica para Adultos (Caeba). “Todo era nuevo para él, y estaba contento de asistir a clases, luego con responsabilidad empezó a responder a los primeros trabajos desde la virtualidad”, relata Nancy.

Este año, comenzó también a cursar una capacitación en el servicio de aprestamiento laboral dependiente de la Universidad del Gran Rosario (UGR), un espacio que se desarrolla por ahora de manera virtual y enseña a desempeñarse en cosas de la vida cotidiana, también aprender un oficio.

Acompañar su aprendizaje

El profesor Leonardo Monti se refirió también a los recursos y las herramientas que disponen hoy los docentes para acompañar distintas dificultades o trastornos en el aprendizaje, sea en una Eempa o escuela secundaria. “Antes de encontrarnos en esta instancia virtual, nos preocupaba mucho saber cómo íbamos a trabajar con Juan Cruz, entonces habíamos empezado por adaptar los contenidos. La mayoría tenemos los recursos y la formar de llegar y comunicar, pero necesitamos también contar con el apoyo externo de un profesional”.

Patricia Steinbach, directora de la escuela nocturna valora también el entusiasmo del alumno y su progreso en su primer año escolar. “La mayoría se refiere al 2020 como un año perdido pero los docentes pusimos garras para continuar, y trabajamos mucho más”.

En este contexto de aislamiento y sin la oportunidad de poder asistir a la escuela, la psicóloga Sofía Centorbi Amor acompañó el proceso de aprendizaje de Juan Cruz desde el mes de mayo. “Trabajamos en el consultorio valiéndonos de algunas herramientas parecidas a las del aula. Si este acompañamiento hubiera sido solo virtual no tendríamos los mismos resultados. Por diversos motivos, muchos chicos transitaron este año sin maestra integradora ni otro tipo de terapia, que los alejó más todavía de su entorno y aprendizaje”, remarca la profesional al referirse a este apoyo adicional que recibe el joven en la escolaridad.

Cuando retorne la modalidad presencial, la función de la profesional será acompañarlo en su trayecto, con el objetivo de establecer contacto con sus profesores y lograr de a poco su autonomía. “Juan Cruz es brillante y tiene muchas capacidades” resalta. La terapeuta cuenta que en estos meses hablaron mucho de cine, y que el joven posee una gran habilidad para recordar el año de filmación de las películas y el nombre de todos sus actores.

La continuidad de su aprendizaje y desarrollo es muy importante, por eso no tenemos tiempo de bajar los brazos, y es la única manera de que pueda contar en el día de mañana con las herramientas para defenderse en la vida. Juan hace todo con mucho amor y siempre luchó contra las adversidades y pudo controlarlas. Pese a la pandemia vivió una experiencia maravillosa, gracias a la oportunidad que le dieron sus profesores aprendió muchas cosas nuevas que seguro tendrá que reforzar el año que viene pero que fueron posibles”, concluye Nancy Vitelly, mamá de Juan Cruz.

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