Educación

Historias de un centro cultural comprometido con el barrio

La Biblioteca Popular e Infantil Mitre, creada en 1936, una de las primeras en sumar talleres para sus socios

Sábado 09 de Diciembre de 2017

Silvia se ocupa del préstamo y devolución de los libros, y hace poco que ayuda en las tareas de la biblioteca; Diana y Claudia coordinan talleres desde hace casi treinta años, un trayecto que recorrieron juntas con esfuerzo y dedicación para sostener a la biblioteca; Dante y Emilio son jubilados, colaboran en la institución desde que eran estudiantes y hoy participan de un taller literario. Cada uno tiene una experiencia que contar, un recuerdo para compartir en torno a la Biblioteca Popular e Infantil Mitre, una de las más emblemáticas y antiguas de la ciudad, que en algún momento de su historia debió afrontar serias dificultades para continuar con sus puertas abiertas, y que hoy ofrece otras alternativas para no perder el contacto con la comunidad.

Al igual que el resto de las bibliotecas populares —que surgieron a partir de 1870 durante la presidencia de Sarmiento, y que según la Conabip (Comisión Nacional de Bibliotecas Populares) son 2.179 en todo el país— la Biblioteca Mitre hoy convoca más por sus actividades culturales y talleres, que por sus libros. En su sala central, los espacios se disponen para el encuentro y el entretenimiento, se rotan mesas y sillas, incluso se trasladan las estanterías repletas de libros según la actividad propuesta ese día. Sin embargo, a un costado, imperceptibles para las nuevas generaciones, los viejos ficheros todavía permanecen en la biblioteca y recuerdan otros tiempos de esplendor.

"Había que reinventarse para continuar y como la Mitre siempre había apostado a los talleres, seguimos por ese camino", destaca Diana Albanese, presidenta de esta institución que a través de los años mantuvo el lema: "Con la educación y la cultura siempre".

Cerca de los niños

"Se denomina popular e infantil porque fue creada para atraer a la población más pequeña, en ese momento también fue bastante vanguardista y precursora en las actividades extraescolares, asistir por ejemplo a las clases de piano con la profesora Elena Tiscornia tenía chapa. También se ofrecían inglés y apoyo escolar". La directora destaca que ha sido la primera galería de arte de la ciudad, que incorporó además los ciclos culturales los sábados con espectáculos musicales y obras de teatro, una actividad que funcionó durante sesenta años, y que para el 2018, la institución proyecta retomar.

Los talleres de inglés y artes plásticas son los que más convocan en la Mitre, también las clases que enseñan la técnica de bordados arraiolos, y las de piano que supieron ganarse un lugar. Para la gente mayor, el taller de la memoria es uno de los preferidos; y a través de la Municipalidad son gratuitos ajedrez, teatro para niños y literatura. "Que la gente participe de estas actividades nos contacta con los lectores desde otro lugar", destacan.

"A los profesores a veces les cuesta ser perseverantes y constantes, porque siempre se empieza con pocos alumnos", admite la presidenta respecto de esta oportunidad de trabajo que ofrece la biblioteca, y que se mantiene abierta para profesores y profesoras de distintas disciplinas. Además de los talleres lúdicos y recreativos, también existe un equipo de docentes que ofrece apoyo escolar en las diferentes materias.

Claudia Daz es coordinadora del taller de expresión plástica, una actividad que propone la biblioteca para niños y niñas de 5 a 10 años. Esta tarea que lleva adelante la profesora desde hace casi treinta años, obtuvo su merecido reconocimiento cuando la Facultad de Humanidades y Arte los invitó recientemente a participar y mostrar sus trabajos en una muestra de arte organizada en el marco de las celebraciones por el 70 Aniversario.

Trabajo voluntario

La Biblioteca Popular Mitre fundada el 27 de diciembre de 1936. Funciona desde hace casi tres décadas en el edificio de Ayacucho 1728, una casa antigua que la institución adquirió y reformó para ofrecer las distintas propuestas culturales y lúdicas. "Muchas personas todavía no saben que aquí funciona una biblioteca", admiten desde la entidad. Y esto le sucedió a Silvia Joya, que siendo lectora no sabía que existía una biblioteca a metros de su casa hasta que un día otra vecina la invitó a participar de una actividad. Desde ese momento, se comprometió a ayudar, y se ocupa del registro de préstamo y devolución de los libros, una tarea que realiza ad honórem como el resto de los voluntarios de la institución.

Cada una de las 25 bibliotecas populares repartidas en la ciudad son asociaciones civiles, creadas desde la comunidad, son autogestivas y están sostenidas por sus socios. La presidenta de la Mitre remarca las dificultades que a veces deben afrontar cuando no alcanzan a cubrir los requerimientos mínimos de la entidad: "En los últimos años, lo que más cuesta es contar con personas que puedan y quieran trabajar como voluntarios, algo que se fue perdiendo a medida que la gente que colaborada se puso mayor. Además, para obtener un subsidio se nos hace difícil cumplir en tiempo y forma con los trámites burocráticos que exigen desde la Provincia y la Nación". La afluencia de socios tampoco es la misma, "muchos se resisten a la obligación de una cuota mensual por más pequeña que sea, y cuesta que los lectores se interesen en consultar libros en biblioteca".

Sentido de pertenencia

"Conocí la biblioteca cuando era chica, además en esos tiempos no podías vivir en el barrio y no ir a la Mitre", recuerda con emoción Diana, primero vinculada como lectora y estudiante, luego como profesora de inglés, y más adelante como coordinadora de todos los talleres que ofrece la biblioteca. Desde hace casi diez años además es presidenta de esta biblioteca. "Desde que se enfermó su antiguo presidente, Federico Romeu, —dice— nadie quería ocupar ese puesto, había desorden de libros y administrativo, incluso se perdieron registros de socios, pero acepté el desafío". La biblioteca logró salir adelante y con el paso de los años encontró otras maneras de vincular a los vecinos del barrio y ofrecerles otro motivo para visitarla.

Las ferias organizadas los segundos sábados de cada mes son un espacio para que artesanos, artesanas y pequeños emprendimientos ofrezcan sus productos en la biblioteca. "Más allá de que les vaya bien o no, encuentran un lugar familiar y pasan un buen momento. También descubrimos gratamente que cada vez que organizamos un outlet con aquellos libros que están repetidos y que ya no tenemos espacio para guardar, son los jóvenes quienes más se interesan por adquirirlos, incluso se llevan varios ejemplares. También las revistas Anteojitos se agotaron rápidamente", remarca.

Recuerdos de juventud

Dante Cacchione y Emilio Zonta son jubilados y colaboradores desde hace muchos años, viven en el barrio y participan de las actividades. Recuerdan los ciclos culturales, algunas personas que hicieron mucho por la biblioteca, otras que ya no están, y cómo este espacio marcó sus vidas. En ese repaso coinciden en su interés por la escritura y rescatan el taller literario que ofrece la Municipalidad de manera gratuita en la biblioteca.

A Dante lo invitaron a colaborar cuando era estudiante universitario. "Acepté porque sentía al igual que ahora atracción por los libros", dice y muestra su pasión por la escritura. "Agradezco la felicidad que me transmite este taller por el simple hecho de estar presente, de escucharnos y de estimularnos. Es una forma de solidaridad en estos momentos de cerrado individualismo que hace tan difícil escucharnos unos a otros", lee con emoción.

También opinan sobre el hábito de la lectura. "La tecnología arrasa con esta práctica, ya no vemos adolescentes que agarren los libros como lo hacíamos nosotros". Dante dice que a los 12 años había leído "Los Tres Mosqueteros", y Emilio se pregunta si alguien lee por estos días a Mujica Láinez. Diana se suma a esta reflexión y opina: "Muchos leen aquellos libros, autores o géneros que se pusieron de moda, pero lo importante es que continúen alimentando ese hábito".

Para conocer las propuestas de la biblioteca, que continuarán a partir de febrero de 2018, los interesados pueden consultar Facebook: Biblioteca Popular e Infantil Mitre; o dirigirse personalmente en el horario de 16 a 20 a Ayacucho 1728. La próxima actividad prevista para estos días es la Feria Pre Navideña, el viernes 15 de diciembre de 15.30 a 20.30.

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