Educación

Habitar la memoria colectiva en el aula

La importancia de mantener en las escuelas espacios para trabajar sobre el pasado reciente con los alumnos y alumnas

Sábado 18 de Mayo de 2019

En momentos donde lo atomizado parece ser lo que aparece, lo que hace que el sálvese quien pueda pase a ser una manera de sobrevivir a la crisis, los trabajos en las escuelas sobre temas que nos vinculen con lo colectivo se vuelven imprescindibles.

Los medios de comunicación en general no tienen como tema central, hace un tiempo ya, los temas relacionados con la historia reciente y la memoria. Los juicios de lesa humanidad, recuperación de nietos y nietas, entre otros, no se encuentran en agenda central y en muchos ni siquiera en la periférica. Puede ser porque lo urgente apremia en una posmodernidad versión argentina donde ciclos dolarizados se repiten. O siguen las líneas del gobierno central, donde el discurso y los hechos demuestran poco interés sobre estos temas como en otros que inviten a pensar lo colectivo desde el presente y la historia, como diálogo entre ese presente y el pasado que interpele y repare. De hecho, está emprendiendo un discurso que justifique sus fracaso en la materia económica.

A esto se contrapone los miles de argentinos y argentinas marchando cada 24 de marzo por las calles de las ciudades más importantes de nuestro país, reclamando "memoria, verdad y justicia".

Las necesidades básicas insatisfechas de muchos hace que la urgencia emerja y muchos temas que antes ocupaban espacio dejan de ocuparlo. También puede ser que la dinámica y continuidad democrática (en el espacio que nos ocupa, la escuela), con los defectos y dificultades que nos encontramos en estos casi 40 años de democracia y las reparaciones y restituciones en parte de la década pasada, también hicieron del tema de la memoria uno más, naturalizando los distintos procesos de justicia.

Otro puede ser, como ya lo denunciaron las Madres y Abuelas, cierta desidia y hasta negación del gobierno (en sus tres poderes) en "un freno" en las políticas de Estado sobre lo relacionado a la última dictadura cívico militar.

Lo cierto es que mientras existan desaparecidos, genocidas sin juzgar y nietos y nietas sin ser restituidos, la historia reciente sigue siendo presente y la memoria la herramienta para que ésta siga viva.

Nueva agenda

También es real que hace una década los alumnos y las alumnas estaban involucrados en temas relacionados a los espacios de la memoria, conocer la ex Esma y charlar con personas que sufrieron lo más brutal del Terrorismo de Estado; y hoy se encuentran interpelados por otras situaciones, no menos importantes, a la hora de debatir, investigar, participar (interrupción legal del embarazo, legalización del consumo de cannabis, diversidad sexual y de género, femicidios, entre otros).

Sin dejar estos temas, sino potenciándolos, es nuestra función "forzar" el trabajo sobre la memoria y lo acontecido en ese momento de nuestra historia reciente.

Este año para trabajar la memoria anclamos en los libros prohibidos durante la última dictadura cívico militar en nuestro país. Siempre durante los gobiernos dictatoriales la literatura, como el arte en general, fueron puntos donde atacar, acallar y en contraposición adoctrinar.

En el caso nuestro, e interpelando a lo que trabajaron durante la escuela primaria y los primeros de la secundaria (el trabajo llevado por las Abuelas de Plaza de Mayo con los "cuentos prohibidos"), con los alumnos y las alumnas de 4º 2ª de la escuela Nº 422 profundizamos la discusión invitándolos a investigar qué libros fueron censurados en ese período y por qué.

Surgieron libros clásicos de la política y economía mundial y local, y otros que solo por su color de tapa o su título eran prohibidos más allá de su contenido. Así aparecieron libros de biología, química, matemáticas y física, entre otros. Reconociendo en las exposiciones de las listas que iban armando, libros que les habían citado, habían leído alguna parte o completos. Y entre sorpresa, indignación y risa, no comprendiendo (aunque lo entendían) cómo fueron prohibidos.

Pensando la forma de presentarlo a los compañeros y compañeras de la escuela se les propuso emular (a modo escolar, con los límites materiales y temporales) "El Partenón de los libros prohibidos" de la artista plástica argentina Marta Minujín, en sus distintas versiones, la local y la internacional. Para eso investigaron desde sus orígenes en el Instituto Di Tella en los años 60, su recorrido artístico y el trabajo de investigación y recolección de los ejemplares para la construcción de esa obra que representaba un espacio donde la circulación de la palabra era importante en su breve experiencia democrática, cuna del pensamiento occidental y como obra (la de la artista) que irrumpía en el espacio público para hacer visible algo acontecido.

Nosotros sólo hicimos una reproducción de la fachada bidimensional de un tamaño interesante para que llame la atención y escribimos esos títulos, autores y año de edición de esos libros que fueron prohibidos para evitar, en definitiva, mas allá de los burdos errores, que el pueblo pensara, se instruyera de "pensamientos peligrosos". En definitiva, prohibir la libertad de expresión y de divulgación de ideas. Como en todo régimen existen fallas, líneas de fugas —como diría Deleuze—, que posibilitaron que circularan, dentro de la clandestinidad que permite, sin quererlo, hasta el más represivo y disciplinado sistema de control, que la palabra, quizás en susurros, a veces siga circulando.

Básicamente resaltar y traer a la memoria hace mucho (para ellos y ellas) pero no hace tanto para nosotros como sociedad que en este país se prohibió, se exilió, se desapareció gente por el solo hecho de pensar distinto. Porque era eso, pensar. Y lo que se intentó, hiriendo pero no matando, al pensamiento, a las ideas.

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