educación

Funes, un lugar que invita a abrazar la lectura

Una serie de actividades coordinadas con escuelas buscan potenciar el valor cultural de la ciudad.

Sábado 17 de Octubre de 2020

“En el dolor de la distancia, la literatura y las palabras sanan y abrazan”, señala María Eugenia Pons, escritora y promotora cultural, sorprendida por esta experiencia que se multiplicó durante la pandemia: “Muchas familias empezaron a pensar en un libro para desconectar un rato a sus hijos de las pantallas y lograron también que descubrieran el placer por la lectura”.

Desde la librería Ponsatti que atiende en Funes, Pons busca promover distintas propuestas culturales en una ciudad que tiene mucho más para ofrecer que el contacto con la naturaleza y el tiempo de esparcimiento. Con este anhelo que comparte con Mariano Del Grande —productor cultural— organizaron por primera vez la Semana de la Lectura en “el jardín de la provincia”. Un evento que se realizó el fin de semana pasado y aunque no pudo desarrollarse de la manera que estaba previsto debido al aislamiento, logró conectar a chicos y chicas de diferentes escuelas a través de la poesía.

En la ciudad que eligieron para vivir hace unos años y conectados por la lectura, explican cómo quieren potenciar el valor cultural que tiene la ciudad más allá del esparcimiento. “En Funes viven muchos artistas que necesitan ser vistos: actores, músicos, escritores y escultores. También quienes están en la búsqueda de otra manera de vivir, de conexión con la cultura, disfrutando y valorando mucho más la naturaleza. En este andar, la poesía ofrece una mirada más profunda y la posibilidad de reflexionar, tratando de desmitificar esa visión que se tiene de que es para unos pocos, y pensar en un bien que nos atraviesa a todos”, destacan Pons y Del Grande.

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María Eugenia Ponsatti y Mariano Del Grande, impulsores de la Semana de la lectura.

María Eugenia Ponsatti y Mariano Del Grande, impulsores de la Semana de la lectura.

Mariano reconoce que el interés de sus hijas por los libros movilizó su accionar, y María Eugenia se sorprende por el despertar lector de muchas familias en esta pandemia: “La tecnología sumó al libro, y muchas maestras leen a sus alumnos por Zoom. Desde ese lugar sigue siendo bueno escuchar, mirar la cara de alguien que lee y cuenta. En este momento que es único, encontrarse con la mirada soporta cualquier pandemia”.

También destacan la ayuda y el apoyo de muchas empresas locales y el reconocimiento del Concejo al declarar a la Semana de la Lectura de interés municipal. “Deseamos que Funes se convierta en un referente cultural para la zona, y que la cultura pueda sostener la educación, la economía, la salud, y que no sea solo una ciudad de fin de semana”.

Jardín de palabras

La ciudad disfrutó de la lectura de poemas y microrrelatos con la participación de escuelas públicas y privadas, de nivel inicial, primario y secundario. Acompañaron esta iniciativa la escuela pública Nº 1.061, la Escuela Nº 1.038 Antonio Berni, el Colegio Joan Miró, el Colegio María Auxiliadora, y la Escuela Nº 1.397 René Favaloro.

Antonia y Alfonsina acompañaron la propuesta lectora desde su casa y sentadas en el jardín empezaron a imaginar poemas. Niños y niñas de distintos barrios trabajaron en la construcción de poesías y cuentos cortos que compartieron a través de escritos, audios y videos en la plataforma web jardindepalabras.com.ar, un espacio que se habilitó especialmente para volcar todo ese material. También escritores, actores, músicos y personalidades reconocidas a nivel nacional se sumaron a esta propuesta con la intención de generar un espacio de cruce entre jóvenes y artistas profesionales.

Varias paredes de la ciudad fueron intervenidas con frases de distintos escritores. También se invitó a vecinas y vecinos para que cuelguen de sus ventanas, puertas o rejas de los jardines una copla o la estrofa de un poema. “Emprender estas acciones significa romper el hielo en un lugar bastante conservador y que todavía mantiene su esencia de pueblo. Esto, por otro lado nos permitió contar con la propaladora que anuncia por megáfono las publicidades de los locales y en esta oportunidad lo hizo con los poemas recitados por chicos y chicas”, explica Del Grande.

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Acciones poéticas

“¿No sería hermoso el mundo si las bibliotecas fuesen más importantes que los bancos?”, dice la frase de Quino que pintaron en el frente de la escuela Berni. Una acción que también genera descontento en algunos sectores de la comunidad funense. “Ante las críticas de una señora que pasaba por la escuela justo en ese momento, los chicos y chicas respondieron con valor y principios defendiendo las palabras de Quino en el frente de su escuela. Con esta situación que no planeamos, demostramos que el espacio público es de todos y no es abstracto, que se cuida y también le damos sentido”, valoran los gestores culturales.

Los poemas de la escritora santafesina Laura Devetach están presentes entre las frases y material que circula en las redes, incluso se habilitó una página de Facebook en su homenaje, en la que alumnos y alumnas comparten durante este mes sus producciones. “Resulta emocionante para la escritora descubrir lo que genera en chicos y grandes”.

“La autora dice que todos tenemos un recorrido lector y eso no significa que tengamos una gran biblioteca sino que alguien en nuestra vida nos cantó una canción de nana, una historia, si buscamos todos tenemos alguna canción y ese es nuestro recorrido lector”, remarca Pons.

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Descubrir otra ciudad

La editora y también docente cuenta cómo fueron sus comienzos en este lugar que conoció en un recital de Víctor Heredia y que hoy siente tan suyo. Hasta hace cinco años, vivía en Buenos Aires y trabajaba doce horas diarias frente a una computadora. “Sentía que me estaba ahogando, y que tenía que buscar un lugar donde pudiera volver a empezar con los libros y desde un lugar que no sea una planilla de Excel”. Cuenta que cambió el trajecito y los tacos por el guardapolvo, y que al llegar se desempeñó primero como maestra en la escuela María Auxiliadora y que su trayecto editorial le permitió empezar a vender libros en una mesita que ponía en cada evento cultural de la zona.

“Luego empezamos a viajar por el interior de la provincia, nos encantó ir peregrinando y ser una librería itinerante, pero también atendíamos en casa”. Ante el inicio de la cuarentena, la familia no pudo sostener esta modalidad y cuando muchos bajaban las persianas de su negocio, ellos decidieron abrir un local a la calle y seguir apostando por la lectura infantil y juvenil.

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