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Festejo virtual por los 85 años de la Biblioteca Popular Alberdi

Amigos y vecinos del espacio cultural de zona norte se sumaron con saludos y recuerdos para celebrar el aniversario.

Sábado 23 de Mayo de 2020

Seguramente cuando empezaron a planificar los 85 años de la biblioteca soñaron con otro tipo de festejo. Uno cara a cara, lleno de abrazos y copando la calle, puertas abiertas al barrio. Pero la cuarentena obligó a la Biblioteca Popular Juan Bautista Alberdi a lanzar festejo virtual por su 85º aniversario, que se cumple este lunes 25 de mayo. Sin embargo, el distanciamiento social por la pandemia no impidió que el afecto se haga presente. Por eso esta semana las redes sociales de la biblio de Zelaya al 2000 se inundaron de mensajes de vecinos a amigos históricos de la institución. Videos, fotos, dibujos de los chicos y chicas, canciones y narraciones para festejar a lo grande.

“La biblio se festeja porque somos quienes somos junto a otros. Porque este festejo colectivo ya cumple 85 años. Gracias por estar ahí y construir junto a nosotros”, fue uno de los mensajes que postearon esta semana desde el Facebook de “la biblio” —como cariñosamente la llaman—, para recibir el saludo de Carlos Del Frade, Fernanda Felice, Cintia Liberatti (del Trío Atamá), Salvador Trapani y las voces de Movimiento Rosarino de Narración Oral (Moronao), entre otros amigos del sitio cultural.

“La biblioteca está cerrada, pero seguimos activos y muchos profes de talleres están dando clases virtuales”, cuenta Nora Guzardi, presidenta de la comisión directiva de la institución de la zona norte, que cuenta con cerca de 900 socios. Guzardi destaca la respuesta de las familias y vecinos del barrio para seguir vinculados en este tiempo de cuarentena con una biblioteca que extraña ese contacto diario. “La biblio —dice— trata siempre de estar lo más cerca y abierta al barrio y a la gente, con muchas actividades que exceden a los libros”. Además de la tarea propia de la bibliotecaria Susana Marasciuolo con los libros y los más de treinta talleres y actividades para chicos y grandes, en el espacio se organizan espectáculos, presentaciones de libros y hasta funciona el Centro de Alfabetización y Educación Básica para Adultos (Caeba) Nº 120.

La Biblioteca Alberdi se fundó el 25 de mayo de 1935, por impulso de un grupo de vecinos interesados en promover la cultura en el barrio

Amanda Paccotti es una histórica integrante de la biblioteca, a la que se acercó cuando era una nena de 7 años que vivía a cuatro cuadras. “Para mí este lugar es lo mejor que podemos tener los vecinos, es un punto de encuentro”. Destaca, entre otras cosas, la cantidad y calidad de libros de la biblioteca, los espacios para chicos y adolescentes y el vínculo con las secundarias de la zona, cuyos alumnos de quinto año realizan pasantías en el espacio: “Son chicos encantadores y siempre nos aportan”.

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Cultura barrial

La Biblioteca Popular Juan Bautista Alberdi se fundó el 25 de mayo de 1935 por el impulso de integrantes de la vecinal, interesados en la promoción de la cultura en el barrio. La biblioteca comenzó a funcionar en un salón ubicado por calle Freyre hasta mudarse décadas más tarde al inmueble que ocupa actualmente en Zelaya al 2000. En la fachada, la flor de ceibo pintada sobre un fondo amarillo ilumina esa esquina de barrio Alberdi.

Gisela Mattana es docente de plástica en la Escuela Nº 613 Ovidio Lagos y es profesora del taller de arte Recoorcholis para niños, uno de los espacios que encontró la forma de poder seguir funcionando en este tiempo de aislamiento social. Antes de que se decretara la cuarentena lograron tener sólo una clase presencial, la inicial. Después llegó el parate y la imposibilidad de seguir con el taller, que describe como “muy energético”, donde los chicos bailan se ríen y pintan moviéndose con total libertad por el espacio de la biblio. Hasta que un día envió a las familias una actividad vinculada a hacer cuentos cortos y una nena le hizo una devolución donde estaban todos los compañeritos del taller pintados. “Ahí vi la necesidad del encuentro y que no se pierda ese lazo, la continuación afectiva que nos une en el taller”, recuerda. La profe comenzó entonces con un encuentro virtual por Zoom y ese espacio —si bien más reducido en su concurrencia que cuando se da de forma presencial— permitió que muchos chicos y chicas puedan mantenerse en contacto: “Nos juntamos, hablamos de artistas y hago propuestas para que hagan con las cosas que hay en sus casas”. Si habitualmente al taller presencial que coordina martes y jueves por la tarde asisten entre 20 y 25 chicos y chicas de entre 5 y 12 años, en cuarentena —y a través de Zoom— son cerca de diez los que siguen sus clases. “Los chicos atraviesan momentos de angustia, por momentos están predispuestos a estar con el grupo y por momentos no. Pero no hay que obligarlos, porque este espacio es de disfrute y para que se puedan desconectar de otras cosas, no es una tarea de la escuela”, aclara.

Cuando la gente se fue enterando que cumplíamos años los mensajes llegaron solos y nos enviaron fotos y anécdotas de sus infancias

Ayelén Romero es conocida como Cuchara, su personaje clown que cuenta cuentos en la biblioteca. Se incorporó hace tres años a las actividades y forma parte del equipo de la “Biblio que cuenta”, una propuesta que los viernes recibe a las escuelas con un espectáculo de cuentos y tras un recorrido por los pasillos del lugar y terminan en un rincón de lectura donde los chicos eligen los libros que les gusta y se sientan a leer un ratito, ya sea de forma individual o colectiva.

“Cuando empezó la pandemia empezamos a pensar qué podíamos hacer para que el socio de alguna manera siguiera en contacto. Empezamos enviando propuestas por WhatsApp y algunos siguieron con clases virtuales. Bueno, con los festejos pasó lo mismo. Cuando la gente se fue enterando que cumplíamos años los mensajes empezaron a llegar solos y nos enviaron fotos y anécdotas de su infancia en la biblioteca”, resume Ayelén, integrante del equipo de cultura. “La biblioteca —destaca— es un espacio de puertas abiertas donde la gente sabe que pude pasar aunque sea un ratito a leer y entretenerse”.

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