Educación

Estudiantes de Arroyo Seco construyen memoria a través de una investigación escolar

Están en quinto año de la Escuela Comercial y realizan un trabajo sobre los NN enterrados en el cementerio San Roque.

Sábado 09 de Noviembre de 2019

El puntapié inicial lo dio a principio de año la profesora de María José Castro y el curso dijo que sí al instante. Ella había leído en La Posta, el periódico local de Arroyo Seco, una nota publicada en diciembre de 2017 donde hablaban de tumbas NN en el cementerio San Roque que podían ser de desaparecidos. “Investiguemos esto”, les propuso la docente; para aprender sobre la dictadura más allá de lo que dicen los manuales y abordar el tema desde un proyecto cercano. Así fue como las trece chicas y el varón que cursan quinto tercera de la Escuela Comercial Juan Bautista Alberdi de Arroyo Seco comenzaron a indagar sobre las posibles huellas del Terrorismo de Estado en esta localidad del sur santafesino. Leyeron mucho, visitaron sitios de la memoria y organizaron charlas en la escuela: hicieron de este proyecto escolar una valiosa experiencia para aprender sobre el pasado reciente. El trabajo ya fue declarado de interés legislativo por el Concejo de esta ciudad.

Es viernes, afuera hace calor y el curso se sienta en ronda en el salón de clases para hablar con La Capital sobre la investigación que los tiene como protagonistas. Lucen unas remeras blancas que les regaló la profe con un estampado en la parte de adelante que muestra a un grupo de personas levantando una bandera que dice “memoria, verdad y justicia”, y detrás el nombre de cada uno de ellos.

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Todo surgió en el seminario de investigación histórica en problemáticas contemporáneas que dicta la profe de historia María José en la finalidad humanidades. Camila cuenta que los primeros pasos del proyecto fueron de mucha lectura. “La profe —recuerda— nos trajo mucha información, fotocopias, la noticia del diario y testimonios de hijos apropiados”. Magalí agrega que también utilizaron folletos o videos que trabajaron de manera grupal para debatir y acercarse en clases a esos relatos que hablaban de los años del terror en la Argentina.

Pero no solo había que leer sobre la dictadura, sino empezar a entender acerca de esos cuerpos enterrados sobre los que nunca habían escuchado noticia alguna. “No sabíamos nada, yo no sabía nada hasta que la profe trajo la noticia”, revela Agustín, mientras sus compañeras coinciden a coro y agregan a su relato que por lo general “en Arroyo no se habla de la dictadura” o que aún hay quienes dicen el “por algo será o por algo los habrán llevado”. Otra chica llamada Camila apunta que como Arroyo ­­—ubicada a solo 32 kilómetros al sur de Rosario— “es una ciudad chica”, muchos “hacen de cuenta que por acá no pasó la dictadura, como si fuese un camino de paso, siendo que de acá mucha gente iba a trabajar a Rosario o a Villa Constitución”. La hipótesis que trabaja el curso es que esos NN podrían tener relación con el Villazo, la gesta obrera protagonizada en 1974 por los trabajadores metalúrgicos de Villa Constitución, y su posterior represión. Desde la Justicia Federal precisaron que el juicio de los hechos que se produjeron en Villa Constitución se encuentra en proceso de instrucción, en el cual se están tomando las indagatorias de los posibles imputados.

Durante esa primera etapa de documentación, los chicos se acercaron también a la historia ocurrida en la Escuela Pablo Pizzurno de Melincué, donde un grupo de alumnos junto a su profesora (Juliana Cagrandi) indagaron acerca de tumbas NN que había en el cementerio. El trabajo de la Justicia y del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) permitió años después confirmar que los cuerpos enterrados pertenecían a Yves Domergue y Cristina Cialceta, asesinados en 1976 y abandonados a la vera de un camino rural.

“A diferencia del caso de Melincué, ahí partieron de una denuncia policial que les sirvió como para arrancar. Nosotros nos enteramos por lo del diario y fue bastante complicado conseguir otra información”, describe la docente María José Castro.

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Pero el proyecto de Arroyo Seco también salió fuera de la escuela y es Ludmila quien cuenta que junto a la profe, el curso de quinto tercera visitó la Municipalidad de Arroyo Seco para hablar con funcionarios, para luego sí visitar el cementerio San Roque. También recabaron testimonios de testigos de aquella época, como la charla que tuvieron con un ex obrero de Acíndar que vive en Arroyo Seco: “Nos contó muchísimas cosas que habían pasado y que ni enterados estábamos, como cuando se llevaron a personas de la fábrica, los encerraron y los mataron en un sótano”, dice Julieta.

Además, viajaron para conocer el Museo de la Memoria y realizar un recorrido guiado por el Servicio de Informaciones, el principal centro clandestino de detención de la región, ubicado en la esquina de San Lorenzo y Dorrego, en pleno centro rosarino. Como señalaba la investigadora Pilar Calveiro, en una frase que se puede leer en el Museo de la Memoria, “por su cercanía física, por estar en medio de la sociedad del otro lado de la pared, el campo de concentración sólo puede existir en medio de una sociedad que elige no ver”.

Si bien quedan pocas semanas de clases, ahora sueñan por poder concretar un viaje a Buenos Aires para conocer el sitio de la memoria que funciona en el ex centro clandestino que la Escuela de Mecánica de la Armada (Esma).

La investigación

La iniciativa escolar da cuenta de una investigación de la Justicia Federal acerca de una serie de excavaciones en tumbas NN en la necrópolis de Arroyo Seco, bajo la hipótesis de que en ellas podían haber sido enterradas víctimas del terrorismo de Estado. Ya en 2011, el fuero federal solicitó al municipio de Arroyo Seco los libros de permisos de inhumación correspondientes al período 1975-1983 donde constan dos hombres enterrados en marzo del 79 como NN en el San Roque: uno de General Lagos fallecido por “enfermedad” y otro por “muerte violenta” en Pueblo Esther. A ellos se les suma una mujer que figura con un nombre, oriunda de General Lagos. Sin embargo, hasta ahora los trabajos de los antropólogos del EAAF arrojaron resultados negativos.

“Por más que todavía no esté comprobado ni científica ni judicialmente que sean de la dictadura, la franja de tiempo de esos enterramientos —que podrían llegar a ser ocho en total— hacen que la hipótesis tenga validez”, afirma la profesora de la Escuela Comercial.

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Reflexiones

A mediados de octubre, el curso y su docente organizaron dos charlas en el salón de actos de la escuela. En la primera participó el fiscal de la causa Adolfo Villate y el investigador de la Fiscalía José Rubio. Y una semana después recibieron la visita de la diputada nacional Josefina González (ex integrante de Hijos), Victorio Paulón (ex titular de la UOM de Villa Constitución) y del antropólogo Bruno Rosignoli (del Centro de Estudios e Investigaciones en Arqueología y Memoria). “La importancia de lo que ustedes están emprendiendo tiene que ver con el hecho de poder saldar ese agujero en la historia que tiene que ver con los 30 mil detenidos desaparecidos”, dijo Paulón durante el encuentro en la escuela. Y agregó: “Restituir la memoria y poder comprender y conocer todo lo que sucedió no es solamente sanador para los familiares de las víctimas, sino para la propia sociedad, porque los años de la dictadura militar los padecieron no solo las víctimas y perseguidos, sino el conjunto del pueblo argentino”. A su turno Josefina González dijo que “es necesario reconstruir todo los que pasó, hablar con la verdad y romper las mentiras que armaron (los represores) para quedar impunes”. Desde la Fiscalía, por su parte, se mostraron “muy interesados por este tipo de investigaciones en que los jóvenes de la mismas localidad sean los que les pregunten a sus mayores (padres, abuelos o vecinos) acerca de qué saben sobre ciertos hechos que en particular se dieron en la zona, o si conocen o fueron testigos de alguno en aquella época”. Y agregaron: “La pregunta de los jóvenes es una herramienta fundamental para que los vecinos se acerquen y den su testimonio”.

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La posta

La idea del curso es, en base a esas visitas, charlas e indagaciones, elaborar un documento escrito que refleje lo trabajado este año, con la intención de que los que ingresen a quinto el año que viene puedan tomar la posta y profundizar la investigación. Y hacer también un video contando del proyecto que presentarán en el concurso de cortometrajes “Hacelo corto”. “La idea —resume Camila— es que ellos, los nuevos alumnos de quinto, tengan también la posibilidad de continuar esto, porque podrían llegar más lejos”. Y Magalí agrega: “También para que se involucren, porque nosotros al ser pibes por ahí no sabemos tanto de la historia y más si vivimos en un pueblo que está callado. Pero esas personas enterradas, sean o no víctimas de la dictadura, tienen derecho a tener una identidad”.

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