Miradas

Ernesto Cardenal y la poesía como juego y adivinanza

El niño siente vergüenza ante el protagonismo, pero el poeta se dirige con la dulzura de un abuelo

Sábado 07 de Marzo de 2020

“Escribir poesía es fácil y también es divertido, es casi como jugar, como un acertijo, como una adivinanza”, “pongan colores y ruidos, sonidos y cantos”, propone el poeta a los adolescentes que lo acompañan en su taller de poesía. Ellos rodean y escuchan al poeta que lee unos versos de José Coronel Urtecho: “Ya está seco el camino del río al valle y secos los senderos / Ya el río enseña el espinazo de piedra de su raudal como un potrillo flaco la fila de sus vértebras”.

En otra escena algunos niños juegan, otros se sientan en ronda y Ernesto comparte “Mi lora”, la poesía escrita por uno de ellos. El niño siente vergüenza ante el protagonismo, pero el poeta se dirige a su obra con la dulzura y la amorosidad propias de un abuelo. Estos son algunos de los pasajes del documental Solentiname que pintan la figura de Ernesto Cardenal de cuerpo entero.

El film de 2007 fue producido y dirigido por Modesto López y narra a través de entrevistas y testimonios la obra de Ernesto Cardenal en el archipiélago de Solentiname. Lugar donde el poeta transitó el último tramo de su vida compartida con trabajadores campesinos y pescadores, quienes a su lado se transformaron en artistas, artesanos y poetas. El mismo sitio donde a fines de los 60 fundó una comunidad contemplativa de artistas que luego se sumarían —como Cardenal— a la lucha revolucionaria contra Somoza.

Su reciente partida a los 95 años interpela sobre el legado que ha dejado su obra e invita a repasarla. Escritor, poeta, revolucionario, sacerdote y artista, una amalgama difícil de entender para muchos, Cardenal se caracterizó por ser un profundo humanista que dejó huellas en América Latina.

Poeta, revolucionario, sacerdote y artista. Cardenal se caracterizó por ser un profundo humanista que dejó huellas en América Latina

Siempre comprometido con la realidad política y social de su tierra tuvo protagonismo en la liberación de su Nicaragua natal, confrontando a la dictadura de Somoza en todos los terrenos que le fueran posibles. En el gobierno de la revolución del Frente Sandinista fue ministro de Cultura entre 1979 y 1987.

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Escritor y sacerdote

El audiovisual refleja la trascendencia de su otra literaria. Con más de treinta libros traducidos a veinte idiomas —como Epigramas, Salmos, El evangelio en Solentiname y Canto cósmico, entre otros—, Ernesto Cardenal ha sido destacado por sus pares con importantes galardones a nivel mundial. Pero si bien la obra poética del nicaragûense está presente, el documental se centra en su obra cultural y comunitaria desarrollada en Solentiname. “La poesía de Cardenal es más conocida, pero todo lo que pasa detrás de ese hombre que escribe lo que escribe y dice lo que dice fue lo que me llamó la atención”, dijo el director Modesto López en Página 12 cuando se presentó el documental en la Argentina.

Poeta y revolucionario

En su vida adulta, Cardenal se entregó de lleno a la religiosidad y como sacerdote se erigió en uno de los exponentes más destacados de la teología de la liberación en el continente. “Quien ama a su prójimo no puede tolerar su opresión”, decía. Tal vez esa idea sea la síntesis más acabada de su praxis como poeta, revolucionario libertario y religioso.

El documental Solentiname es una pintura del testimonio de vida que deja Ernesto Cardenal. La decisión de compartir sus últimos años y sus enseñanzas con sus hermanos campesinos y pescadores reflejan su ideario de comunidad. Convencido también de que el arte es liberador del espíritu humano. Y desde una visión democrática de los saberes, sus enseñanzas fueron una invitación a aprender en libertad.

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