Sábado 03 de Octubre de 2020
La docencia no fue para Juana su primera opción. Había elegido otra carrera, medicina. Hasta que algo, un hecho que vivió, le hizo un click y se dio cuenta que lo suyo era la enseñanza. A Rocío le costó mucho sostener el trajín de trabajar y estudiar al mismo tiempo. Pero cuando escuchó en una clase a la que asistió como observadora que los nenes y nenas le decían “Seño” se llenó de emoción. Y Daiana siente que el aula es su zona de confort, ese espacio vital donde se siente cómoda y segura. Las tres son estudiantes de profesorados de Rosario y en primera persona cuentan a La Capital qué las motivó a elegir la docencia como opción de estudio y profesión. Hablan de lo que más les gusta de la carrera y de la enseñanza, de los estereotipos injustos que estigmatizan al magisterio y cómo ellas los atravesaron. También destacan el aporte social que sueñan llegar a hacer desde el aula.
>> "DE CHICA JUGABA A SER MAESTRA" / Juana Zomer, estudiante del profesorado de primaria del Normal 1.
Tengo familiares que fueron docentes: mi mamá, mi abuela, mi abuelo. De chiquita tenía un pizarrón en la pieza para jugar y le daba clases a mis hermanas, les ayudaba a hacer la tarea, les hacía exámenes ficticios, les corregía. Hasta tenían libreta. Pero de grande empecé a buscar otras opciones y cuando terminé el secundario empecé medicina. Quizás por un estigma creado de que los docentes son vagos o que no cobran un buen salario. Más de grande me puse a pensar qué podía hacer para romper esa estigmatización del trabajo docente. Siento que disfruté toda la vida jugar a ser maestra. También doy clases de hockey en la escuelita de mi club y ahí tuve un momento puntual en el cual me decidí por el profesorado. Fue cuando tomé a un grupo de nenas que iban a aprender hockey desde cero. Nunca habían agarrado un palo en su vida. Les enseñé gestos y jugadas, y a fin de año les organicé un partido. Me quedé a un costado mirando y la emoción que sentí al verlas sabiendo que todo lo que hacían se lo había enseñado yo... Mi pasión es el hockey y me sentí muy orgullosa cuando vi no solo cómo jugaban sino cómo lo disfrutaban. Ahí decidí dejar medicina y me inscribí en el profesorado. Ya estoy en tercero y estoy muy emocionada de recibirme, poder ejercer y aportar mi granito de arena. Como dice Paulo Freire, los docentes no vamos a cambiar el mundo, vamos a educar a las personas que van a cambiar el mundo.
>> "ES UNA CARRERA QUE TE LLENA DE SATISFACCIÓN" / Rocío Suárez, profesorado de primaria Normal 1.
A fines de 2017 decidí comenzar el profesorado de nivel primario. Lo elegí porque me encanta estar con las niñas y niños. Cuando empecé cursaba a la mañana y trabajaba a la tarde. Estaba todo el día fuera de mi casa. Fue un desafío enorme y en muchos momentos se me vino a la mente dejar de estudiar porque se me hacía insostenible. Pero la primera vez que ingresé a un aula a hacer observaciones participantes en la Escuela Nº 825 Leopoldo Herrera, en la zona norte de Rosario, me di cuenta que es algo que me encanta. Estar ahí dentro con los niños y niñas, escucharlos, disfrutarlos, que te llamen “Seño” es algo que llena muchísimo. Es una carrera hermosa. Una cosa es decirlo y otra poder vivenciarlo, disfrutarlo, estar ahí. No es fácil, pero les recomiendo que prueben, que disfruten, que se den esa oportunidad de conocer la profesión. Estoy en tercer año y pude estar dentro de un aula, ver el trabajo de planificar, hacer actividades. Es un trabajo de tiempo completo. Recomiendo esta carrera y esta profesión porque realmente la van a amar. Les va a dejar huellas muy importantes en su corazón y van a poder sentir esa satisfacción que a lo mejor no pudieron sentir en otra carrera que no los llenó. En esta carrera lo van a sentir, se los puedo asegurar.
>> "EL AULA ES MI LUGAR DE CONFORT" / Daiana Pesce, estudiante del Instituto Olga Cossettini.
Soy docente de educación especial con orientación en discapacidad intelectual. Me recibí en 2013 y en 2019 empecé la carrera de ciencias de la educación en el Instituto Olga Cossettini, además de hacer política estudiantil ahí dentro. Hoy en día soy la presidenta del Centro de Estudiantes por la Agrupación Alfredo Palacios + Las Olgas. Primero hice medicina, dejé y al año siguiente empecé el profesorado, un poco con desconocimiento de lo que podía llegar a ser. Sin embargo me veía dentro de un aula y me parecía que me iba a sentir cómoda. En el transcurso de la carrera —y principalmente en los talleres de docencia, donde hay observaciones y prácticas— fui encontrándome y sintiéndome más segura dentro de un aula, algo que me encantó. También pensaba en esto de enseñar a enseñar a otros, por eso me metí en ciencias de la educación, pensando a lo mejor en trabajar en un terciario el día de mañana. El aula es como mi lugar de confort, donde me siento cómoda y segura. Apuesto por la educación pública, laica y de calidad. Y creo que los profesorados enarbolan esas banderas. El profesorado es una gran opción. Poder estar con un otro, darse a ese otro para enseñar y mostrar distintas herramientas y realidades.
