Educación

El "tiempito" eterno de los más vulnerables

El juez Marcelo Molina reedita un libro de relatos con historias recogidas durante su trabajo en el Juzgado de Familia

Sábado 25 de Mayo de 2019

El próximo 31 de mayo a las 19 se presentará en la Facultad de Derecho de la UNR (Córdoba 2020) la segunda edición ampliada del libro ¿Cuánto tiempo es un tiempito? (Editorial Juris), del juez de Cámara Civil y Comercial Marcelo Molina e ilustraciones del artista plástico Jorge Molina. El texto cuenta con historias recogidas durante su larga experiencia como juez de Familia. Además del libro, se presentará una breve obra de teatro sobre algunos de esos relatos sobre chicos y chicas, protagonizada por integrantes de la Justicia.

El título de libro hace referencia a la pregunta de una nena que visitó a Molina en su despacho. Había ido junto a sus hermanitos, a la espera de una familia que los recibiese “y les diese aquello que sus padres no habían podido”. Mientras dibujaban, la nena levantó la vista del papel y le dijo: “¿Vos sos el que nos va a buscar una mamá? Nosotros queremos vivir con una mamá ¿cuánto falta?”. “Un tiempito” le respondió el juez. La nena entonces repreguntó: “Y ¿cuánto tiempo es un tiempito”. El interrogante lo desgarró: “Ese tiempito —dice Molina en el libro — ya había sido mucho para estos tres niños”.

“Para esta edición decidimos ampliarlo e incorporar relatos que habían quedado pendientes en el anterior. Y ahondar, también con pequeños textos, el trabajo en un tribunal de familia y lo que tiene que ver con la propia infancia”, cuenta Molina, para quien “un juez de familia tiene que hurgar en su propia infancia para poder entender las infancias de los demás”. La obra cuenta con el apoyo de la UNR, el Instituto de Cooperación Latinoamericana (Icla) y la Cátedra de Infancia y Adolescencia “James Grant”.

Pero además de relatos sobre la infancia, en el libro hay textos sobre situaciones de violencia contra la mujer, ancianidad, salud mental y adicciones. “Lo que es salud mental y adicciones tienen un fuero de tratamiento que es el de Familia, pero ancianidad atraviesa todos los fueros”, afirma Molina. Invita a pensar a la ancianidad como situación vulnerabilidad, sobre todo en lo vinculado al derecho del consumidor. Por ejemplo, cuando los adultos mayores quedan por fuera de los avances informáticos. Al respecto, recordó la frase que dijo un profesor francés: “Todos hemos sido, posiblemente somos e indefectiblemente seremos vulnerables”.

Molina es además uno de los coordinadores del “Curso universitario en derechos de infancia y adolescencia”, organizado por el Área de capacitación y educación continua de Humanidades (UNR) y la Cátedra Internacional de Infancia y Adolescencia “James Grant” (Icla). Un espacio para abordar los derechos de los niños, niñas y adolescentes desde una formación integral y transversal. Está destinado a docentes y profesionales interesados en la materia y arranca en junio. Informes en Entre Ríos 758, email: catedrajamesgrant@unr.edu.ar Facebook infancia y adolescencia icla.

tiempito

Adopciones

Esta semana el juez Molina, junto a su par Marcelo Escola y el secretario de Gestión Pública de la provincia, Matías Figueroa Escauriza, anunció la reapertura de una convocatoria para la adopción de cuatro hermanitos que están en un hogar de tránsito en San Lorenzo, además de un chico de 16 años.

“Incorporar a cuatro niños a una familia de un día para el otro no es sencillo de hacer. Pero no se parte solo del deseo enorme y hermoso de ser padre, sino que hay otros elementos dando vuelta”, señala Molina. Sobre este punto, cuenta que “sigue costando” entender que siempre hay que priorizar el derecho y el deseo de los chicos y chicas. “Todavía hay preguntas que se formulan desde el lugar de por qué los padres adoptivos tienen que esperar tanto tiempo para adoptar. Y en realidad la pregunta es por qué un niño, cuyos padres no lo pueden criar, tiene que esperar tanto tiempo para ser adoptado. Cambia radicalmente la perspectiva si la piensa de ese lado. Si el cien por ciento de los padres y madres del país pudieran criar a sus hijos no habría adopciones. Lo que sucede es que eso no es así”.

—¿Y por qué se extienden esos “tiempitos”?

—A veces, como en el caso de los hermanitos, porque si no se logra una familia se sigue extendiendo y ahí las responsabilidades se empiezan a diluir. En otros casos porque no hay infraestructura y recursos necesarios para dar atención. Pero hay un punto de extensión de los plazos que es impalpable.

—¿Por ejemplo?

—Por ejemplo desde que la maestra detecta en la escuela una grave vulneración de derechos, ese tiempo que va hasta que se toma la decisión de sacarlo de su centro de vida es un tiempo no mensurable. El mensurable es el que va desde el momento que se toma la decisión. Ahí tenés retraso del Estado como Poder Ejecutivo o Judicial. Pero el anterior es indeterminable y es gravísimo, porque es el que funda la situación de un chico en forma particular. La infancia es fundante de la persona y si vos tenés un chico en grave vulneración de derechos durante dos años, cuando alguien ya se dio cuenta, es un tiempo que está faltando todavía mensurarlo y saber qué pasa en ese plazo.

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