Educación

El terrorismo de Estado en los centros clandestinos

El recorrido por los circuitos de la memoria ubicados en el centro de la ciudad tiene un punto clave en San Lorenzo y Dorrego, en la ex Jefatura de Policía de Rosario.

Sábado 09 de Junio de 2018

El recorrido por los circuitos de la memoria ubicados en el centro de la ciudad tiene un punto clave en San Lorenzo y Dorrego, en la ex Jefatura de Policía de Rosario. En esa esquina funcionó entre 1976 y 1979 el Servicio de Informaciones (SI), el mayor centro clandestino de detención (CCD) de nuestra zona en el que estuvieron secuestradas y detenidas dos mil personas, muchas de las cuales permanecen desaparecidas hasta el día de hoy. En este lugar se ejecutaban las órdenes que se decidían en el Comando del II Cuerpo de Ejército. En la práctica concreta eso se traducía en detenciones e interrogatorios clandestinos a militantes, tortura física y psicológica, violaciones a mujeres, todos delitos perpetrados por policías de la provincia de Santa Fe al mando de Agustín Feced. La visita guiada a este sitio —que se convirtió en Espacio de Memoria en 2015— es una experiencia vivencial que inexorablemente obliga a ponerse en el lugar del otro, de todos aquellos otros que padecieron en carne viva la dictadura cívico-militar. Desde hace doce años Gloria Canteloro, ex presa política y militante que trabaja en la secretaría de Derechos Humanos de Santa Fe, es la encargada de realizar la visita guiada a las escuelas secundarias. Ella no estuvo detenida en ese CCD —estuvo presa tres años en la cárcel de Devoto y luego exiliada— pero tiene muchos compañeros que sí estuvieron allí y en su voz y en su relato está presente ese compromiso con ellos, con los espacios de militancia y con los que ya no están.

El grupo al que acompaña en esta oportunidad está integrado por chicos y chicas de 5º año del Colegio Nº 3.072 Santo Domingo Savio. Durante toda la recorrida los estudiantes escuchan con atención, nadie habla entre sí, nadie interrumpe. Gloria cuenta lo que pasaba en cada sala del CCD, cómo las personas eran ingresadas en contra de su voluntad, la manera inhumana en que eran vendados, golpeadas y maniatadas. La mirada de los jóvenes se detiene en cada recoveco del lugar, leen los testimonios de sobrevivientes que están expuestos en el espacio y siguen mirando, como si sus ojos quisieran buscar algo más aparte de lo que están viendo.Gloria habla de los sonidos que las personas que estuvieron detenidas allí dicen que escuchaban: Botas de los policías, una radio a todo volumen para tapar el sufrimiento de quienes eran torturados, susurros entre compañeros que se reconocían en ese espacio siniestro. Gloria también habla del proyecto político económico neoliberal que planificó la dictadura y explica por qué los militantes se oponían a ese modelo que excluía a amplios sectores sociales de la población.

"Nos vamos de acá no sé si con respuestas, porque de acá más bien te llevás muchas preguntas. Es un lugar chocante al pensar que acá pasaba todo lo que nos contaron. Está bueno que se haya hecho un centro de memoria porque sino la gente se olvida y no es bueno olvidarse", dice Lorenzo después de recorrer el ex SI y se queda pensando en "qué les pasaba por la cabeza a la gente que hizo eso". También dice que le gustaría volver para escuchar los testimonios de los sobrevivientes, material que puede consultarse ahí mismo donde funciona el Archivo Audiovisual de Juicios de Lesa Humanidad, que recopila las audiencias de los procesos judiciales que se desarrollaron en la provincia a partir de la reapertura de las causas tras la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

Una de las jóvenes pide permiso y saca fotos a los espacios, quiere mostrarle todo a su papá y contarle. Otra chica recuerda que algo de este lugar sabía porque su mamá se lo muestra cuando pasan por ahí en colectivo. "Cuando lo estudias y te dicen que hubo 30 mil desaparecidos no te lo imaginás, pero cuando empezás a ver los testimonios específicos o venimos al lugar en donde sucedió, es como que podés verlo e imaginarlo", dice Sol y reflexiva agrega: "Lo que Gloria nos contó para nosotros es algo nuevo. Ahora tenemos que pensar en lo que nos dijo y capaz nos surgen nuevas preguntas". Georgina Orue, una de las profesoras que los acompaña, considera que es fundamental que los chicos conozcan estos espacios de memoria. "Estoy convencida que tenemos que hacer estos recorridos aunque sean duros. Hay que hacerlos para que ellos sepan cómo se implementó el terrorismo de Estado en pleno centro de Rosario". Tras la visita los chicos se van movilizados. Gloria les agradece y los despide. Su motivación para hacer los recorridos es genuina: "Estos chicos para mí son el presente pero además son el futuro de nuestro país". Crecer construyendo memoria es el verdadero desafío.

Vanina Cánepa

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