Educación

El taller de las mariposas o el arte de interrumpir la inmediatez

Chicas y chicos de la Escuela Nº 1.346 Francisco Netri del barrio 7 de Septiembre cuidan de orugas y capullos. Junto a sus maestras aseguran que sueñan con recuperar "una Rosario llena de mariposas".

Sábado 19 de Mayo de 2018

EI amor por la naturaleza, interrumpir la inmediatez para dar lugar a la paciencia y desplazar por un rato la mirada de las pantallas para emocionarse con el nacimiento de una mariposa. Son las imágenes que eligen chicas, chicos, familias y docentes de la Escuela N 1.346 Francisco Netri para describir el taller donde aprenden a criarlas. Sueñan con "una Rosario llena de mariposas".

"La Netri" —como más nombran a esta primaria— está en Ayala Gauna al 8.000, en barrio 7 de Septiembre. Además de lengua, matemática y ciencias las alumnas y los alumnos aprenden a cuidar de las orugas, que luego serán mariposas Monarcas o Espejito.

La tarea principal la llevan adelante los 7º y los 1º grados. Asumen la responsabilidad de proveerles a las orugas las plantas adecuadas: para las Monarcas la asclepia; para las locales, la mburucuyá o pasionaria. Los detalles de esta fina dedicación se las enseñó María del Carmen Mossi, Mari como todas la llaman. Una vecina que aprendió por su cuenta de esta ciencia, investiga y la transmite en las escuelas a puro corazón.

Como sucede en las buenas historias, en el nacimiento de este taller se tejen encuentros y noticias que corren de boca en boca. En diciembre del año pasado, de lo que hacía Mari se enteró la profesora Patricia Oprini que enseña de 7 grado. Lo contó en la escuela, enseguida se sumaron las maestras de los primeros grados, se organizaron con las familias y arrancaron con el Taller Magialada.

El espacio funciona los viernes de cada semana entre turno y turno, al mediodía. Conocieron por Mari cómo se alimentan las mariposas, la transformación que viven hasta convertirse en esos bellos insectos de colores. Y también a respetar y querer la naturaleza.

Mari se emociona cada vez que habla del taller, cómo empezó esta historia que la llevó de un interés personal a una tarea colectiva, compartida sobre todo con las escuelas. La primera experiencia fue con el Jardín de Infantes 280 de Zavalla. Se acuerda con la voz quebrada y lágrimas en los ojos de cuándo los capullos se abrieron, nacieron las primeras mariposas y se posaron en las manos de las nenas y los nenes del jardín. También cómo ese casi ritual comienza a contagiar poco a poco a diferentes escuelas. Mari tiene una página en Facebook: Magialada. Hay fotos y videos que testimonian lo que no tiene nada de magia, sino de mucha ciencia y aprendizajes.

"Me quedo con emoción"

A penas se ingresa a "La Netri" sobresalen unos bellísimos trabajos hechos en plástica. Todos intervienen los salones, las puertas y galerías. También hay representaciones que simbolizan a las mariposas. Móviles que cuelgan del techo, láminas en las paredes y palabras escritas en colores que describen lo que representa el original taller: compañerismo, evolución, identificar, transformación, metamorfosis, recorrido, descubrimiento, vuelo y explosión de colores, entre tantas otras. "Me quedo con emoción", dice seguro Jonatan, que está en 7º grado y piensa que es la palabra que mejor define lo que ocurre en espacio.

Las primeras en tomar la palabra para contar qué pasa en ese taller de mariposas son Yeradí y Regina, de primer grado. Están con sus compañeros de clase, los de 7 de grado, familias y maestras que postergaron la hora del almuerzo para contar qué pasa en esas horas dedicadas a orugas y capullos.

"Tenemos la posibilidad de criar mariposas. Conseguimos las plantas, el agua para regarlas todos los días. Nos damos cuenta cuando les faltan alimentos y le agregamos hojitas...", describe Chiara de 7º qué trabajos asumen en el taller y del que asegura es un proyecto que les encantó a todos. Camila continúa el relato de su compañera de 7º. Habla de la dedicación diaria que ponen: "Es raro trabajar con mariposas porque nunca lo hicimos. Mari nos fue explicando. Tenemos que aprender a esperar, esto despierta curiosidad, un montón de cosas... Le agarramos cariño a las mariposas, cuando nacen las tenemos en nuestro dedo, hasta que después salen volando".

Erica —también de 7º— muestra una maqueta con todo el proceso, la duración de paso en paso, desde la oruga a mariposa. "Hay que tener paciencia", dice sabiamente la nena.

Yanina es la mamá de Chiara, de primer grado. Fue su hija la que encontró un capullo y le pidió cuidarlo. "Lo miramos todos los días, hasta que se oscureció, vimos nacer una mariposa Monarca y dejamos volar", dice y recuerda que toda la familia estuvo pendiente de ese proceso. ¿Qué se aprende? "El hecho de dar vida La experiencia de ver el nacimiento de una mariposa y la espera. Mi hija me dijo «Mamá tenemos que ser pacientes»".

Metamorfosis de aprendizajes

Las maestras están felices con el taller, que como buenas docentes le saben sacar provecho a todo. Lo cuentan en términos pedagógicos y por eso hablan de trabajo en proyectos, transversalidad de saberes y contenidos y interdisciplinariedad de las áreas. Todo eso significa aprender mucho con las mariposas desde valores, lengua, matemática y demás conocimientos científicos.

"Al enterarnos del taller lo primero que se nos cruzó fue la imagen de Rosario cuando éramos chicos, llena de mariposas", dice Patricia Oprini, maestra de 7º. Enseguida surge en la charla una meta optimista, ilusoria, esperanzadora que empuja el taller de Magialada, trabajar para recuperar esa una ciudad llena de colores.

"Por un lado era articular, por otro fomentar el amor a la naturaleza, cuidar un ser vivo. Estábamos acostumbradas a los terrarios, a lo sumo tener caracoles en el salón, pero no un ser vivo al que le íbamos a dar libertad después", continúa Patricia.

La lista de lo que fueron aprendiendo —programado y no— es infinita, va desde la geografía (al saber que las mariposas Monarcas son de EEUU) hasta otorgarle sentido a las palabras responsabilidad, amor por el ambiente y el ser humano. "Conocer la metamorfosis de la mariposa nos posibilitó también que el taller se abriera a la Educación Sexual Integral", observa la maestra de 7º sobre esta buena herramienta para entender como viven los chicos y chicas de los últimos grados de la primaria el tránsito a la adolescencia.

Mónica Rearte se contagió tanto con la iniciativa que los fines de semana paseó las orugas y capullos del salón donde enseña al primer grado a su casa. Entre otras experiencias que se desprenden del taller, los más chicos les ponen nombre a las mariposas y siguen las secuencias de cómo se transforman en tales.

El cuidado de la fragilidad, la pasión en la enseñanza y una invitación a reflexionar sobre los tiempos que se imponen a nivel institucional son otras miradas que aporta la vicedirectora Araceli Vergara. Pero sobre todo rescata la posibilidad de "interrumpir el tiempo de la inmediatez y aprender a esperar". Un aprendizaje integral y solidario que, acuerdan todos en la escuela, es para todas las generaciones.

La tarea de transmitir saberes emancipadores (·)

La comunidad educativa de nuestra escuela se encuentra abocada en el tratamiento de la problemática del cuidado de las trayectorias escolares de los estudiantes. Esto es el ingreso, la permanencia, continuidad, egreso del nivel, y la articulación con el nivel secundario.
   Los obstáculos a dichas trayectorias pueden provenir tanto de ámbitos socioculturales, familiares y también propios de la institución escolar. El tratamiento desde una perspectiva integral y en red con otras instituciones resulta fundamental para el abordaje exitoso de este desafío.
   Las instituciones escolares nos encontramos ante la necesidad de dar respuesta a las nuevas realidades que portan los chicos y chicas en la actualidad. La posibilidad de rever nuestras prácticas, interpelar nuestro rol como educadores y el de las instituciones educativas, es un debate abierto que requerirá de ámbitos democráticos de discusión y de la construcción colectiva de estrategias innovadoras.
   Philipp Meirieu se refiere en su conferencia "La opción de educar y la responsabilidad pedagógica" a tres imperativos pedagógicos fundamentales en la cotidianeidad, ya que piensa que la escuela democrática debe "enseñarles a sus estudiantes a postergar, a simbolizar y a cooperar". También propone tres exigencias que considera fundamentales en el vínculo que existe entre democracia y pedagogía: transmitir saberes emancipadores, no cualquier saber; compartir valores fundadores de la democracia y formar a nuestros niños y a los ciudadanos para el ejercicio de la democracia a lo largo de sus vidas.


(·) Texto de la Escuela 1346. Silvia Alcántara (directora), Araceli Vergara y Gabriela Leotta (vicedirectoras). Trabajan en el Taller de Mariposas, P. Oprini, Roxana Pedraza, Raquel Del Blanco, Silvia Panuncio, Viviana Pedretti, M. Rearte, Sandra Díaz, Mónica Arocha, M. José Michienzi, Erika Makovac, Dora Basualdo y M. Fernanda Villabrille.

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