Miradas

El otro exterminio humano

Pablo Ernesto Piovano es fotógrafo. Entre noviembre y diciembre de 2014 emprendió un viaje por distintas localidades de Misiones, Chaco y Entre Ríos para registrar con su cámara las consecuencias del uso de agroquímicos.

Sábado 04 de Mayo de 2019

Pablo Ernesto Piovano es fotógrafo. Entre noviembre y diciembre de 2014 emprendió un viaje por distintas localidades de Misiones, Chaco y Entre Ríos para registrar con su cámara las consecuencias del uso de agroquímicos. Ese trabajo lo registró en el audiovisual El costo humano de los agrotóxicos.

A pocos días de que el presidente de la Nación, Mauricio Macri, cuestionara con sus declaraciones el fallo de un juez de Entre Ríos de prohibir la fumigación cerca de las escuelas, los temas ambientales y en particular los que denuncian las consecuencias de utilizar agroquímicos se expandieron principalmente por las redes sociales. Entre esos mensajes, varias personas recordaron este documental de casi once minutos. Suficientes para no olvidar y no desentenderse.

Pero la preocupación de Piovano empezó mucho antes. Incluso en el video recuerda que fue en 1996 cuando la Argentina firma un acuerdo con la multinacional Monsanto para poner a prueba el glifosato en suelo nacional. Casi diez años después el fotógrafo decide indagar desde su oficio qué pasó en la población.

El resultado de ese trabajo es una serie de fotografías y videos que golpean el corazón y comprometen al espectador a no mirar para otro lado, aunque el dolor y la sensación permanentes de estar frente a un exterminio humano sea inevitable de sobrellevar.

En San Vicente (Misiones) Piovano retrató a Fabián Piris, un nene de ocho años que padece hidrocefalia y un retraso mental irreversible. Cuando su mamá estaba embarazada había manipulado Roundup junto a su marido en las plantaciones de tabaco. En la zona donde vive este nene con su familia se detectaron 1.200 personas con labio leporino, hidrocefalia y otras discapacidades producidas por los agroquímicos que se usan en las plantaciones de tabaco y yerba mate.

En Roque Sáenz Peña (Chaco) las fotos guardaron en la memoria las imágenes de los gemelos Aldo y Maximiliano Barrios, quienes sufren una grave afección por microcefalia congénita. Está considerada una de las enfermedades producidas por el uso de neurotóxicos propio de la agricultura transgénica.

Los dos testimonios anteriores están citados en una entrevista realizada en 2015 por el periódico El Federal (elfederal.com.ar, 5 de agosto 2015).

A medida que pasan las imágenes fotográficas, la asociación con el genocidio nazi es inevitable. Más si se considera que el trabajo de Piovano está cuidadosamente realizado en blanco y negro, igual que las imágenes registradas durante la Segunda Guerra.

"Me siento agradecido de haber podido hacerlo y de ser un instrumento más en una causa que ayude a restablecer la memoria ancestral con la tierra, el respeto a la tierra, el respeto al agua, el respeto a los seres humanos, a la vida, a la continuidad de la vida. Eso es lo que está en juego. La tierra, que son nuestros alimentos, nuestra mesa cotidiana, y el agua, que es un ser dador de vida, que ha creado a la humanidad. El hecho de que en este momento estemos contaminándola y haciendo esta catástrofe es doloroso, pero a la vez siento que me dignifica mi tarea como comunicador. Siento que hay una utilidad, entonces agradezco haber podido recorrer esos kilómetros y que la gente haya querido aportar a ser contada", declaraba el fotógrafo sobre la posibilidad de concretar aquel registro. Las expresiones las compartía en aquella entrevista de El Federal, realizada por la periodista Matilde Moyano.

En aquel reportaje Piovano cuenta que el recorrido por los pueblos y ciudades misioneras, chaqueñas y entrerrianas lo hizo en forma independiente. También que uno de los pueblos en los que más había trabajado era en San Salvador (Entre Ríos), en "La capital del arroz", donde se trabaja todo el tiempo envuelto por un humo tóxico, además de estar rodeados de soja donde se fumigaba desde todos los frentes. Una de los efectos de este despropósito: la media de cáncer en las personas estaba por encima de lo normal.

También en esa charla Piovano confiaba el deseo de continuar y profundizar lo que —sin que nadie pueda dudarlo— es toda una denuncia de cómo los agrotóxicos se llevan vidas humanas. El fotógrafo contaba que sostener ese trabajo no había sido sencillo, pero que "tenía la responsabilidad de contar la historia", de llegar y no quebrarse en el camino.

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