educación

El oficio de enseñar durante la pandemia

El educador Diego Gurvich es el autor de un libro de crónicas que reflejan la experiencia docente de esta época

Sábado 10 de Abril de 2021

“Este tiempo de pandemia que estamos aún transitando constituye un enorme desafío, ha sido y sigue siendo un tiempo que interpela y pone en cuestión certezas grandes y pequeñas, individuales y colectivas”. Con este pensamiento, Diego Gurvich, profesor y licenciado en ciencias de la educación de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), comenzó a escribir en abril del año pasado aquellas primeras crónicas que preguntan y reflexionan sobre el complejo contexto educativo.

“Los textos que componen este libro surgen del desconcierto y por lo tanto de una primera necesidad de ordenar ideas, de distinguir y configurar problemas, de la posibilidad de construir un inventario —siempre precario— de las herramientas y los acontecimientos ignotos y de los ya asimilados”. Así introduce el autor a Crónicas de educación en pandemia, el libro recientemente publicado por la editorial Homo Sapiens, que presentó el martes pasado a través del Facebook Live, acompañado por Claudia Balagué y Pedro Núnez. “No se trata —dice— de un libro escrito de manera intencional desde el comienzo pero sí en simultáneo a los eventos que intentaba describir y pensar, para entender una realidad compleja que requiere de respuestas complejas”.

Desde una mirada que enfatiza las experiencias de docentes y estudiantes, adultos y jóvenes, los textos reunidos en el libro invitan a una reflexión sobre el contexto educativo. Según el autor, parte del desafío consistió en intentar retratar los diferentes tiempos del año desde el punto de vista educativo, capturar en cada momento algunos de los temas de discusión y preocupación. Reconoce que la escritura le permitió ordenar ese intercambio que tenía con otros colegas y aquellas ideas que se venían discutiendo en el ámbito educativo.

Las crónicas plantean, por un lado, recuperar el saber pedagógico y docente como un punto de partida para poner en valor sus voces y experiencias; y por el otro, reponer la dimensión colectiva e institucional del trabajo docente. “Cada docente tomando decisiones e intentado construir una propuesta en soledad no es la mejor estrategia. Necesitamos prestar atención y modificar esa compleja situación del trabajo acontecida el año pasado”, destaca Gurvich, coordinador de proyectos socioeducativos de la Dirección de Infancias y Familias de la Municipalidad de Rosario.

Las plataformas educativas, la evaluación y planificación, y la situación de las infancias son algunos de los temas que aborda el autor en su libro. Mediante citas poéticas y musicales y una prosa agradable, cada capítulo describe de manera cronológica diferentes etapas de la pandemia y resume muy bien la percepción y el sentir de quienes intervienen en la educación.

“En algún momento, alguien me enseñó que un libro dialoga siempre con otros libros”, dice el escritor sobre algo que también tuvo en cuenta en su material. En el primer texto se destacan referencias de Jorge Larrosa, Pablo Freire y el poeta Almafuerte, entre otros.

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Saberes pedagógicos

¿Estas reflexiones reflejan de alguna manera la preocupación y dificultad generalizada de los educadores? El profesor responde que fueron parte de las conversaciones reales que tenía con otros colegas en ese ejercicio de pensar y cuestionar aquello que estaba pasando y cómo podían pensar este problema desde la pedagogía, la filosofía y la psicología: “Ante la incertidumbre de una pandemia que no pasó y un contexto difícil de hablar en el debate público, explorar situaciones y anticiparlas, te ayuda también a pensar en algunas certezas, que no sos el único afectado y que se puede encontrar la salida”.

“La situación de pandemia —dice Gurvich— se anunciaba a mediados de marzo como totalmente novedosa, una experiencia de la que no sabíamos nada o en la que ninguno de nuestros saberes podía servir. Esta mirada presente en diversos discursos era y sigue siendo nociva porque no nos deja actuar y nos inhabilita como sujetos de reflexión. Por supuesto que nadie tenía la receta precisa de qué es lo que había que hacer en cada momento, pero existen saberes de la pedagogía que nos permiten pensar situaciones y elaborar una planificación y que se han construido a lo largo de muchos años”. Este pensamiento que articula en los textos del libro aporta a la construcción de momentos de encuentro para formular preguntas, ensayar respuestas, acordar o disentir.

Tarea colectiva

“La educación no es acto individual sostenido en la vocación de sujetos más o menos dedicados, por el contrario la enseñanza es una tarea colectiva sostenida en un entramado político e institucional concreto con una multitud de actores con responsabilidades diferenciadas pero específicas”, sostiene el educador, que se desempeñó además entre 2014 y 2019 como director provincial de Planificación Educativa.

“Desde el inicio de la pandemia, todos estamos de acuerdo en sostener el derecho a la educación de las nuevas generaciones, sin embargo cuando empezamos a discutir, por momentos se pierde del horizonte”, señala Gurvich, haciendo referencia a la infancia y adolescencia, desplazadas de la discusión pública y víctimas ocultas de la pandemia; y a la Convención Internacional de los Derechos del Niño y la Niña. “No es novedad —apunta— que muchos niños y niñas tienen trayectos escolares interrumpidos, con dificultades y que en este contexto de pandemia se iban a profundizar”.

Desafío 2021

Gurvich invita a pensar que este año será mejor que 2020. “Eso implica planes, recursos y personas en el sistema educativo que tendrán que estar más activos y atentos a reponer aprendizajes, sociabilidad y crear espacios de encuentro. Un contexto que no se parece ni aproxima al que vivimos antes de la pandemia”, sostiene, haciendo hincapié en el diálogo entre el sistema educativo y de salud para encontrar estrategias que permitan sostener. Y agrega: “Hay algo que reparar en esos niños, niñas y jóvenes que no tuvieron la posibilidad de la conexión, del aprendizaje, y eso supone un esfuerzo adicional. Existe experiencia, programa y saberes de cómo se hace, pero se necesita movilizar los recursos con una mirada lo más realista posible”.

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