El inicio de las clases desde la Antártida
La primera vez que el comienzo escolar se hizo desde Base Marambio.

Sábado 19 de Agosto de 2017

"¡Uy qué frío!" Lo primero que exclamaron Miguel y Rocío, apenas pisaron suelo antártico. En esa experiencia única, Miguel tenía 10 años y Rocío 14, los dos habían llegado desde Jujuy junto a otro número de alumnos de escuelas de Misiones, Buenos Aires, San Juan, Santa Cruz, Tierra del Fuego y Capital Federal; todos en representación de las regiones argentinas. Fue en marzo de 2004. La primera vez que el ciclo lectivo se inauguraba desde la base área Vicecomodoro Marambio. "Una manera de reafirmación de la soberanía nacional", argumentó el entonces ministro de Educación de la Nación, Daniel Filmus, la decisión de dar inicio al año escolar en la Antártida Argentina.

"El frío (la sensación térmica era de 20 grados bajo cero), la nieve, la inmensidad del lugar y el viento desplegaron un escenario asombroso a los visitantes. Pero sobre todo la emoción de estar en un lugar al que muy pocos pueden llegar, y donde el celeste y blanco pegan tan fuertes". Así describe la crónica publicada por La Capital, lo que se vivió en aquella jornada. Apenas fueron tres horas lo que duró la visita en la Base Marambio. Cuando aterrizó el Hércules C-130 de la Fuerza Aerea Argentina, ya estaban esperando alumnos y docentes de la Escuela Nº 38 Julio A. Roca de Base Esperanza. Las fotos no tardaron en llegar, como la que acompaña esta historia, tomada por el reportero gráfico de Télam, Alejandro Amdam.

Los chicos llevaron regalos representativos de las distintas regiones del país, y el ministro libros. Hubo una conferencia vía internet con alumnos de una escuela porteña, una recorrida por las instalaciones de Base Marambio, y una charla con los científicos y militares. Enseguida se armó el acto que en su formato no se diferenció de los conocidos, aunque el himno se cantó bien diferente. Y más cuando Teresa Parodi _también invitada_ tomó su guitarra y sumó su música. Las lágrimas de emoción se duplicaron. Todo eso duró tres horas. Lo suficiente que estimaron los expertos para evitar que un cambio brusco de tiempo impidiera el retorno.

En aquel momento, un matrimonio de docentes chaqueños estaba al frente de la escuela de Base Esperanza: María del Carmen Dersch y Fabián Juárez. Una escuela de 21 alumnos, todos hijos de científicos y militares. La maestra se conmovió hablando de su oficio y compartió: "Cuando era alumna me costaba calcar el mapa de la Antártida en las clases de geografía, y hoy estoy acá con una enorme carga de sueños y esperanzas".