Educación

El freestyle de los pibes que late desde el corazón de Tablada

El Centro Cultural Unión Sur brinda distintos talleres de expresión artística para los chicos y chicas del barrio.

Sábado 12 de Octubre de 2019

Conectada al bluetooth del celular, un instrumental de rap suena en el parlante colocado en el centro del salón para marcar el ritmo y los cuerpos empiezan a moverse. El micrófono en mano y la mirada que busca la primera línea, la primera rima. Un chico sostiene de pie el micrófono mientras el resto, sentados en círculo, espera su turno. La base sigue sonando. Hasta que llega la cuenta. Tres, dos, uno, ¡tiempo! Y entonces arranca el fraseo potente de rap para contar una historia, para hacer oír una voz que es más que un pensamiento rítmico. Son rimas construidas en el instante, sin filtro. Esas palabras hablan de realidades, de sufrimientos, de alegrías. Desafían. Hasta que el micrófono pasa de mano y otra vez la cuenta: tres, dos, uno ¡tiempo!

De 18 a 19, cada jueves el Centro Cultural Unión Sur se llena de pibitos que encuentran en el taller de freestyle un espacio no solo de contención, sino también de expresión. Allí son libres de improvisar y hablar de lo que los atraviesa en sus vidas. De revanchas, golosinas y chicanas. Con una sola regla: nada de insultos. Eso los obliga a agudizar el ingenio para, en todo caso, usar la ironía para meter una cargada. Cuando eso sucede estallan las risas en el galpón del pasaje Esperanto 350 donde funciona el Centro Cultural, en el corazón de barrio Tablada.

Krizto tiene 20 años, Fesuel 18 y ambos son los profesores a cargo del taller de freestyle, una movida musical que cosecha adeptos por miles en el país, protagonizando "batallas" en espacios públicos y en escenarios. "Lo mejor del freestyle para los chicos —cuenta Krizto— es que al ser estilo libre encuentran como una especie de recreo que los saca de la realidad que están viviendo. No sé como será el día a día de cada uno de ellos, pero capaz que alguno ese día tuvo un problema en la escuela y cuando viene a rapear tiene una hora donde se olvida de eso".

Krizto empezó a hacer freestyle hace cuatro años y tras terminar sus estudios en la Técnica Naval ahora cursa en la Escuela de Formación y Capacitación para el Personal Embarcado de la Marina Mercante (Efocapemm) de Pellegrini y el río. Pero cuando le dijeron si se animaba a dar una mano a los pibes de Tablada con un taller de freestyle no lo dudó. El otro profe es Fesuel, alumno de cuarto año en la secundaria Nº 347 Angel Guido y presidente del centro de estudiantes de la escuela. "Esto también lo implemento en mi escuela. Una vez faltaban ocho picaportes y se nos ocurrió hacer una colecta a modo de artista callejero, entonces pasaba la gorra mientras rapeaba, los chicos dejaron sus donaciones y pudimos reponer los picaportes".

us6.jpg
us8.jpg

La comunidad

El Centro Cultural Unión Sur está a mitad de cuadra del pasaje Esperanto, a la altura de Alem al 4200. Un gran portón abierto de par en par da la bienvenida todas las tardes a chicos y grandes. Porque además del taller de freestyle hay otros espacios abiertos para los vecinos y vecinas del barrio. Los lunes hay taller de zumba, los martes de manualidades, los miércoles de telas y cumbia cruzada; y los viernes de manualidades. Durante la semana además los chicos reciben una copa de leche y los viernes por la noche una cena. La cantidad de chicos varía aunque admiten que el viernes, quizás por el plato de comida, es cuando más se llena.

Noelia vive en una casa lindera al galpón y es la dueña del lugar, que hasta hace algunos años era una chatarrería. Con el sueño inicial de poner un comedor, hace unos tres años comenzar a limpiarlo, lo acondicionaron y empezaron a llenarlo de vida. Por ahora, solo funciona como comedor los viernes por la noche, pero en la semana, las mamás y vecinas del barrio que trabajan en el lugar les hacen la merienda a los chicos y chicas.

"Nuestra idea es que el comedor funcione de lunes a viernes, pero por ahora no tenemos los recursos", dice Noelia, referente del Movimiento Evita en la zona. Ahora el sitio luce renovado, con una pintada de nenes jugando en la fachada y un retrato de Evita sobre la puerta de ingreso. Cruzando la calle, una imagen de San Expedito y a su lado una frase y un mural que recuerda a Eugenio "Pupi" Solaro, un muchacho del barrio asesinado en 2016.

us3.jpg

"El barrio está medio feo, a veces se escuchan tiros y los chicos, que ven esas cosas, después vienen acá y hablan de eso", relata Viviana, una de las profes del taller de manualidades junto a Marcia, Anto, Edith, Karen y Ale. Noelia advierte que lo más preocupante es que los chicos terminen por naturalizar y ver como normal la violencia urbana.

"A veces —agrega Fesuel— te das cuenta cuando un chico capaz que la esta pasando mal, porque está medio apagado o más callado de lo normal. Ahí tratamos de llegarle de la mejor manera posible, sin hablarle directamente del problema, sino tratando de que lo pueda expresar desde el arte".

Hace un par de clases dos nenes estaban rapeando y, en medio de una batalla de improvisaciones, uno le dijo "al competir conmigo te metés en un problema", el otro le respondió: "Vos no sos problema, mis problemas son mas grandes".

"El freestyle viene del rap, que viene de la cultura del hip hop. Y se rige sobre dos valores principales: la unión y el respeto. Ves a dos chicos en una batalla y capaz que se dicen de todo, pero termina y se dan la mano", resume el profe.

Sentados en ronda las distintas profes de los talleres y quienes trabajan en la limpieza y cocina del lugar hablan de esas historias. Sin nombres propios. Pero sabiendo que muchas veces "al venir acá en esas dos o tres horas los chicos son realmente niños y entonces descargan los problemas que tienen", como apunta Lorena, profe de cumbia cruzada. Karen, del taller de manualidades, cuenta que hay chicas y chicas que llegan con carencias de todo tipo, tanto de alimentos como de afecto. "Vienen con hambre y con una copa de leche o un plato de comida le damos también contención, los escuchamos". Como las historias que aparecieron para el Día del Padre o los chicos que cuentan que a veces su mamá no le "da bola". Coinciden que hay que estar preparados para todas sus preguntas e historias, aún las más dolorosas. Por eso, como agrega Lorena, más allá del salario social que reciben, quienes sostienen el Centro Cultural lo hacen "desde el corazón".

us4.jpg

Pequeños talentos

Pero también en esos espacios surgen otras historias, las luminosas. Como los chicos que aprenden a coser incluso mejor que las nenas, los que se llevan su manualidad pintada por su manos a sus casas. O los que apenas terminan de hacer una actividad se juntan en un ricón a rapear, aunque tal vez falten días para un nuevo encuentro con los profes de freestyle.

A Kristo todos los jueves a las 17.50 le llegan dos o tres mensajes de los chicos preguntándole: "¿Hay clases hoy?". Cuando ve esos mensajitos Krizto, junto a Fesuel, sabe que tiene que estar para esos chicos. "Creo en esa frase que dice que los mejores tesoros se encuentran en las ruinas. Y y me pasó que cuando llegue vi chicos con un talento increíble y que no habían aprendido en ningún lugar, solo probando entre ellos", confiesa.

Mientras se acerca la hora de la clase, los pibes se van asomando por la puerta. Aparece Diego, un nene de 12 años con una remera celeste, bermudas y gorrita. "Yo rapeaba desde antes, acá afuera, pero hace unos siete meses me enganché acá", cuenta Diego. Dice que rimar le encanta y que cuando empezó a escuchar a otros cantantes dijo: "Yo también quiero hacer eso". Entre esos referentes menciona a Wos, un pibe de 21 años que es campeón nacional e internacional de freestyle que acaba de sacar un disco donde, en uno de sus temas, rapea: "Y no hables de meritocracia, me da gracia, no me jodas / Que sin oportunidades esa mierda no funciona / Y no, no hace falta gente que labure más / Hace falta que con menos se pueda vivir en paz".

Diego dice que improvisa solo cuando quiere. Cuando se está bañando, cuando sale de la escuela o está aburrido en la cama. Y si no se siente bien, también rapea. "Tiene una actitud muy fuerte, está rapeando y se siente en la final del mundo, te va al cuello", describe Krizto. Al rato llega Lautaro (9 años), que también este año empezó con el taller de freestye y que canta sobre cualquier cosa. O sobre algún tema en particular cuando Krizto o Fesuel se lo proponen. De Lautaro el profe dice que "es muy completo en su forma de estructurar por línea".

Justin (11 años) es otro de los pequeños talentos del Centro Cultural Unión Sur. Hasta sus propios compañeros le reconocen una habilidad que no es común de ver en chicos tan chicos, que es el doble tempo. Es decir, en un patrón pone el doble de palabras, lo que le da potencia al fraseo. Braiton (15 años) recuerda que cuando era muy chiquito saltaba el tapial de su casa y se juntaba con Krizto y su primo a rapear. Este año se sumó al taller, donde se divierte sobre todo con el "bardeo sano" propio de las ejercicios de batallas de freestyle.

Empieza la clase. Los chicos en ronda y algunas madres —orgullosas— filman y sacan fotos. Los profes invitan a los chicos a rapear con total libertad, pero de la forma más inteligente posible. Y no se obliga a nadie, los que no se animen simplemente pueden escuchar.

Abre el juego Fesuel y dice: "Voy a contar lo que pasa de noche y también de día, quiénes somos nosotros y quienes son nuestras familias / Contar todo lo que vivimos en el barrio, para poder salir de un modo extraordinario / Unidos, porque la fuerza hace la unión, esta base me parece que es de libre expresión, para sacar lo que hay dentro de este corazón / Porque sé que todos tenemos un problema, pero es mejor cuando lo reflejamos en un tema". Los chicos festejan y antes de pasar el micrófono a los nenes, Krizto toma la posta: "Voy a hablar del futuro, porque estoy seguro que el futuro depende de ustedes / y ante todo tenemos bastante en claro, que en Rosario el futuro está en la juventud".

Embed

>> Mejoras para un espacio hecho a pulmón

Como fue pensado en el proyecto inicial, Noelia sueña con que el Centro Cultural se potencie en talleres, pero además sea también un comedor que funcione de lunes a viernes para el barrio. Sin embargo, además de los recursos económicos para solventar la comida, aún hacen falta varias cosas para mejorar las condiciones de un espacio construido a pulmón y por esfuerzo de los vecinos y vecinas.

"Tenemos un solo ventilador y en verano hay que salir a la calle con los tablones porque adentro no se aguanta, pero no es la idea, porque acá adentro los nenes están contenidos. Y cuando llueve no se pueden hacer las actividades porque entra mucha agua por los techos", cuenta Noelia, mientras señala una hendija que asoma desde lo alto de una de las paredes.

Desde el Centro Cultural describen que necesitan una cocina mas grande, otro envase de garrafa para el horno, chapas, pintura para el piso y las paredes, ventiladores, una heladera o freezer para el verano, sillas. También piden témperas, acrílicos y pinceles para el taller de manualidades.

Para conocer las actividadesque se dictan o bien colaborar con el proyecto, visitar el perfil de Facebook del Centro Cultural Unión Sur o dirigirse por las tardes al pasaje Esperanto 350.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario