Educación

El cine para pensar la educación y las infancias

Una mirada pedagógica sobre la película francesa Los 400 golpes, dirigida por François Truffaut.

Sábado 24 de Marzo de 2018

Los 400 golpes es una excelente película francesa, dirigida por François Truffaut, —según consignan los críticos, el filme más representativo de la "nueva ola"— que sirve como exponente para trazar paralelos con la educación —como disciplina— y los procesos de fabricación y sujeción de infancias en la escuela moderna.

   En una de las primeras escenas post-conflicto escolar se lo ve a Antoine —el niño que protagoniza el filme— planteándole a la madre que no quiere ir más a la escuela porque le va mal y tiene mala conducta, y aparte —agrega— "es que no logro escuchar".

   Dice Sandra Carli en su texto La infancia como construcción social "la pretensión de sujetar a un niño a un orden instituido —en este caso el escolar— y definir desde allí su identidad, no llega a ser total, en la medida en que, como toda identidad, la del niño es siempre precaria, relacional y abierta. Los niños nunca quedan absolutamente capturados o fijados por las prescripciones adultas o por la lógica de las instituciones (...) las miradas a la infancia siempre han oscilado entre la libertad del niño y la autoridad del adulto". Continuando con la escena, la madre, tratando de aconsejarlo le manifiesta: "En la escuela se aprenden muchas cosas inútiles...álgebra, ciencia. No sirve mucho en la vida".

   Respecto de esta concepción utilitaria de la educación, Estanislao Antelo en su texto Notas sobre la incalculable experiencia de educar plantea la idea de la intervención educativa, más allá del resultado, y agrega que esta inclinación a la adecuación, la selección o la modificación de los contenidos según la demanda es equivalente a la no-educación.

   En otra de las escenas se lo ve a Antoine leyendo plácidamente una novela de Balzac —escritor francés de prosa exquisita— que más tarde le servirá para redactar una composición requerida por el profesor, al momento de la corrección, éste, lo increpa frente a todos sus compañeros, aduciendo que había copiado y lo hecha; René —su amigo— por defenderlo le pregunta al profesor: "Quién es usted para sancionarnos, ninguna ley lo dice". A lo que el profesor responde: "Váyanse del curso, acá la ley soy yo". Semejante alegato me remitió a la concepción de poder omnisciente que había en tiempos de Monarquía, Luís XIV en su momento dijo: "El Estado soy yo".

   Inés Dussel y Marcelo Carusso en su libro La invención del aula analizan estas conexiones entre aula y gobierno. Michel Foucault dice: "Gobierno no es una forma de forzar a los hombres a hacer las cosas que el gobernante quiere; en realidad, se trata más de un equilibrio movible con agregados y conflictos entre las técnicas que aseguran la obediencia (forzamiento) (...) para producir un estado de gubernamentalidad, entendido como una mentalidad de gobierno que acepte y valore el gobierno, son necesarias la conducción de uno mismo, y la articulación de mucha articulaciones (la del padre, la del maestro, incluso la del médico)". Así el gobierno moderno administra y regula la libertad.

   En el ámbito escolar, se da el mismo proceso de gubernamentalidad, así lo ve el doctor en educación, Pablo Pineau, quien hace referencia a los fenómenos colectivos y agrega que la idea de construcción de poder moderno implicó la construcción de saberes que permitieran coaccionar sobre el colectivo, es decir como forma de enseñar a muchos a la vez, a través de un cuerpo de especialistas "quienes detentan el monopolio del saber y de la ley", según había expresado el maestro a Antoine y a René.

   Respecto de los dispositivos disciplinarios, se da una escena en que el padre de Antoine, resignado por el comportamiento de su hijo lo lleva a la comisaría para que lo aconseje, y éste a su vez lo delega a un juez, quién luego determinará que sea remitido al Centro de Observación de Menores. Siguiendo una visión foulcaultiana, todo ese paso de Antoine por las instituciones correccionales tiene como función la de enderezar su conducta, "la disciplina fabrica individuos (...) las disciplinas marcan la inversión del eje político de la individualización". Estos mecanismos científico-disciplinarios por los que tuvo que atravesar Antoine muestran la jerarquía y la confianza en las instituciones. Es decir, la familia delega a su hijo, ya que no puede hacerse cargo de su cuidado, el cuerpo del joven Antoine, ahora, será administrado por el Estado.

(*) Profesor en Ciencias de la Comunicación

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