Educación

"El camino es siempre la palabra y el diálogo"

El director del La Salle, Patricio Bolton, rescata un proyecto educativo que atienda a las problemáticas sociales.

Sábado 06 de Abril de 2019

"El contexto genera que el docente dialogue ante cada nueva realidad que se presenta en el aula, porque siempre que exista una actitud de respeto hacia el otro, aparece la palabra y la posibilidad de expresarse y preguntar", destaca Patricio Bolton, director del Colegio La Salle. Con una extensa trayectoria y experiencia consolidada en distintas instituciones del país, el educador nacido en la ciudad de Santa Fe, asume el cargo a principios del año pasado. En charla con La Capital destaca los valores pedagógicos y religiosos de una institución inspirada en la educación popular, la inclusión y el fortalecimiento de un espíritu crítico de jóvenes y adolescentes.

A 300 años del fallecimiento de Juan Bautista La Salle, considerado el fundador de la educación popular moderna, la escuela rosarina —creada en 1907 con la llegada de los primeros hermanos de esta congregación— lo recuerda y refuerza su proyecto educativo. "Este año nos propusimos profundizar el trabajo dentro del aula. El uso de las tecnologías facilita incorporar más conocimiento y el trabajo grupal permite tratar las distintas problemáticas sociales, siempre con el acompañamiento de distintas experiencias religiosas que ayuden a encontrarse con Dios, ante las complejidades que nos toca vivir", remarca el directivo de esta institución sacudida el año pasado por denuncias de acoso contra uno de sus docentes.

¿Cómo inicia la institución este nuevo ciclo escolar?

—Nos encontramos con una comunidad docente bastante sensibilizada y dispuesta a lograr que el conocimiento permita una nueva mirada y conexión de los estudiantes con la realidad. Estamos trabajando más en cuestiones didácticas que permitan tanto a directivos como equipo pedagógico involucrarse más en las aulas. Además de los aprendizajes vinculados al conocimiento se intentan crear más habilidades sociales. Notamos que los pibes se encuentran bastantes solos, más vulnerabilizados y con menor capacidad para resolver un conflicto, con mayor tendencia a la violencia interrelacional sea a través de una red social o presencial, porque reproducen lo que estamos viviendo como sociedad. Por eso se trata de contrarrestar esto, ayudar a los jóvenes y adolescentes a que tengan más habilidades sociales y democráticas.

¿Qué significa pensar en un proyecto pastoral para Rosario desde la congregación lasallana?

—La situación que vivimos el año pasado posibilitó una mayor sensibilización de la comunidad frente a los derechos de los niños y adolescentes. Si bien era algo que veníamos trabajando, se creó una conciencia en el alumnado de hablar todo, sobre todo las chicas, que empezaron a traer muchas situaciones que viven a diario en los distintos espacios que habitan. Los adolescentes se abrieron muchísimo en cuestiones que hacen a la vida de la escuela: situaciones relacionadas con la exposición, la muerte, el maltrato en la familia y los consumos problemáticos. Lo bueno es entender que el camino es siempre la palabra y el diálogo, todos aprendimos del año pasado.

¿Se involucra y compromete el alumnado en actividades que propone la escuela dentro y fuera de la institución?

—Mucho, y esto se debe a un trabajo de muchos años. Muchos adolescentes se ocupan de la animación de los grupos de la Pastoral de 7º grado a 5º año que se reúnen los viernes por la tarde, y otro grupo se ocupa los sábados de distintas actividades solidarias, preparan la merienda y juegan con los más chicos en distintos barrios. También están presentes en el centro de estudiantes, en el armado de los actos escolares, y esta participación está dada por la relación que los adultos generan. El 25 de marzo pasado, por ejemplo, armaron en un rato una representación de una poesía que hacía referencia a los desaparecidos de la última dictadura.

—¿Cuál es su percepción luego de un año en el que las estudiantes se afianzaron y comprometieron mucho más en luchas por la igualdad de género, las denuncias por acoso, la violencia y el aborto legal?

—En los adultos todavía aparece ese instinto conservador, ya sea de docentes o de familias, cuando un adolescente quiere preguntar algo, expresarse o decide llevar un pañuelo de un determinado color, reaccionan enseguida con el "No". Deberían acercarse con las preguntas del por qué, para qué y con qué sentido lo hacen. Si no movilizamos a que esta juventud se comprometa no nos va ir nada bien. Comenzamos un programa para chicos llamado "Filosofar con niños" que intenta precisamente esto: promover la pregunta y la libre expresión. El adulto tiene que acompañar, facilitar y habilitar a los adolescentes para que no se sientan solos, porque sólo aparecen las transgresiones cuando se produce el vacío de parte de los mayores. Estoy sorprendido gratamente de la actitud de los jóvenes dentro de nuestra institución, y lo comprobamos en cuestiones tan simples como no pintar los bancos ni las paredes de nuestra escuela.

¿Cómo se vincula y capacita el educador ante la conformación de nuevas familias, que permita incluirlos y contenerlos a todos?

—El contexto genera que el docente dialogue ante cada nueva realidad que se presenta en el aula, sea alguien que manifiesta una orientación distinta, familias concebidas de un modo distinto o problemáticas nuevas. Cuando existe una actitud de respeto hacia el otro, siempre aparece la palabra y la posibilidad de expresarse y preguntar.

—La Salle decía que "los maestros no deben ser sólo teóricos sino sembradores de inquietudes con todo el alma" ¿Cómo se proyecta este pensamiento en los educadores actuales?

—Tiene que crecer esta capacidad de enamorarse de lo que hacen, acompañados por la institución. No es sencillo pensar que el aprendizaje nos ocupa y preocupa a todos, y permanecer en la búsqueda de mejores aulas y didácticas. La dinámica del sistema hace que a veces una profesora termine de dar clases en una escuela y salga corriendo para otra. Nuestro desafío como institución es reunirlos y cuidarlos para no dejarlos solos, y hacer que sientan que tienen la misma tarea y que pueden trabajar en conjunto. El mismo sistema educativo a veces los separa, también la sociedad desvaloriza la tarea docente.

—En este camino que hace la pedagogía lasallana concebida hace más de 300 años, ¿la educación popular sigue siendo lo más importante?

—La vivencia de la fraternidad como forma de aprendizaje dentro del aula, y de vincularse entre los educadores continúa siendo lo más valioso. Cuando La Salle crea las escuelas, a esa primera comunidad de maestros la llama hermanos de Jesucristo como una manera de que se sintieran ante sus alumnos el hermano mayor de la clase, esto continúa siendo un valor que destacamos. También los tres pilares que nuestra institución promueve: que la construcción de un saber sea socialmente significativo, que permita encontrar a Dios en el mundo y que ese saber permita entender el mundo de manera crítica y tener herramientas para trasformarlo.

—Como educador que recorrió distintas escuelas del país, ¿qué tarea o misión destacaría como un desafío y aprendizaje personal?

—El trabajo con gente de la calle y en situaciones de adicciones marcaron mi camino para siempre. Durante los últimos años, antes de llegar a Rosario, me desempeñé como asesor en una escuela de la provincia de Jujuy, allí la congregación lasallana creó la Asociación Civil Espacio Joven para atender a los adolescentes con distintas problemáticas como tentativa de suicidio, consumo y pobreza. Estas vivencias fueron las más trascendentes como educador en un lugar con una realidad completamente distinta, parece otro mundo.

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>> Actividades solidarias

Al cumplirse mañana 300 años del fallecimiento de su fundador, Juan Bautista de La Salle, la institución rosarina organizó diferentes actividades previstas para todo el año. Hoy, a partir de las 9 en Mendoza 444, docentes y alumnos de los colegios La Salle de Paraná, Gualeguaychú, Santa Fe y Rosario cocinarán arroz con pollo para repartir entre las personas viven en situación de calle: “Una acción que no pretende revertir la situación de pobreza estructural que se acentúa pero sí caminar junto a los pobres y dar respuesta a la injusticia social”. Y a partir de las 14.30 habrá actividades recreativas en el Centro Educativo y Comunitario San Héctor Valdivielso, de Casilda y Ecuador.

Durante la semana se inaugurará en la biblioteca del colegio, una sección especializa sobre la obra educativa lasallana. La tarea de selección y digitalización de documentos está a cargo del H. Bruno Alpago y destinada a docentes, alumnos y público en general.

Juan Bautista de La Salle (1651-1719), sacerdote y pedagogo francés, consagró su vida a formar maestros destinados a la educación de los hijos de artesanos, campesinos y trabajadores. Impulsado por la situación de extrema pobreza en que se encontraban los campesinos en las aldeas y los trabajadores en las ciudades de Francia durante el siglo XVII, renunció a su canonjía y a sus bienes y fundó en 1680 en Rerims el Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, que hoy conocemos como Hermanos de La Salle y tiene presencia en 80 países. La comunidad define a La Salle como un pedagogo innovador y audaz, el verdadero fundador de la escuela popular moderna. Mostró cómo se debía enseñar y tratar a los jóvenes, cómo ayudarlos y fortalecerlos en la libertad y el espíritu crítico. Rosario recibió a los primeros hermanos en 1907.


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