El archivo: por una educación ambiental que movilice el pensamiento
El pedido es del ambientalista mexicano Enrique Leff, lo hizo en el 2006 en su paso por la ciudad y no pierde vigencia

Sábado 23 de Octubre de 2021

“La crisis ambiental es ante todo una crisis del conocimiento”. La frase del ambientalista mexicano Enrique Leff es de 2006 pero no pierde vigencia. Sobre todo en medio de una pandemia, donde la construcción de saberes se pone en disputa y la educación ambiental gana terreno en espacios formales y no formales de la enseñanza.

En noviembre de 2006 Leff estuvo en la Argentina para participar de un congreso de educación ambiental organizado por la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (Ctera), donde asistieron más de 3 mil docentes, estudiantes y ambientalistas de todo el país. También pasó por Rosario para cerrar un ciclo de conferencias organizadas por la Secretaría de Política Ambiental de la Municipalidad de Rosario.

Una crisis civilizatoria

En el marco de aquella visita, Leff concedió una entrevista a La Capital y en esa nota definió a la educación ambiental como un proceso de toma de conciencia de “una crisis ambiental entendida como crisis civilizatoria y de conocimiento”. Y que frente a ello la educación “viene a rescatar —no solo a conocer el estado de cosas y sus causas— y a imbuir a los seres humanos de otro pensamiento: el de la complejidad del mundo, el de la ética de la sustentabilidad, pero también del respeto a la naturaleza y la responsabilidad hacia el otro”, donde “más que una transmisión directa de conocimiento científico sobre medio ambiente, tiene que ser un medio movilizador del pensamiento crítico y creativo, que tienda a deconstruir, a hacer pensar”.

En ese camino, la invitación de Leff era también a “cambiar las relaciones de poder dentro del aula” y que el docente sea más un “movilizador del pensamiento de los alumnos para ubicarlos en sus contextos socioambientales”. Solo así, destacaba el ambientalista, iba a ser posible otro mundo posible que valorice las cosas que la economía no ha valorado: “Y es tarea de la educación abrir la racionalidad ambiental como otras formas de ser que no surgirán de una creación individual, sino que tiene que ser colectiva. La educación la tomo como una ideología en una búsqueda colectiva del mundo de diversidad. (...) Es una labor realmente titánica deconstruir todas las concepciones del mundo establecidas, pero creo que esa es la vía. No se trata de la revolución tradicional ni de la toma del poder por una clase social. Es el cambio de cómo ser en este mundo, aún cuando el mundo ya está tan híper construido, organizado y armado en todos los sentidos. Es así de fácil y así de complejo”.