Sábado 18 de Abril de 2020
Desde que se dispuso en el país la cuarentena mucho se indagó sobre a qué recursos apelar para transitarla de la mejor manera, y parece que hay consensos en considerar a las artes como una opción saludable.
¿Tiene la música un efecto terapéutico?¿puede ayudar a las personas a sentirse mejor? ¿qué es la musicoterapia? “Todos tenemos en nuestra vida y en nuestra esencia una sonoridad y una musicalidad que nos ha conformado desde siempre”, dice la musicoterapeuta Nancy Gómez, quien arroja luz sobre una profesión poco conocida y de mucho aporte para niños, niñas y adolescentes.
“La musicoterapia es una disciplina científica aceptada académicamente como una profesión de la salud. Tiene su reconocimiento legal en la Argentina a través de la ley 27.153, por la cual los musicoterapeutas estamos habilitados a ejercer la disciplina en el ámbito de salud”, explica la profesional a La Capital.
A Gómez no le gusta hablar de “patologías”. Prefiere en cambio hacer referencia a procesos subjetivos que transitan algunos niños y niñas, y que tienen que ver con dificultades en los procesamientos de sí mismos, problemas vinculares, expresivos y comunicacionales. “El campo de acción de la musicoterapia —explica— es bastante amplio, trabajamos con todo lo que tiene que ver con lo expresivo desde lo sonoro corporal, pero especialmente lo que nos diferencia es la escucha que el musicoterapeuta aporta en la composición con su paciente”.
¿Tiene la música tiene un efecto terapéutico? Cómo actúa en las personas? Gómez afirma que no es en sí la música lo que tiene un efecto terapéutico, sino el proceso de composición entre el terapeuta y el paciente, donde el profesional aporta una escucha especializada. “Se trata —dice— de una escucha que se ha formado especialmente para acompañar ese proceso terapéutico, en donde el mismo paciente va encontrando el modelo saludable”.
La profesional explica que cada persona tiene una sonoridad y musicalidad que se ha ido construyendo desde el nacimiento, y que ese es el recurso que utiliza el musicoterapeuta para construir el proceso de tratamiento.
La profesional considera de mucha importancia que se tenga conocimiento del campo de acción de la disciplina porque cree que puede contribuir a que los docentes de esos niños y niñas cuenten con nuevas alternativas de abordajes y tratamientos que favorezcan a sus alumnos.
“Muchos docentes son los primeros en percibir algunas dificultades y situaciones singulares en los niños y adolescentes, como dificultades vinculares, expresivas y comunicacionales, pero no tienen el conocimiento de la posibilidad de derivar esos casos a un musicoterapeuta”, agrega.
Algunas preguntas
Las preguntas que siguen son casi un pedido de receta que ayude a transitar este momento crítico de aislamiento social: ¿Escuchar música puede ayudar a las personas a sentirse mejor?, ¿puede aportar bienestar?, ¿qué tipo de música? La musicoterapeuta no prescribe ninguna melodía, dice que no hay recetas y pone el foco en lo vincular.
Gómez analiza el fenómeno de la cuarentena como situación atípica y singular, y percibe la presencia de la música como un necesario canal de expresión social. “En esto que hoy estamos transitando todos como situación nueva y atípica, veo que se están produciendo muchos fenómenos musicales, se escucha música en las redes, músicos que están aportando sus habilidades artísticas para los otros, compartiendo esta instancia desde lo virtual. Lo musical está en la población, está en todos, es el fenómeno que está traspasando puertas, ventanas y casas, y creo que tiene que ver con esta necesidad de las personas de hacerse escuchar en el aislamiento”, afirma.
Sostiene además que la música “está aportando en todo sentido para transitar el aislamiento” y que “la música está y hay que jugarla, cantarla, bailarla”, porque “seguramente nos brindará un bienestar”. Y agrega: “Como mensaje general aconsejo a las familias que puedan crear un espacio lúdico, que puedan expresarse, que puedan cantar y bailar juntos. A los niños les hace muy bien estos espacios de intercambio con la familia, sobre todo ese ida y vuelta, el no estar solos escuchando una melodía o una canción, sino que haya una composición familiar vincular, compartiendo en el fenómeno musical”.
Para aquellos que están atravesando el confinamiento en soledad, Gómez recomienda explorar las necesidades personales y darse la posibilidad de entretejer un vínculo con el otro más allá del aislamiento. Y enfatiza que “hasta la voz que escuchamos del otro lado de un teléfono hace efecto, porque escuchar al otro ya es un efecto en sí mismo”.
Además, propone a los padres y madres organizar este tiempo de estar adentro programando algunas rutinas que ayuden a ordenar el día: “Se trata de organizar el día en función de tener diferentes cosas para hacer y sumarle como ideal un momento de expresividad, donde uno pueda moverse, escucharse y distenderse. Es importante no olvidar cierta rutina porque nos mantiene en un aquí y en un ahora, y nos permite estar presentes en un tiempo y en un espacio”.