Femicidio

"Eduquen a sus varones" y un pedido por la ESI

Docentes y especialistas en educación sexual integral hablan de la urgencia de formar nuevas masculinidades.

Sábado 08 de Agosto de 2020

“Eduquen a sus varones, las mujeres no son un objeto, por favor. Eduquen, paremos un poco con todo esto, que sea la primera y la última en Berabevú, se los pido de todo corazón”. Estas fueron las palabras que pronunció Fabiana, la mamá de Julieta del Pino, en la marcha realizada en el pueblo pocas horas después del hallazgo del cuerpo de la joven, la última víctima de femicidio que tuvo la provincia.

Según el Observatorio de las violencias de género “Ahora que sí nos ven” entre el 1º de enero y el 30 de julio de este año fueron asesinadas 178 mujeres en el país. De la totalidad de esos femicidios, 22 ocurrieron en la provincia de Santa Fe.

Cuando Fabiana dice “eduquen a sus varones” seguramente le está hablando a otras madres y padres, pero sus palabras interpelan y comprometen a toda la sociedad. Cada caso que la ciudadanía llora y marcha, recuerda una vez más la urgente necesidad de revisar la implementación de la educación sexual integral (ESI) como la única forma posible de desandar un camino plagado de víctimas. En diálogo con La Capital, especialistas en la materia reflexionan sobre las palabras de Fabiana, la urgencia en la formación de nuevas masculinidades, y como abordar esta problemática con los niños, niñas y adolescentes.

María Suárez es docente, licenciada en pedagogía social e integra Indeso-Mujer (Instituto de Estudios Jurídicos Sociales de la Mujer). Sostiene la importancia de la ESI como la herramienta indicada para desarmar y transformar aquellas cosas que se han naturalizado culturalmente, entre ellas el lugar asignado a la mujer como objeto —como objeto de decoración y como propiedad de los varones—, y señala que aún persisten muchas resistencias a su implementación.

Suárez plantea la necesidad de revisar de qué manera las mujeres y los varones han sido socializadas y socializados, y sostiene que “es muy importante crear espacios de reflexión e intercambio que permitan mirar estás naturalizaciones de lógicas patriarcales y de miradas estigmatizantes”. En esta tarea cree que el lugar primordial para el trabajo y el diálogo es la escuela, y que debe hacerlo con una mirada más amplia.

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La especialista reconoce que la familia es un ámbito importante para hacer estas revisiones, pero también que es fundamental el rol del Estado y de todos los espacios de socialización institucionalizados que deben ser superadores de las resistencias que se planteen en los hogares. Dice que es imprescindible trabajar sobre nuevas masculinidades y avanzar hacia una educación que rompa los estereotipo y modelos rígidos, “en donde el varón pueda revisar sus privilegios y el lugar de subordinación a los que otres están sometidos”. Remarca que la ESI es relevante en su propuesta de experimentar a través del juego, el diálogo y la ternura, enseñando que estas vivencias no vulnerabilizan al varón, sino que le permiten otro tipo de vínculos. El resultado, expresa Suárez, “es la deslegitimación de la violencia como forma de resolución de los malestares, la desnaturalización del control sobre otras personas, y la comprensión de que los vínculos afectivos o de atracción no otorgan derechos sobre las otras personas cual si fueran cosas”.

Ximena Frois es docente y coordinadora provincial del equipo ESI del Ministerio de Educación de Santa Fe. Cuenta que el mensaje de Fabiana le recuerda que como sociedad una vez más se ha llegado tarde, y desde su experiencia docente apunta a la necesidad de una nueva formación de masculinidades: “Durante más de veinte años de ejercicio de la docencia he observado con dolor las prácticas masculinizantes que reproduce la escuela, en sus definiciones curriculares, en las regulaciones disciplinarias y en el entrenamiento performativo de ciertas prácticas deportivas. También he presenciado con preocupación el proceso de configuración de culturas varoniles donde los niños se apropian de una posición de privilegio, estableciendo jerarquías y ejercitando el sometimiento a ese otro (femenino, feminizado), no macho, no heterosexual”.

Destaca que desde la sanción de la ley 26.150 de ESI se ha avanzado hacia la develación de las injusticias sexuales, en reflexionar sobre la naturalización de las desigualdades de trato, acceso y oportunidades entre varones y mujeres, pero hay algo que aún escapa al abordaje y tiene que ver con la formación de nuevas masculinidades. Frois se pregunta ¿cómo estamos ayudando a los niños y adolescentes a desaprender las formas hegemónicas de dominación?, ¿cómo construir otras sensibilidades masculinas?.

“Hace tiempo que llegamos tarde. El femicidio es la violencia última, la forma más extrema del odio, la que termina con la vida de una mujer. Confirma que no supimos cómo. Comencemos ahora, por Julieta y por todas las víctimas. Imaginemos y construyamos hoy masculinidades amorosas, paritarias, cuidadoras y protectoras”, dice Frois. Afirma que la escuela es el lugar —y la ESI es la herramienta— para formar a niños y adolescentes en nuevas y necesarias masculinidades.

Dolores Covacevich es docente, integra la Asamblea Permanente por la ESI Rosario y coordina el Área de Géneros y Sexualidades del IES Nº 28 Olga Cossettini. Sostiene que “sin ESI no hay ni una menos”, una consigna que el movimiento feminista lleva como bandera en cada marcha que las encuentra demandando justicia y reclamando derechos.

Remarca que el pedido de la mamá de Julieta es una de las consignas que viene sosteniendo el movimiento feminista, y que tiene que ver con el planteo mismo de la ESI, que implica deconstruir aquellas prácticas sexistas y heteronormativas que reproducen y perpetúan estereotipos de género.

“Con las compañeras siempre decimos que hay que dejar de educar a niñas princesas y machitos violentos”, cuenta la docente, y reafirma que la ESI es la herramienta fundamental para prevenir, reeducar y visibilizar las violencias por razones de género. Dice que en este objetivo el Estado tiene un rol fundamental, porque cuando se habla de ESI hay que situarse en el terreno de las prácticas y de las instituciones en todos sus niveles.

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