Educación

Dibujo, teatro y escritura, en espacios para adolescentes

Son propuestas que invitan a aprender algo diferente, divertirse y por qué no a iniciarse en alguna vocación.

Sábado 21 de Abril de 2018

Son adolescentes, tienen ganas de aprender algo diferente, divertirse y por qué no iniciarse en alguna vocación. El dibujo, el teatro y la escritura aparecen entre esas alternativas: son propuestas que integran, favorecen la comunicación y el intercambio.

   Entre la gran variedad de actividades que ofrece la ciudad para adolescentes a partir de los 13 años, las bibliotecas populares, entidades municipales y los institutos privados conforman un abanico de posibilidades para todos los gustos y posibilidades. La Capital visitó el taller de escritura creativa que funciona en la Biblioteca Popular Alberdi, el grupo de teatro El Teatrillo con una trayectoria de más de veinte años en la ciudad, y el taller de cómics que ofrece de manera gratuita, entre otros, el Galpón de las Juventudes dependiente de la Secretaría de Promoción Social de la Municipalidad de Rosario. Los docentes mostraron cómo organizan sus clases, además los adolescentes y jóvenes contaron qué motivó su elección y cuáles son sus expectativas.

Historietas y superhéroes

Hojas en blanco y lápices en el centro de una larga mesa son los útiles tan básicos como necesarios con los que el profesor Gabriel Antille inicia todas las semanas el taller de cómics, que funciona en el Galpón de las Juventudes para chicos y chicas de 13 a 25 años. "Está bueno que aprendan a crear y no tanto a copiar; la hoja en blanco es la que inspira, a veces asusta un poco pero abre la mente y te deja imaginar", anima.

   "Algunos jóvenes demuestran más condiciones que otros para el dibujo, pero lo importante es que se sientan cómodos con un estilo y en este espacio, que intentamos sea personalizado, para que puedan dibujar aquello que más les gusta, y a partir de ahí profundizar en el aprendizaje", destaca quien coordina desde hace seis años este taller, y es además ilustrador de dibujos animados y cuentos infantiles.

   A partir de los trabajos realizados por alumnos y alumnas, el taller propone el armado de una revista en julio y otra al finalizar el ciclo: "Esta iniciativa los motiva mucho porque obtienen un resultado de aquello que aprenden o practican. Diseñan un personaje y escriben una historia, que los ayuda además a integrarse, ya que a algunos les gusta más escribir que dibujar". El profesor cuenta que las chicas se interesan más por la historieta japonesa o manga, y los varones por los superhéroes.

   En el taller de cómics no sólo se enseñan técnicas de dibujo, también a contar una historia a través de una secuencia de imágenes, quizás muda pero con un argumento. "Con estas prácticas se hace más llevadero el aprendizaje porque pueden crear un personaje y elegir un fondo. Cuando estamos un poco más avanzados, hacemos una introducción a la teoría del color y utilizamos distintos materiales como acuarelas y óleos", detalla el docente.

Dibujar sin copiar

Durante la primera clase del año, el profesor concentra su atención en los alumnos que recién empiezan como Malvina y Walter, que escuchan con atención sus indicaciones para realizar un boceto, y tener en cuenta las formas del rostro, los ojos, y la iluminación. "El universo es muy amplio, están quienes descubren en el dibujo un hobby, y otros que les gustaría trabajar y dedicarse a esto", agrega.

   Muchos alumnos se inclinan por las carreras de bellas artes, diseño gráfico o arquitectura. También se interesan por el diseño de tatuajes, como Lorenzo que no hace mucho que participa del espacio, aunque ya sabe que esto es lo que le gusta. Recién comienza la hora de la clase, y está a punto de terminar su dibujo. "Vine hoy con la idea de dibujar al Conde Olaf, uno de los personajes de la serie de «Eventos desafortunados». No es fácil hacer un dibujo frente a una hoja en blanco, pero se puede si uno conoce las estructuras para dibujar que nos enseña el profesor", dice el joven de 23 años.

   Para Agustín, cualquier imagen o situación puede inspirar un dibujo. Valora que este taller sea gratuito: "Empecé el año pasado porque un amigo venía a otro de los cursos, y quería que lo acompañara. Siempre me gustó dibujar pero como la mayoría son costosos, nunca había podido anotarme antes". Matías, en cambio, asiste desde hace varios años al taller, dice que conoce a casi todos sus compañeros, y que siempre se ayudan entre sí. Mientras conversa y cuenta por qué le gusta tanto el cómic, dibuja en su hoja e intenta copiar la imagen de una carta. "Dibujo desde chico, también jugaba mucho con plastimasa y armaba muñecos", reconoce el adolescente que está cursando la secundaria y quiere ser profesor de arte.

Galpón de las Juventudes, Avenida Belgrano 950, de lunes a viernes de 8 a 20, teléfono 4802557/714. www.rosariomasjoven.gob.ar. Todos los talleres son gratuitos y están destinados a adolescentes y jóvenes de 13 a 25 años.

Escritura creativa

En la Biblioteca Popular Alberdi de la zona norte de Rosario, otro espacio también propone imaginar y crear pero esta vez a partir de la escritura. Los chicos y las chicas tienen entre 11 y 16 años, la mayoría participa desde el año pasado, y al unísono responden que la poesía es el género que prefieren más. Entre risas cómplices y algunos chistes de los varones transcurre la hora y media del taller, la profesora generalmente propone leer en voz alta, intercambiar escritos y averiguar el significado de aquellas palabras desconocidas.

   Avidos de nuevas propuestas, disfrutan de las historias de superhéroes, terror y misterio, y como dicen ellos "de aquellas consignas que hacen pensar y escribir sobre algún relato disparatado". Cada jornada comienza con la lectura de algún texto corto de autores juveniles, se escuchan narraciones de Luis Pescetti, Sebastián Vargas o Pablo De Santis, que luego inspiran y guían la sugerencia de algún escrito o texto.

   "Disfrutando de estas prácticas, también se despierta el amor por la lectura y escritura", señala Diana Bravi, a cargo del taller de escritura creativa de la Biblioteca Alberdi. "Generalmente quienes participan de este espacio son hijos e hijas de familias lectoras y comprometidas con la escritura, la semilla ha sido sembrada en la casa pero también en la escuela", admite la profesora, y valora la creatividad y la imaginación de cada semana compartida con el grupo. "A esta edad (esas semillas) están listas para dispararse, además los chicos siempre muestran entusiasmo", agrega la licenciada en letras, aunque reconoce que cuesta un poco la ortografía.

   La escritura grupal es otra de las actividades preferidas del taller. Todos hablan de El cadáver exquisito, un juego donde "cada uno escribe algo, y lo pasa al otro sin que lo vea, y al final leemos cómo quedó la historia que escribimos entre todos", explican los alumnos. "Los inspira también una pintura, una imagen o la idea que otros lean sus escritos, entonces hacemos literatura de cordel, es decir una exposición donde se cuelgan parte de sus trabajos dentro de la biblioteca", cuenta la profesora.

Relatos disparatados

A Lucía de 11 años, le gustaría ser escritora, y participa del taller casi desde que aprendió a leer y a escribir. "Mis amigas me miran con cara de aburrimiento cada vez que les cuento cosas del taller", admite la chica que acostumbraba a escribir cuentos en los libros de tapa dura que le compraba su mamá. Juan está en 5º grado y es uno de los más chicos, se nota que le encanta ser parte del taller. "Me gustan las historias disparatadas y desde el primer día que vine me llamó la atención que aquí podía escribir muchas cosas al azar". Espontáneo y ocurrente cuenta cómo llegó a la biblioteca. "Mi mamá decía que estaba aburrido en mi casa, y como me gustan los libros, me preguntó si quería participar en un curso literario. Me parece muy entretenido lo que hacemos acá y ahora me gustaría venir dos veces a la semana", avisa. Atentos a las ideas de las primeras clases, Ciro y Lucía (otra de las chicas que también se llama así) comparten con sus compañeros el gusto por la escritura. Sentados en una mesa rectangular, pendientes de la palabra, los gestos y la mirada del otro, cada jornada es diferente.

   Juan Manuel de 12 años y Sol de 16 son hermanos, cuentan que empezaron juntos. "Siempre me gustó escribir y cuando empecé mi hermano quiso venir conmigo para molestarme", dice bromeando Sol. Por su parte, Juan Manuel describe sus sentimientos por la escritura: "Me gusta explorar, y siento que puedo ser mucho más libre que en la escuela. En lengua no podría hacer lo hago acá, además tengo amigos que les gusta lo que escribo". Los hermanos participaron el año pasado junto al grupo en un concurso organizado por el Centro Cultural Arreando Estrellas en la ciudad de Concordia, Entre Ríos, y fueron premiados.

   Biblioteca Popular Juan B. Alberdi, Zelaya 2089, de lunes a viernes de 10 a 12 y 15 a 18, sábados 9.30 a 12. Teléfono 4530507, Facebook: biblioalberdi.


Espacios necesarios para acompañar la adolescencia
Los talleres de teatro, dibujo o de lectura son muy valiosos y necesarios para los adolescentes, representan una forma lúdica de expresión, de pensar en sus propios proyectos. La idea la comparte la psicóloga Cecilia Pedro, una especialista en temas de adolescencia. Ante la consulta por la relevancia de estos espacios, los define como "necesarios para los adolescentes y jóvenes dentro de la sociedad, fuera de su casa". "El adolescente está tratando de despegarse de los lazos parentales y tiene que ir a la sociedad a buscar su camino, su orientación. Hoy por hoy la sociedad no se interesa en brindarles estas posibilidades, sino más bien se interesa en él en tanto consumidor", dice Pedro.
   En la mirada de la psicóloga, los talleres facilitan la posibilidad de apropiarse de otros espacios, que están por fuera de su hogar. Es donde se abre entonces la oportunidad para entablar lazos con sus pares o bien con un adulto que lo está orientando. Pedro dice que esto es clave, ya que muchas veces el adolescente "no tiene la capacidad de expresarse en palabras, de sacar muchas cuestiones internas que lo tienen dando vueltas, entonces estas formas de expresión —artísticas y creativas— ayudan y son sumamente enriquecedoras".
   "La adolescencia es un momento crítico. Son muchos los cambios que les pasan a los adolescentes y lo que estamos viendo, en general, es que hoy no hay muchos adultos que les puedan prestar la debida atención", dice la especialista y destaca las oportunidades que se les puedan brindar a los jóvenes con "la práctica de deportes, en los clubes de barrios, las bibliotecas populares...". El adolescente necesita de otros espacios que "lo pueda acobijar, que lo pueda amparar".

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