Educación

Democracia, dictadura y la pedagogía de la memoria

A raíz del golpe en Bolivia, docentes opinan sobre qué significa hoy decir "nunca más" y su debate en las aulas.

Sábado 16 de Noviembre de 2019

"Un golpe de Estado es eso: una trompada a la democracia", dice sin eufemismos Graciela Montes en El Golpe, un libro pensado para hablar de la dictadura con los chicos. Y de la misma manera, sin dubitaciones, es como un grupo de docentes de distintas escuelas propone hablar de la dictadura y del valor de la democracia en las aulas.

Consultados por La Capital a raíz del Golpe de Estado en Bolivia, educadores de diferentes instituciones educativas reflexionan sobre la necesidad de abordar ciertos debates en clases, de escaparle a la idea de que hablar de dictadura "es cosa del pasado" y sobre qué significa hoy decir nunca más.

Ignacio Gutiérrez Bróndolo es docente de derecho y ciudadanía, y formación ética y ciudadana en el Complejo Educativo Solís Nº 3.069 y opina que "cuando un sector de la sociedad nos decía que hablar sobre dictadura era tocar un pasado que no va a volver y lo único que generaba era remover heridas del pasado, el presente muestra cuán importante es hablar de esto". "Los y las docentes —dice— debemos abordar la temática en las aulas desde diversas perspectivas. La historia, para entender las consecuencias, la formación ética para inculcar los valores de la vida en democracia, pero también desde la literatura y las artes como forma de expresión en libertad".

Mariana Caballero es profesora en ciencias de la educación y afirma que la importancia de hablar de dictadura y democracia en las aulas radica en que son "conceptos vivos". Y explica: "Se trata de reconocer los rasgos de la democracia plena e identificar claramente a las dictaduras, esa sombra dolorosa de nuestros países americanos. Reconocerlas, dolernos, pensarlas nos hermana con tantos procesos del pasado y del presente".

"El golpe a Bolivia —agrega Caballero— cae sobre el mejor gobierno de Latinoamérica, el que logró distribuir mejor la riqueza, bajar la pobreza, alfabetizar. Estados Unidos se desenmascara, los sectores concentrados de la riqueza también. El golpe en Bolivia, la lucha en Chile son escenarios que nos educan respecto de las jugadas de los poderosos y ponen a la vista también la lucha de los pueblos por defender sus derechos, sus banderas y su mejor vivir".

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Profesora de lengua y literatura en varias escuelas secundarias de Villa Gobernador Gálvez, Sabrina Altamirano sostiene que los docentes tienen el rol fundamental "de construcción y mantenimiento de una sociedad democrática", y que "solamente a través de la educación podemos afianzar este sistema de libertades y asegurar el futuro de la democracia".

La docente recuerda que cursó la primaria en los primeros años de la vuelta a la democracia y la secundaria durante el menemismo. Y que a lo largo de esos años la formación escolar sobre lo que pasó en la dictadura "fue escasa".

"Prácticamente no se hablaba de estos temas y ningún docente que tuve planteó trabajar estas temáticas. Entonces me vi en la necesidad como docente de investigar e implementarlo en el aula, desde el diálogo con los alumnos y planteándoles lecturas donde puedan analizar las cosas desde un lado más crítico, frente a discursos que invaden desde los medios y redes sociales, que tratan de tergiversar los conceptos de democracia y dictadura", resume la profesora. Frente a planteos que afirman que hablar hoy de dictadura "es pasado", Altamirano dice que sin entender el pasado "no vamos a poder analizar este presente". Lo mismo afirma cuando desde algunos espacios se pide que los docentes "eviten la política": "Los procesos que acontecieron a lo largo de la historia en nuestro país y en Latinoamérica, si nos quita a los docentes y a nuestros alumnos la capacidad de poder analizar lo que está pasando, no solo con el Golpe de Estado en Bolivia, sino también los hechos que se suceden en Haití, Chile o los cuatro años del gobierno de Macri".

"¿Qué significa decir hoy nunca más?", fue otro de los interrogantes que le planteó La Capital a los docentes consultados. Para Gutiérrez Bróndolo, esa frase en estos tiempos significa "no dar lugar a quienes pretenden volver a un pasado oscuro y tenebroso al cual las grandes mayorías no quieren volver". Y agrega: "Decir nunca más significa poder seguir haciendo aquello que deseamos, o que sentimos con la libertad y tranquilidad de que nadie nos va a condenar por pensar, sentir o vivir de la manera que elegimos".

Para Sabrina Altamirano, resignificar ese concepto implica tener una posición firme y fundamentada "sobre lo que no queremos que vuelva a acontecer, ni en este país ni en ningún otro". También "la reconstrucción de la memoria, aunque muchos no quieran hacerlo, y preparar a las futuras generaciones para poder defender los derechos que se han logrado en estos tiempos gracias a grandes batallas".

Por su parte, Mariana Caballero sostiene que hoy nunca más significa "ponerse en contacto con las experiencias de lucha chilenas y bolivianas; y ayudar a entender a nuestros estudiantes que la historia es nuestra y la hacen los pueblos como señaló Allende", porque "el nunca más marca un camino del que no se puede retroceder". Para la docente, "el Golpe contra Evo debe ser nombrado en las escuelas para poner luz y memoria sobre la historia que construimos los pueblos cada día, porque el gran enemigo del nunca más es la indiferencia".

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