Mi anécdota

Del toc toc a locutor de los actos escolares

También habrá quien disfrute con la burocracia. Porque le sirve de excusa para no hacer otras actividades más ricas, más educativas"

Sábado 25 de Noviembre de 2017

A los 12 años había empezado a cambiar la voz. Asomaba el tono que luego facilitaría mi ingreso a distintas radios. Pero en ese momento, transcurriendo el séptimo grado, esos cambios eran un problema para la maestra de música.

   Los graves no eran tan nítidos por lo que decidió mantenerme en el coro en la línea de los cantantes que llevaban la letra del cancionero popular.

   Pero poco a poco se fue tornando más y más difícil encajar con el resto, por lo que terminé confinado a lo más alto de la grada sólo para agregar de cuando en cuando uno que otro "bon-bon-bon" de relleno.

   Pero el volumen y la falta de matiz terminaron por expulsarme de la formación coreuta y mi rol pasó a ser el de un triste percusionista de toc toc. Para los que no sepan se trata de dos palos de escoba que chocan entre sí generando un sonido más o menos rítmico.

   Ahí terminó mi carrera musical en la escuela pero la voz gruesa que generó esa dificultad fue, tan sólo un año después, ya en la escuela secundaria, la que me posibilitó ser el locutor oficial de los actos. Y eso no sólo implicaba estar arriba del escenario en momentos clave sino también salir en horas de clase para coordinar los actos con los profesores. Un privilegio que no pocos envidiaban.

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