Educación

Del derecho colectivo a estudiar al premio por mérito individual

El rediseño incluye aumento de los montos y tal como lo anunciaron desde el Gobierno de Cambiemos.

Sábado 17 de Febrero de 2018

Mediante un decreto de necesidad y urgencia (DNU) el 31 de enero pasado fue relanzado el plan Progresar, como un programa de becas para jóvenes de 18 a 24 años (se extiende hasta los 30, en el caso de los universitarios) que cursan la primaria, secundaria, asisten al nivel superior o realizan cursos de formación profesional. El rediseño incluye aumento de los montos y tal como lo anunciaron desde el Gobierno de Cambiemos "priorizan a quienes sigan carreras de áreas estratégicas para el desarrollo del país".

Entre las nuevas exigencias de la beca, los alumnos universitarios ya no tendrán que aprobar dos materias por año, sino la mitad. Y quienes aprueben todas las materias estipuladas para un año con un promedio de 8 o más recibirán a fin del ciclo lectivo un pago equivalente a la totalidad del dinero que recibieron por su beca en el año. Según se lee en la página oficial www.argentina.gob.ar/becasprogresar, para la educación obligatoria, las becas ascienden de 900 a 1.250 pesos, aunque el 20 por ciento de la beca se cobra al finalizar el ciclo lectivo, si se acredita el pase de año. Ahora es "obligatorio aprobar el año que se está cursando para continuar en el programa". Y quienes se vuelcan a estudiar el magisterio, "deberán rendir un examen académico", ya que "las becas serán asignadas de acuerdo al mérito académico".

Sesgo meritocrático

Apenas se conocieron las nuevas directivas para el Progresar, la Ctera denunció que se trataban de modificaciones sustanciales que imprimían al programa "un claro sesgo meritocrático". Además de advertir que "en sus condiciones generales, no se contempla la realidad de los estudiantes con mayores dificultades sociales y económicas, perjudicando justamente a quienes tiene más dificultades para sostener sus estudios". "Desde el punto de vista cualitativo, claramente se desvirtúa el sentido original del Programa, pues ahora se premiará por rendimiento, sin tener en cuenta las necesidades e inequidades que existen hoy en la sociedad, contribuyendo, de esta manera, con la profundización de la desigualdad, la injusticia y la exclusión social", manifestó la Ctera. Y recordó que estas becas ahora "otorgarán importes mayores cuanto más se avance en las carreras, siendo que en la realidad el mayor porcentaje de desgranamiento se produce en los primeros años de cursada y, es justamente la causa económica una de las principales razones de la exclusión. Por lo que en todo caso, se debería priorizar los primeros años con una importante ayuda económica y sostenerla a lo largo de toda la carrera hasta el egreso, sin poner ningún requerimiento excesivo como aprobar la mitad de las materias en tiempo formal, permitiendo respetar, al menos, los diversos trayectos y tiempos, según las condiciones de posibilidad de los estudiantes".

Pérdida de derechos

Entre otras preocupaciones manifestadas alrededor de esta beca, se suma la que expresaron el jueves pasado a través de una carta de lectores publicadas en este medio, profesores del Iset 18. "Hace unos días quienes formamos parte de la comunidad educativa del Iset 18, recibimos la triste noticia de que el instituto ha sido dado de baja del sistema informático del Programa de Becas Progresar. A pesar del infortunio, la noticia no nos extraña, ni tampoco nos es ajena, ya que desde hace dos años venimos siendo víctimas todos los ciudadanos de pérdidas de derechos y de retrocesos en políticas públicas, en especial en materia educativa, situaciones como estas y otras que nos exceden en este escrito, dan cuenta a las claras del desgaste de nuestro estado de derecho", escribieron la profesora Viviana Hereñú y el profesor Pablo Bürki.

"Pero sí, nos aflige y preocupa, —continúa el texto— la situación en la que quedan un gran número de nuestros estudiantes, a los cuales estas becas los ayudaban económicamente a continuar con sus estudios. Nuestro instituto tiene varias carreras (...), por sus pasillos y aulas transitan alumnos que trabajan, que son madres y padres y un gran número que provienen de otras localidades, con lo cual sus gastos se ven más agravados en alquileres y transportes. Desde nuestro lugar de docentes denunciamos públicamente esta situación, que además de discriminatoria, no hace más que reforzar conceptos que este gobierno nacional le da a la educación y en especial a la educación superior".

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