#YoLeo / chicos y chicas que leen

De clásicos, sagas y autores argentinos

Entre febrero y diciembre de este año, 46 chicas y chicos de entre 7 y 17 años se sumaron a la propuesta de la sección Yo Leo de La Capital. La consigna: que traigan un libro que por algún motivo les haya gustado y que cuenten por qué lo recomendarían. Lo contaron frente a cámara, en un video que se publicó semana a semana en la edición digital del diario. Un espacio para que ellas y ellos, y su vínculo con la lectura, sean los protagonistas.

Sábado 29 de Diciembre de 2018

En la elección de las chicas y los chicos para el Yo Leo de La Capital hubo de todo. Desde textos clásicos hasta más contemporáneos. Estuvieron los de siempre, los que suelen figurar en toda biblioteca escolar o familiar, pero también sorpresas. Novelas, cuentos, historietas y hasta teatro de títeres. Y muchos autores argentinos y latinoamericanos. Recomendaciones bien amplias, para todos los gustos.

Julio Verne fue uno de los escritores más elegidos por los chicos y chicas que se sumaron a la propuesta de La Capital. Un nene y una nena eligieron Veinte mil leguas de viaje submarino como su libro preferido. La historia del biólogo francés Pierre Aronnax que investiga el misterioso hundimiento de un barco hasta su encuentro con el Nautilus del mítico Capitán Nemo es una eterna puerta de entrada a la literatura. Viaje al centro de la Tierra y La vuelta al mundo en 80 días también fueron mencionados por alumnos y alumnas de distintas escuelas de la ciudad. Algunos por los curiosos personajes creados por Verne, otros por las escenas y pasajes que describe. Y también porque en sus páginas "se puede encontrar terror, fantasía y diversión".

Pero si de libro se trata, el podio se lo llevó El Principito. En cuatro ocasiones, tanto como primera como segunda opción, chicos y chicas recomendaron la obra de Antoine de Saint-Exupéry. Incluso una nena de 10 años, hizo referencia a una de las partes más recordadas del libro y reconoció que "a los 4 años (cuando lo leyó por primera vez) la verdad que no encontraba la boa comiendo un elefante".

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También en el terreno de los clásicos, en los brazos de una adolescente apareció el escocés Robert Louis Stevenson con El extraño caso del Dr. Jeckyll y Mr. Hyde. Un libro que, como dijo la joven, tiene la virtud de provocar escalofríos solo con su lectura y narrado de una forma tal que el suspenso y el terror parecen casi reales. Del mismo autor, un joven y una nena se presentaron con La isla del tesoro, un infaltable de las historias de aventuras. "Cuando lo leo me siento en un mundo de piratas, barcos y tesoros", dijo el chico.

El Rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda, de Sir Thomas Malory, fue el único libro que se hizo presente en el Yo Leo en formato digital. "El libro en papel lo tenés que comprar o ir a buscar, en cambio al celular siempre lo tengo a mano", confió el chico de 12 años que, en tan solo una semana, se devoró el texto que cuenta la leyenda del Rey Arturo y la espada Excalibur.

El fantasma de Canterville (Oscar Wilde), 1984 (George Orwell) y La guerra de los mundos (H.G.Wells) también aparecieron entre las recomendaciones. Otro clásico que no podía faltar es El gato negro, de Edgar Allan Poe, tanto en su formato tradicional como en historieta. Y una chica invitó a leer Frankenstein, de Mary Shelley, porque dice que es "una historia de terror y nostálgica".

Los contemporáneos

Dos nenas se inclinaron por la obra del británico Roald Dahl, autor de Matilda y Charlie y la fábrica de chocolate, entre otros. Una chica escogió los Cuentos extraños para niños peculiares (Ransom Riggs), otra los Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, de las italianas Elena Favilli y Francesca Cavallo; y un nene Un problema con patas, de la española Marinella Terzi. En la lista del Yo Leo también está La gran fábrica de las palabras, de la francesa Agnès de Lastrade y la ilustradora argentina Valeria Docampo.

El único libro de novela histórica llegó de la mano de un adolescente con Las horas más oscuras, de Anthony McCarten sobre el gobierno de Winston Churchill en tiempos de la Segunda Guerra Mundial.

Pero los libros también pueden inspirar vocaciones científicas, como es el caso de un nene de 10 años sueña con ser paleontólogo y prefirió entonces recomendar la colección de ciencia de Billiken, desde el tomo que habla de los dinosaurios hasta el que explica el origen del Universo. O el que propuso el texto de divulgación La ciencia es cosa de chicos. Y afirmó que "leer alimenta la imaginación, enseña y es una hermosa experiencia".

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Devoradores de sagas

Dentro de la literatura infantil y juvenil, las sagas de libros también suman adeptos. Como las series de Netflix, los chicos y chicas se devoran tres, cinco y hasta siete libros de una historia que los atrapa de principio a fin, sumergiéndose en un mundo de misterios y aventuras que los acompañan a los largo de los años.

Un chico trajo al diario los siete tomos de Harry Potter. Fanático de la saga del joven mago de Hogwards creada por la británica J.K.Rowling, también leyó una obra de teatro y dos libros de cuentos, textos ubicados dentro del universo de Harry Potter. Y una chica llegó con Las Reliquias de la Muerte, el último la saga. Libro que recomendó porque a pesar de tener muchas páginas, se deja leer "rapidísimo".

Con historias inspiradas en la mitología nórdica, de chicos de 12 y 14 años recomendaron la saga de Magnus Chase, escrita por el norteamericano Rick Riordan. En ambos casos, se sintieron atraídos por esa mezcla de mitología y humor que hace de la lectura un ejercicio entretenido.

Otras sagas muy sugeridas fueron El diario de Pilar (Flávia Lins e Silva y dibujos de Joana Penna), Valeria Varita (Emma Thomson); Cazadores de sombras (Cassandra Clare) y Corazón de tinta (Cornelia Funke). Las dos últimas cuentan con versiones en el cine, aunque sus lectoras rosarinas prefieren quedarse con los libros.

YoLeo Final

Letras argentinas

Los autores y autoras argentinas también tuvieron un espacio entre las preferencias del Yo Leo. Entre ellos, Tiempo de dragones, de la santafesina Liliana Bodoc; El camino de Sherlock (Andrea Ferrari); La maldición del arribeño (Sebastián Vargas); Octubre, un crimen (Norma Huidobro); El perro Fernando (Mempo Giardinelli), Rafaela (Mariana Furiasse) y Caro dice (María Inés Falconi). Si bien la historia de Caperucita Roja es archiconocida en la popular versión de los hermanos Grimm, una nena trajo la adaptación del ilustrador y escritor argentino Martín Morón, con un final tan tierno como original. Y una chica eligió Cuentos que hielan la sangre (Liliana Cinetto) como su favorito, pero pidió mencionar también a Frin (Luis María Pescetti) y No somos irrompibles (Elsa Bornemann).

Del otro lado de las fronteras, pero muy cerquita del país, recomendaron a Pototo, tres veces monstruo, del uruguayo César Badin Ron y Niña Bonita, de la brasileña Ana María Machado; además del ya mencionado El diario de Pilar (de la escritora carioca Flávia Lins e Silva). De autores mexicanos mencionaron a La peor señora del mundo (Francisco Hinojosa) y Todos los osos son zurdos (Ignacio Padilla).

Tampoco podía faltar la historieta. En este género una nena trajo uno de los libritos de la tira de Mafalda (Quino) y una a Gaturro y la venganza del futuro (Nik). Un chico se animó a interpretar, títeres en mano, una partecita de El vendedor de globos, del dramaturgo Javier Villafañe.

Pero no todas fueron lecturas. Hubo quienes contaron que las historias los inspiran a dibujar. O como en el caso de una adolescente, a descubrir la pasión por la escritura al punto de colaborar con un periódico barrial. El desafío, como dijo esa chica, es animarse: "Somos chicos pero podemos hacer cualquier cosa".


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