Educación

Cómo se forma la policía santafesina

Habla el nuevo director del Isep, Gabriel Leegstra. Cada año unos cuatro mil jóvenes aspiran ingresar a la fuerza

Sábado 17 de Marzo de 2018

Gabriel Leegstra es el nuevo director general del Instituto de Seguridad Pública (Isep) de la provincia. Nada menos que la institución donde se forman los futuros policías y se capacitan los que ya están en las calles. En una extensa charla con La Capital, admite que "hay malas praxis" de la fuerza que hay que cambiar, y asegura que se trabaja en un plan de "formación gradual y continuo" para todas las jerarquías.

El brutal asesinato de Facundo Ferreira, de 12 años, por parte de la policía tucumana, no es aislado. Se da en medio de una creciente violencia institucional avalada por el Estado, y consolidada a partir de la "doctrina Chocobar". La gravedad de la situación vuelca la mirada sobre la preparación de las fuerzas de seguridad, en particular por saber cómo se forma la policía santafesina.

Gabriel Leegstra, oriundo de Santa Fe capital, asumió por concurso en agosto del año pasado como director del Isep. Es licenciado en seguridad pública, carrera que aún no se dicta en la provincia, pero sobre la que adelanta se está trabajando para ofrecerla a los policías santafesinos. Hace más de 10 años que se retiró con la máxima jerarquía. Fue jefe de policía en 2007 y profesor del Isep.

Tiene a su cargo la escuela a la que aspiran ingresar unos cuatro mil jóvenes al año, de los que solo quedan entre 700 y 800 cadetes en carrera (según el cupo previsto). Luego de dos años de cursado logran el título de auxiliar en seguridad, que los habilita para presentarse en la policía. Y con años de antigüedad en este trabajo pueden cursar la tecnicatura superior en seguridad. El Isep depende de los Ministerios de Seguridad y de Educación a la vez.

Desde hace dos años, el ingreso está cerrado a las mujeres en el escalafón seguridad. El director argumenta que es porque se ha superado la media internacional de mujeres que admiten estas escuelas. Aún no está determinado qué pasará con el ingreso para 2019, ya que depende del nuevo análisis que realice la Dirección Provincial de Recursos Humanos y Bienestar de la carrera policial.

Más allá de las titulaciones, Leegstra resalta el nuevo plan de estudio que se aplica en la formación de la fuerza policial en Santa Fe, por ser gradual, continuo y acorde a cada jerarquía. Y que tiene como objetivo la formación de "un policía de servicio, de ejemplo público". Una idea que insiste en hacer pública en la comunidad.

En conversación con este medio, reconoce que en la policía "hay malas praxis que hay que cambiar". Lo dice cuando se le pregunta por qué los adolescentes y jóvenes "morochos, pobres y de gorrita" caen siempre bajo la sospecha policial.

Desde los 13 años, el director Leegstra practica "kapu", una técnica de artes marciales creada por un rosarino. Lo que destaca de esta técnica "es lo filosófico" que le ofrece. Una razón por la que valora que las técnicas de artes marciales y defensa personal sean parte de lo que aprenden cadetes y policías en ejercicio: "Es una enseñanza que ayuda a ver al hombre como un todo, en una unidad sellada que es mente, cuerpo y espíritu; en la interpretación del trabajo policial hay que verlo de esa manera".

—¿Estas enseñanzas se vinculan con la nueva currícula del Isep?

—Sí, tienen que ver. Además, nuestra currícula tiene materias legales, sociales y técnicas y operativas, con las que se van armando los programas para todos los cursos de las tres escuelas. El gobernador (Miguel) Lifschitz y el ministro de Seguridad (Maximiliano) Pullaro han impulsado la creación de las escuelas de especialidades y superior, con las que se ha implementado un sistema educativo que es para todos los policías y para quienes ingresan a la Escuela de Policía.

—¿Qué pasa con el ingreso de las mujeres? ¿Por qué se cerró?

—Hay una mala interpretación sobre esa información. El escalafón cerrado en este ingreso actual y del año pasado es al de seguridad. Han ingresado médicas, bioquímicas, técnicas en comunicación... Se cerró el escalafón de seguridad porque estaba superada la media internacional referida a la cantidad de mujeres en una fuerza de seguridad. Estábamos muy arriba de esa media, y por tanto necesitados en equilibrar (el ingreso). Hay muchas mujeres interesadas en ser policías, permanentemente estamos recibiendo consultas.

—La ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, a propósito de la "doctrina Chocobar", habló de un cambio de paradigma, según el cual "el policía ya no es más el victimario". Un cambio que, aseguró, estaba llegando a todas las escuelas de policía del país. ¿Cómo se forma la policía santafesina? ¿Qué hay de este cambio de paradigma del que habla la ministra Bullrich?

—Nosotros tenemos un plan educativo gradual y formal que va de jerarquía a jerarquía. Buscamos un perfil de policía que es el que nos ha trazado nuestra sociedad y nuestro gobernador: un policía que se inmiscuya en los problemas ciudadanos, que dé respuestas, que no sea indiferente, que respete en forma irrestricta los derechos humanos, que se respete a sí mismo y quiera capacitarse. Respecto de los paradigmas, son sistemas que bajan pero no hay que olvidar también que las provincias son federales y que tenemos que trabajar sobre nuestras propias idiosincrasias. Es decir, necesitamos darle al policía una formación de materias legales, para que sepa ante qué tipo de hechos se encuentra; técnicas para que pueda saber qué tipos de técnica táctica u operativa debe emplear; y materias sociales para actuar en la disuasión, en la mediación, y evitar el uso de la fuerza. Al uso de la fuerza siempre lo entendemos como la última ratio. En eso tenemos una escala muy bien marcada que empieza desde la voz de advertencia hasta ir a la charla, ir al convencimiento, y después llegar a las técnicas de reducción. Por eso, el uso de la fuerza es lo último que planteamos. Nuestro sistema educativo lo tenemos orientado hacia nuestra idiosincrasia santafesina, teniendo cuenta los niveles delictivos y de violencia. El trabajo policial es harto complicado. El policía cuando está en la calle, en el procedimiento, en un segundo tiene que resolver y para eso tiene que tener las competencias necesarias.

—Cuando habla de las competencias necesarias que tiene que tener un policía, recuerdo a Jonatan Herrera y Franco Casco, víctimas de la policía ¿Cómo forman a las fuerzas para que estos hechos no se repitan?

—Estamos trabajando fundamentalmente con nuestros cadetes. Y lo hacemos en módulos donde se toman casos a analizar, ejemplos de situaciones "X", donde se encuentran presentes el profesor de legales, el de sociales y los de materias tácticas. Se plantea el caso concreto con los alumnos, se lo lleva a la práctica y se busca la solución. Analizamos entonces cómo debe hacerse ese procedimiento de manera de llevar a buen puerto lo que es la resolución de un conflicto.

—¿Cómo es el entrenamiento con el uso de las armas, para que ese instante de decisión no sea el que marque la vida o la muerte de una persona?

—En principio, en todas las jerarquías hay una materia que se llama tiro. Ya en primer año los cadetes trabajan sobre el arma (su desarme y función) y en táctica sobre lo que es el uso: cómo se porta, en qué momento se desenfunda y en qué momento no. Tenemos la ventaja de tener aquí un polígono de tiro donde se practica con armas cortas, largas y con fusil.

—¿Los cadetes salen preparados para usar un arma?

—Salen con una preparación que continúa durante toda su carrera. Estamos haciendo una formación de manera progresiva en todas las jerarquías.

—¿A qué atribuye que hoy la presencia, la imagen, del policía genere temor y no confianza en la ciudadanía, en particular entre los más jóvenes?

—El trabajo policial siempre está sujeto al análisis y la revisión de la ciudadanía y del periodismo. Por ejemplo, desde que empezó la entrevista usted me marcó dos, tres o cinco ejemplos, pero nunca me dio uno de un hecho policial positivo. Por ahí están las fallas, a veces. El policía también necesita reconocimiento, que cuando hace las cosas bien se lo muestre públicamente, se lo valore. En la conciencia popular queda siempre lo malo y tiene que ver con el propio trabajo y la propia función. El ciudadano espera de la policía acciones ejemplares, y nosotros como instituto trabajamos para que eso ocurra. Tratamos de fortalecer todo lo que es el espíritu de servicio, la vocación, el sentido de pertenencia hacia la prevención delictiva, hacia el respeto de los derechos. Creo que es cuestión de tiempo, que vamos en el camino correcto; creo que la educación policial al ser formal y continua nos va a dar un resultado que no será inmediato, pero se verá. Venimos de desandar caminos en que no hubo educación formal en la policía. Es con este programa de formación continua y gradual con el que vamos a lograr un policía de servicio y ejemplificador.

—En esa formación continua, ¿se trabaja para contrarrestar el estereotipo del chico "negrito, pobre, portador de cara" como el sospechoso, que termina siendo blanco fácil de la policía?

—¡Pero es que nosotros tenemos muchos de esos chicos aquí!

—Entonces, ¿por qué terminan siendo los victimarios de su propia clase?

—No sé, eso habría que verlo a través de sociólogos. No obstante, estamos trabajando fuertemente en la no discriminación, el respeto a los valores de los demás, del respeto de género... A este tema puntual de la violencia de género lo tenemos como materia calificable en todas las jerarquías. Estamos tratando de transversalizar estos temas con la educación formal de manera de ir generando acciones y conductas.

—¿Qué piensa sobre el asesinato de Facundo Ferreira, el nene tucumano que mató la policía?

—Siento impotencia, realmente siento eso. Son casos que nosotros los traemos a las aulas y los discutimos. Primero porque es necesario generar conciencia en los alumnos sobre lo que está bien y lo que está mal, y después hay que analizarlo desde el punto de vista técnico con los profesores presentes.

El lugar de los derechos humanos

Los aspirantes a la carrera de auxiliar en seguridad (primer paso para ser policías) deben rendir ciertos conocimientos básicos de lengua, matemática, historia, geografía argentina y formación ética y ciudadana. Para esta preparación, el Isep les ofrece un "Manual de Estudio", disponible en la página www.isepsantafe.edu.ar (ver en Biblioteca). La parte de la historia dedicada a la última dictadura cívico militar es escueta (todo el material lo es) y se presenta bajo el título El proceso de Reorganización Nacional, sin comillas y sin aclarar que se trata de la denominación que le dio la Junta Militar que presidió el Golpe de Estado de 1976. Un nombre que se mantiene en el resto del texto de estudio. El último de los seis párrafos de este capítulo dice: "Según los organismos de los Derechos Humanos, las personas desaparecidas durante la dictadura fueron 30.000. La Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), creada por el gobierno de Raúl Alfonsín en 1983, llegó a documentar 9.000 desapariciones. Todavía hoy se desconoce el destino de la mayoría de los detenidos-desaparecidos".

Al ser consultado sobre este material y el lugar que tienen los derechos humanos en la formación de la policía, el director general del Isep, Gabriel Leegstra, asegura: "Es importantísimo, se lo plantea desde distintas materias. Además nosotros estamos trabajando desde el año pasado con la Secretaría de DDHH de la provincia y de la Municipalidad. También con el programa Escuela Abierta, donde el tema se aborda con los profesores tanto civiles como policías. El respeto a los DDHH se trata en forma permanente, como innatos de la persona, partiendo desde el respeto propio. Tenemos la asistencia de nuestros organismos que vienen, se sientan con nuestros profesores, plantean sus temáticas. Entonces yo, como director, me siento bastante seguro de que estamos haciendo un trabajo a conciencia y que va a dar resultados. Lo importante es no olvidarse y ver cómo fueron violados los DDHH".

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