Carreras

Cómo es el camino de ingresar y estar en la universidad

Tres estudiantes comparten sus dudas y desafíos: saber si eligieron la carrera correcta, organizarse y encontrar trabajo.

Sábado 24 de Febrero de 2018

"Lo importante es estudiar, puede ser una carrera universitaria o algo más corto como una tecnicatura, pero siempre hay que intentar obtener un título, aunque aparezcan dudas y temores de no poder continuar, porque la universidad está pensada para todos", reflexiona Mariana desde su experiencia como estudiante universitaria, animando a que adolescentes y jóvenes elijan una carrera y no abandonen el estudio.

   Mariana Recalde tiene 20 años y pronto cursará 4º año de la licenciatura de trabajo social en la Universidad Nacional de Rosario (UNR). "También tuve dudas a la hora de elegir una vocación, pero luego aparecieron otros desafíos como congeniar el trabajo con el estudio, acomodar los horarios o no contar con un sostén económico, lo mismo que le sucede a muchos de mis compañeros". Admite que no es fácil llevar la carrera al día, y que trata de estudiar en los ratos libres y durante el fin de semana.

   Candela y Belén, en cambio, inician su recorrido universitario este año. Se las nota seguras de la carrera que eligieron, con ganas de empezar y transitar este camino del que tanto les hablaron en el último año de la secundaria: el ingreso a la facultad. No les preocupa demasiado cuánto tengan que estudiar sino de sentirse decepcionadas de su elección o no lograr acomodar los horarios y responsabilidades a su rutina.

   Candela Rapelli tiene 17 años, terminó la secundaria en el Instituto Sagrada Familia y este año comienza a estudiar ciencias económicas en la UNR. Cuenta que por estos días termina los cursillos en matemática, contabilidad y tutoría. "Mientras cursaba 5º año había pensado estudiar profesorado de lengua y literatura porque siempre me gustó mucho leer. Pero ser profesora no era para mí, no me imaginaba al frente de una clase. Me decidí más tarde por ciencias económicas que es lo que más gusta y siento que puedo proyectar una actividad laboral a futuro", señala la estudiante que se inclinará por la licenciatura en economía.

   Belén Franco es otra de las estudiantes que comparte con La Capital sus expectativas de empezar la facu. Cursará ingeniería ambiental en la Universidad Católica Argentina (UCA), y reconoce que tampoco le resultó sencillo la elección. "Me gustaba arquitectura pero luego empecé a buscar otras alternativas, pensé en las materias que había dado en la escuela y que más me gustaban, y aunque no tenía una preferida, descubrí que los temas relacionados con el medioambiente me encantaban y disfrutaba estudiarlos. Cuando comprendí que se trata de una carrera que busca evitar o disminuir los daños ambientales, supe que eso era lo que quería hacer, quizás por la edad que tengo donde todos de una manera u otra queremos cambiar el mundo. Primero encontré la licenciatura en ecología, pero luego me incliné por ingeniería ambiental, que se extiende un año más y me permite obtener el título de ingeniera".

Dudas y temores

Mientras asistía a los cursillos, la joven de 18 años que egresó de la Escuela Madre Cabrini, encontró algunas dificultades en matemática. "Esta materia es diferente respecto de la que había estudiado en la secundaria, así decidí buscar apoyo con una profesora porque quería empezar bien". Le cuesta imaginarse todavía en un trabajo afín a la profesión que eligió. "Puedo elegir entre muchas actividades: trabajar en una consultoría, una fábrica, una empresa o conseguir un empleo en otro país, algo que verdaderamente me gustaría hacer".

   Entre las dudas más frecuentes, se pregunta qué pasaría si la carrera no es aquello que proyectó. "No meter materias, o cursar medio año y darme cuenta que no me gusta me da mucho miedo". A Candela, en cambio, le preocupa más que sea difícil la carrera que eligió o deba abandonar por no lograr coordinar con los entrenamientos que realiza como integrante de la preselección argentina mayor de natación artística.

Interés por lo social

A mitad del recorrido académico, Mariana cuenta que siempre le interesaron las cuestiones sociales. "A los 14 años comencé a militar en política, entonces se reforzó mucho más mi interés por la carrera, participábamos en algunos organismos nacionales, y en ese momento descubrí el rol del Estado en la vida de la gente. Me enamoré un poco de la política social. Pero cuando terminé 5º año me anoté en trabajo social y también en bellas artes. Pero como trabajaba no podía sostener las dos carreras, así que elegí aquello que más me gustaba y gusta, el trabajo social".

   Pero todavía le resulta complejo imaginarse en una actividad específica. "El trabajo social es muy amplio. En Rosario, los estudiantes eligen trabajar en centros de salud, hospitales, salud mental, también en los más frecuentes como niñez, vivienda y asistencia general. Todavía no tengo muy claro en qué campo me gustaría trabajar pero sé que me gustaría ser docente".

 "Se nota mucho el cambio cuando ingresamos a la universidad. Pero por otro lado encontré otro tipo de contención de parte de los docentes en la universidad. Si bien uno es un número más entre tantos estudiantes, se establece una relación mucho más adulta y cercana en las clases y las consultas, esto me brindó otra confianza", remarca Mariana, ex alumna de la Escuela Ingeniero Pedro J. Cristiá.

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