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Ciencia ficción y fantasía para construir otros mundos posibles

Para Ian Mirassou, la escritura más que una forma de evadirse de la realidad es una canal que le permite explicarla a su manera.

Sábado 04 de Mayo de 2019

Para Ian Mirassou, la escritura más que una forma de evadirse de la realidad es una canal que le permite explicarla a su manera.

Ian tiene 16 años, cursa cuarto año en la escuela Gurruchaga y se reconoce como un amante de la ciencia ficción y la fantasía.

El adolescente tiene ya un cuento publicado: se trata de El piso Nº 7, el texto que presentó el año pasado en el concurso "Literatura en flor", organizado por la Dirección de Juventudes Rosario y la Biblioteca Argentina "Dr. Juan Alvarez", y que fue incluido en un libro junto a los demás escritos seleccionados.

El piso Nº 7 tiene como protagonista a un joven que recibe un misterioso mensaje avisándole que se había ganado un departamento. Creyó que era una broma, hasta días después recibió la llave. Lo que en un principio parecía un spam se transformaba en realidad. Así, a medida que fue conociendo su nuevo hogar fue descubriendo sus secretos.

"Me gusta escribir. Muchas personas dicen que uno escribe para irse de la realidad y yo creo que más que irse de la realidad es como explicarla a tu manera. Diría que es como otro mundo", dice el joven escritor. Y revela que por lo general el personaje que incluye en sus historias es distinto a él: "Es como que todo lo que quisiera ser lo hago en los cuentos".

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>> El piso Nº 7

Escribo esto escondido en un armario, cerca de la sala de la tentación, mientras me busca una sombra, ¿Por qué esta desgracia? Terminaré muriendo, pero quiero contar mi historia antes.

Hace cinco meses, inesperadamente me llegó un email diciendo que me habían regalado un departamento. Al ver esto obviamente me reí como si fuera un spam del montón, pero por curiosidad lo guardé. Días después una llave con un Nº 8 llegó por correo y el paquete decía: “Sé que te mata la intriga así que decidí apurar los trámites”, más abajo decía una dirección.

Mi familia no era estable económicamente, así que sin pensarlo decidimos mudarnos. Sabíamos el número del departamento por el paquete, así que cuando vimos el ascensor tocamos el botón correspondiente. Entonces cada día subíamos rutinariamente a nuestro piso ya acostumbrados. Estábamos sin clases. Era verano”.

Ian Mirassou, 16 años / (*) Extracto del cuento “El piso Nº 7”, incluido en el libro “Literatura en flor”.

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