Certificado de defunción para Ciencia y Tecnología
El Ministerio que pasó a Secretaría.

El lunes 3 de septiembre, la semana de la ciencia arrancó con el certificado de defunción del Ministerio del área. La decisión del gobierno de avanzar con políticas de déficit cero a medida de las exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) se llevó puesta los ministerios de Salud, Trabajo y el de Ciencia y Tecnología, que pasaron a ser secretarías de Estado, generando incertidumbre y preocupación en cuanto a continuidad de programas y financiamiento. Pero más allá de lo económico, la pérdida del rango ministerial supone un claro mensaje político sobre cuáles son las prioridades del gobierno de Cambiemos, qué cosas fueron meras promesas de campaña y cuáles son las áreas que, para los objetivos de la actual gestión, son "gastos" que se pueden ajustar.

Esta semana investigadores y académicos cuestionaron fuertemente la supresión de la cartera científica. Hasta el directorio del Conicet, a través de un comunicado, solicitó "muy especialmente" al presidente Mauricio Macri "que preserve dicho ministerio y toda su estructura organizacional".

"No ignoramos la gravedad de la crisis económica que vive el país, ni las consecuencias sociales que la misma traerá en el futuro, pero estamos profundamente convencidos de que suprimir el Ministerio no significa ningún aporte valioso a la solución de la misma. Por el contrario, la magnitud de los problemas estructurales que afrontamos como sociedad desde los orígenes mismos de la nación, nos obliga a potenciar y promover la producción y transmisión del conocimiento, reconociendo a éste como el principal bien social y estratégico de las naciones para garantizar la mejora sostenible de la calidad de vida de sus habitantes", señala el texto del organismo que en 2018 cumple 60 años.

El Conicet sostiene además que "la ciencia y la tecnología no deben entenderse como un gasto, sino como una inversión estratégica, transversal a todas las áreas de la gestión del Estado Nacional y como promotores del desarrollo socio-económico y productivo de cada una de las regiones de nuestro país".

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Ola de repudios

"¡Qué tristeza enorme! Me acabo de enterar que no tendremos más Ministerio de Ciencia y Tecnología. ¡Con todo lo que habíamos avanzado! No volvamos el tiempo atrás. Sin Ciencia, Educación y Tecnología estamos perdidos", escribió en su cuenta de Twitter Gabriel Rabinovich, el científico galardonado el año pasado por el propio Macri con el premio "Investigador de la Nación".

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Roberto Salvarezza, ex presidente del Conicet y actual diputado nacional por Unidad Ciudadana dijo que "la desaparición del Ministerio de Ciencia es un mensaje político, no les interesa la ciencia y la tecnología". Y por redes sociales advirtió que el gobierno de Cambiemos redujo la inversión en ciencia y tecnología: "Pasamos de 1,53 % del presupuesto total en el 2016 al 1,4 % en 2017 y este año fue de 1,22 %".

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El biólogo e investigador Diego Golombek escribió esta semana: "«¿Qué hay en un nombre?» se pregunta Julieta frente a Romeo. «Lo que llamamos rosa por cualquier otro nombre olería igual». Y lo que llamamos «ministerio», ¿olería igual si se llamara secretaría? Es muy sencillo: no, de ninguna manera, en absoluto".

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Promesas

El Ministerio de Ciencia y Tecnología fue creado el 10 de diciembre de 2007, al asumir su primer mandato Cristina Fernández de Kirchner. Lino Barañao fue el primer y único ministro del área, ya que estuvo en los dos períodos de la ex presidenta. Y cuando asumió Mauricio Macri fue el único ministro de la anterior gestión que continuó en el cargo. Lino Barañao confirmó que iba a seguir como ministro "para garantizar la transición y preservar la estructura". Y negó que haya recorte presupuestario en su área.

En 2015, durante la campaña presidencial el macrismo postuló en su plataforma electoral: Reconocemos que la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología ha sido uno de las mayores logros del gobierno".