Educación

Cartas que abrazan a adolescentes en el encierro

Estudiantes de la UNR intercambian mensajes personalizados para acompañar a adolescentes alojados en el Cerpj

Sábado 10 de Abril de 2021

Desde la máxima de no juzgar y bajo la bandera de la empatía, un grupo de estudiantes universitarios se embarcaron en la tarea de acompañar a través del envío de correspondencia a aquellos adolescentes de entre 16 y 18 años que se encuentran alojados en el Centro Especializado de Responsabilidad Penal Juvenil (Cerpj). La iniciativa se llama “Cartas entre jóvenes”, y se desarrolla en el marco del programa de extensión “Apuntes solidarios” que convoca a estudiantes, docentes y graduados de diversas facultades de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

Patricia Real es la directora de ese programa de extensión y en diálogo con La Capital cuenta el recorrido de una experiencia que surgió con la finalidad de acompañar a adolescentes en situación de encierro durante la pandemia, y que hoy redobla apuestas. “Nos hemos dado cuenta que la formación de los estudiantes está muy disociada de la realidad, de las prácticas, de los grupos. El trabajo en el territorio hace significativa las teorías, por eso nuestro esfuerzo es ese, el de proveer una formación significativa en términos existenciales y sociales”, afirma la docente. Desde el punto de vista social la finalidad de “Cartas entre jóvenes” es el encuentro, el diálogo y el compromiso con el otro. “Lo disciplinar queda en un segundo plano —explica Real—, por eso no nos importa que la persona que participe sea de psicología, de la carrera de física o biología”.

El proyecto logró su objetivo y el encuentro se materializó en cartas que van y vienen. Como las que escribe Silvina Gómez, una estudiante de psicología que vive en la localidad de Correa y que se incorporó al proyecto en diciembre de 2020, cuando el Centro de Investigación y Desarrollo Social de la UNR lanzó la convocatoria. “Me sumé a la iniciativa porque la vi como una manera de acompañar a estos chicos que están solos, en una situación de doble encierro a causa de la pandemia, que los aisló hasta de sus seres queridos”, dice.

Recuerda que le asignaron un nombre y que en la primera carta que escribió se presentó ante el adolescente. Le contó sobre ella, sobre cómo era su vida, qué hacía y qué cosas le gustaban. La sorpresa llegó con la respuesta, la estudiante recuerda ese momento con emoción: “Al poco tiempo recibí una carta de él y me encantó, porque me di cuenta que del otro lado a alguien le había gustado recibir mi carta. Ese día sentí una alegría hermosa, como si esa carta me la hubiese mandado un amigo con el que te reencontrás después de mil años. Me escribió una página entera, prolija, me contó que mi mensaje le había gustado y un montón de cosas de él”.

El encuentro se había producido, y en la segunda correspondencia el nuevo amigo de Silvina se explayó contándole sobre su propia vida, como era su familia, como había pasado la navidad y como se sentía. “Me contó sus cosas. Si lo hubiese tenido enfrente lo hubiese abrazado”, dice la estudiante, que además es mamá de un adolescente lo que la condujo a conmoverse frente al nuevo vínculo.

"La experiencia surgió con la finalidad de acompañar a adolescentes en situación de encierro durante la pandemia” "La experiencia surgió con la finalidad de acompañar a adolescentes en situación de encierro durante la pandemia”

Estrategias de encuentro

El dispositivo “Apuntes solidarios” se inició en 2006 en diversos territorios, uno de ellos el Cerpj (exIrar), con los adolescentes de entre 16 a 18 años con quienes realizaban actividades socioeducativas diversas, de índole recreativas, capacitaciones o de aprendizaje de oficios. Pero la pandemia vino a modificarlo todo y obligó a cambiar las estrategias para seguir trabajando. “Se cortó todo el trabajo que veníamos realizando y hubo una gran oscuridad”, cuenta Real en referencia a la imposibilidad del encuentro.

En el camino pensaron estrategias, algunas no funcionaron porque el contexto de encierro dificultaba el contacto. Pero no se dejaron vencer por la desilusión y del equipo de trabajo surgió la idea de llegar a través de la tradicional correspondencia. Así nació “Cartas entre jóvenes”.

La iniciativa comenzó a fines de 2020. Lanzaron la convocatoria a todos los universitarios que quisieran participar y lograron conformar un grupo de 25 jóvenes, entre estudiantes y graduados, que comenzaron a escribir cartas a los chicos en situación de encierro.

Real explica que para que esta idea funcione hay un rol que resulta clave: el del mediador. Ésta es la función que cumple Yamila Kvietkauskas, una estudiante a punto de recibirse de psicóloga que en 2014 se integró como voluntaria a “Apuntes solidarios” y que hoy es la encargada de recepcionar la correspondencia de todos los voluntarios, imprimirlas y hacerlas llegar a los chicos alojados en el Cerpj.

“A los chicos en situación de encierro los sostienen los vínculos afectivos, por eso la pandemia agravó la situación en la medida que generó en ellos un encierro en el encierro”, explica la coordinadora. Por eso destaca que las cartas son una buena idea, porque al no poder entrar físicamente a la institución ingresan “de un modo simbólico que posibilita el vínculo, aquello que ellos tienen vulnerado y que hay que lograr restablecer”.

  

Mirarse a los ojos

“La experiencia del intercambio de correspondencia —cuenta Patricia Real— trajo mucha satisfacción, porque la escritura es maravillosa para propiciar el encuentro. Las cartas que llegan al Cerpj son todas personalizadas, no se trata de mensajes abstractos porque consideramos que no podemos generar una empatía con el otro si no tenemos un vínculo individual”. Y destaca: “El motivo por el cual ese adolescente está internado es una cuestión que compete solo al Poder Judicial, para el equipo de la universidad los chicos son adolescentes, no nos interesa nada de su pasado, lo único que nos interesa es poder generar con ellos un lazo positivo que los tire para adelante en sus pensamientos y los motive a producir algo distinto de lo que venían haciendo”.

Las respuestas a esas cartas enviadas a veces llegan y a veces no. Cuando la respuesta no llega ellos insisten, redoblan la apuesta y continúan pensando nuevas estrategias. Real cuenta que en breve se les abrirá una posibilidad de presencialidad bajo estricto protocolo. Una oportunidad que les permitirá evaluar mejor el proyecto, porque podrán conocer de qué modo los chicos transitaron la experiencia y apreciar sus opiniones.

El equipo manifiesta un gran entusiasmo frente a las nuevas posibilidades de encuentro. La directora sostiene que cuando se produzca movilizará aún más el proceso, “porque no es lo mismo para los chicos tener un contacto físico, mirándose a los ojos con el otro y reconocer que son parte del grupo universitario que se dispone a intercambiar con ellos”.

Silvina, por su parte, dice que espera con alegría el encuentro presencial con su nuevo amigo. Y afirma: “Creo que él necesitaba hablar”.

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