Sábado 05 de Agosto de 2023
Cuando a la propia historia la cuentan desde afuera hay que revisarla y volverla a contar. Este es el desafío que asumieron un grupo de historiadores santafesinos, que a través de sus investigaciones, se tomaron el atrevimiento de desenterrar acontecimientos y protagonistas olvidados o distorsionados por la historiografía oficial. El resultado de esta hazaña se titula Aquí Mismo. Grageas de historia argentina. Una colección en formato de historietas creada por el docente José Hugo Goicoechea, que este sábado a las 20 en la Feria Internacional del Libro de Rosario presenta su última entrega.
El tomo 5 titulado “Conflictos y cambios. Historias entrecruzadas en el Pago de los Arroyos” fue ganador del plan Fomento 2023 del Ministerio de Cultura de Santa Fe. Con él se cierra una colección y una época en la que junto al tomo 4 se abordaron los conflictos históricos en el sur santafesino entre fines del siglo XIX y comienzos del XX. Esta última producción cuenta con el guion del historiador Ernesto Parrilla, las ilustraciones de Adrián Montini y los relatos de un conjunto de escritores que hicieron de estas grageas históricas un trabajo colectivo.
El proyecto “Aquí Mismo Historia - Historietas” nace en 2009 de la mano de José Goicoechea, con el objetivo de crear contenido educativo accesible sobre la identidad histórico cultural de los pueblos de la región. Al presente, la producción ofrece una narrativa con mirada santafesina en la que se cuenta la historia desde las bases, con el protagonismo de los sobrevivientes, migrantes, negros, rufianes, mujeres y trabajadores. En cada entrega, el conflicto es considerado como parte de los procesos históricos generales. Y bajo este prisma, el trabajo de historietistas e historiadores se amalgama en relatos que ponen al desnudo la puja de poderes e intereses, que hicieron y hacen a la historia de la región.
Con la edición de Loco Rabia, la colección incluye: los tomos 1 y 2 que protagonizan Urquiza y Mitre, primero enfrentados en Pavón (1861) y luego como aliados políticos con los esclavistas brasileños contra el Paraguay; el tomo 3 presenta historias negras y expone la legitimación de la traición y la violencia como una constante de la identidad política; el tomo 4 pone el foco en el grito de los sin tierra, como el que se vivió en Alcorta con la rebelión campesina de 1912. Y con el abordaje de los conflictos históricos en el sur santafesino a fines del siglo XIX y comienzos del XX, las entregas 4 y 5 cierran una etapa, y preludian a la vez el comienzo de la edición siglo XX de nuevas grageas de historia argentina contadas en historietas.
El diálogo con La Capital, el docente José Goicoechea habla del último tomo de Aquí Mismo, al que define como una verdadera producción colectiva. Reflexiona sobre las implicancias de reversionar la historia europorteña y la necesidad de contarla desde una mirada santafesina. Y adelanta sobre los caminos que tomará esta producción en el ámbito educativo y los proyectos por venir.
—¿Cuántos escritores participan en este último tomo de Aquí Mismo?
—En esta última producción participan 15 escritores que recorren diferentes lugares de la provincia, como Santa Teresa, Peyrano, Casilda, Rosario, San Nicolás de los Arroyos, Villa Constitución. Está expresado todo el sur santafesino.
—Para la elaboración de esta entrega se le dio participación a los centros y asociaciones de estudios históricos de la provincia. ¿Cuál fue la labor del Centro de Estudios Históricos del Pago de los Arroyos?
—Desde que se conformaron esos centros en cada una de las localidades —y luego esta agrupación que integró a los centros de estudios— todos los años se hacen encuentros y congresos donde se exponen trabajos de investigación. Uno de los grandes temas era que no había un formato que los integrara o publicara, y encontramos en Aquí Mismo el espacio donde poder canalizar la publicación de esos trabajos. La función de estos centros es apuntalar el trabajo silencioso, anónimo y muchas veces solitario de los historiadores locales. Hoy esta agrupación tiene su sede en Casilda y su presidente es el historiador Federico Antoniasi.
—¿Mucho de lo que se ha trabajado en este centro está expresado en el tomo N° 5?
—En parte sí, porque la mayoría de los que trabajamos en el tomo 5 somos integrantes de esa red. Además, hay un lazo que comenzó a vincularnos con otras redes, por ejemplo la de Patrimonio en Construcción, que integran arqueólogos, antropólogos, directores de museos, siempre con la necesidad de satisfacer la comunicación, ayuda y difusión de los trabajos de investigación. El sur de Santa Fe está muy organizado en este sentido y tenemos una importante comunidad de colegas. También estamos abriendo la perspectiva a la intervención de docentes para vincular a la escuela.
—¿”Aquí Mismo” habla de una intención de contar la propia historia y que no la cuenten desde afuera?
—Exactamente, el principio teórico rector es el de una historia regional crítica, y la de establecer en nuestra región lo que nosotros llamamos el “locus de enunciación”, es decir el lugar de arraigo desde donde podemos pensarnos desde nosotros mismos sin que nos cuenten la historia desde otros lugares, sin que se omitan actores o sucesos importantes de nuestras localidades. Se trata de contar lo propio sin dejar de lado a sujetos, actores y actrices históricos, populares y sociales. A multitudes y hechos o acontecimientos que se pueden entramar en una red de relaciones que hacen comprensible el fenómeno nacional. El tomo 5 es muy especial porque tiene como particularidad que las investigaciones fueron el escenario que permitieron al guionista y al dibujante ficcionar una historia a través de un viaje y un recorrido regional. Nace en Villa Constitución, recorre Peyrano, pasa por el puente Farruco, el Arroyo del Medio y diferentes localidades. Y ese viaje nos transporta temporalmente a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Este guion le da coherencia a distintos trabajos de investigación locales que estaban aislados y que empiezan a tener coherencia y sentido de manera regional.
—¿Ese trabajo implicó correrse del relato conocido que llegó desde Buenos Aires como centro de poder?
—Totalmente, nuestro relato se corre de la historia consagrada, contada desde una visión centralista o porteña. Se corre de la historia fáctica, cronológica y política, en términos de que solo el acontecimiento político es lo importante. Acá empieza a haber historias de amor, de las personas, hay una dimensión de la subjetividad de los protagonistas que está muy presente. Además, este tomo también cierra con perspectiva de género. La protagonista entrelaza historias de mujeres del sur santafesino y se hace visible que todos los fenómenos históricos tienen incidencia en la vida cotidiana de las personas. La historia se puede contar a través de enhebrar historias particulares, regionales, de pequeñas empresas, de pequeños movimientos sociales y expresiones culturales.
—¿”Aquí Mismo” revisa la historia o la cuenta por primera vez?, ¿alguna vez se contó la historia desde abajo?
—No, y está bueno destacarlo. Siento que esta producción ha sido una construcción desde las bases, colectiva y que lee en una cercanía cuerpo a cuerpo, el pasado que se hace presente y respira algo nuevo que no ha sido contado. Hay algo de lo no dicho en el plano de lo regional. Rescata un mundo del paisaje urbano, rural, y remata con lecturas en torno a ciertas cotidianidades, como el almacén de ramos generales o las historias de las parteras del siglo XIX y comienzos del XX.
—Por ejemplo, se puede contar la historia desde la perspectiva de una obrera del Swift.
—Claro, hay un caso muy emblemático, el de la obrera Juana Rouco Buela, una española que vivió en Rosario y participó del movimiento anarquista, una mujer muy comprometida. Acá empieza a tener otra dimensión el papel que tuvieron las mujeres en sus hogares, en sus trabajos y cómo sobrevivieron a determinadas condiciones propias de una sociedad patriarcal. Como vos decís hay relatos no contados. Fue muy importante el trabajo que hizo el guionista Ernesto Parrilla, que fue construyendo desde la ficción una historia de viaje que recorre cada una de esas investigaciones.
—¿La decisión de contar la historia en formato de historieta tuvo que ver con una voluntad de hacerla mas accesible?
—Sí, sin duda. Hay un doble formato que dialoga, la intención es que esta obra pase por un espacio de frontera. Una frontera móvil entre el intelectualismo académico, que en general queda separado en los libros de ciencia y la comunidad no comprende, y el espacio del arte. El arte le da una dinámica y significación a los fenómenos históricos. Dialoga con el campo del análisis teórico, lo hace entendible en forma de gragea problemática, y a través del guion y la ilustración nos permite ablandar la zona dura de la historia, para hacerla más cercana, accesible y comprensible.
—¿Qué camino tomará esta producción?, ¿se presentará en las escuelas secundarias, se propondrán talleres?
—Hay un sinnúmero de propuestas. Desde 2009, con Aquí Mismo venimos haciendo talleres, juegos de simulación, tratamiento de historietas en el aula y creamos a la par recursos pedagógicos. También incursionamos en lo lúdico con la creación de juegos que nacieron de este planteo, porque la historieta no es un recurso que solo utilizan aquellos que saben dibujar, también los chicos pueden hacer historietas con un collage de fotos. Respecto al alcance, esta producción está muy en sintonía con lo que se está planteando en los nuevos diseños curriculares, porque proponemos que sintamos nuestro metro cuadrado como un espacio histórico, vinculado con el entorno directo y en arraigo con la propia comunidad. Se trata de poner en valor la idea de patrimonio, no como algo impoluto, sino llevar lo sagrado al plano de la superficie, todo lo que vivimos y lo que hacemos e incluso nosotros mismos somos parte del patrimonio. Tenemos la idea de que en las escuelas se puedan recrear historias o microhistorias locales, y que los chicos produzcan los guiones de esas historietas.