Aprender sobre Malvinas: entre la escuela y el relato familiar
Son jóvenes, reivindican a los excombatientes y dicen que el ejercicio de la memoria es pilar en su formación ciudadana.

Sábado 02 de Abril de 2022

¿Qué te viene en mente cuando te dicen Malvinas? “Pienso en los pibes que fueron a la guerra y tenían mi edad”, dice Franco. “En los soldados caídos dando la vida por nuestro territorio”, agrega Josefina. “Se me viene a la mente la dictadura cívico militar, los desaparecidos, la crisis, y principalmente los pibes que fueron obligados a dar la vida”, dice Manuel, y Antonela reflexiona: “Cuando pienso en Malvinas me vienen las palabras memoria y soberanía, dos pilares fundamentales para formarnos como ciudadanos comprometidos con los derechos humanos”. Quienes se expresan son estudiantes que tienen entre 16 y 24 años, ninguno de ellos vivió la guerra pero saben de su impacto y supieron a apropiarse de Malvinas como territorio que les pertenece.

  

Aprender Malvinas

“Pienso que esos chicos tenían mi edad, que recién habían terminado el secundario o ni eso, y los mandaron a la guerra sin nada, contra una de las mayores potencias. También pienso que Malvinas es suelo argentino y nunca va a dejar de serlo”, dice Franco Mozzi, estudiante de 6º año del colegio San José, que cuenta que todo lo que sabe de la guerra de Malvinas lo aprendió en la escuela y en su casa. Los actos y las clases de historia fueron los espacios donde llegó a la comprensión del tema, pero la familia no se quedó atrás: “A mi papá le gusta mucho la historia argentina, y cuando yo era chico y no entendía mucho él me explicaba todo lo que sabía”.

Josefina Medina es alumna de 5º año de la Escuela Normal Nº 3 y recuerda que en su trayectoria escolar tuvo muchos actos y clases que la ayudaron a comprender el conflicto de Malvinas. En este marco, los testimonios en primera persona tuvieron gran valor para ella. “Recuerdo que en 5º grado de la primaria nos visitaron excombatientes y nos contaron del hambre y el frío que sufrieron, sumados a los traumas de ver cómo sus compañeros morían. Ese acto y las palabras de los soldados fueron muy emotivos”, cuenta. Josefina solía hacer partícipe del tema a su familia después del impacto que generaba cada conmemoración escolar: “Era un tema que me interesaba, así que lo llevaba a mi casa, lo contaba y cuando me surgían dudas le preguntaba a las personas mayores que vivían conmigo”.

Milton Mele también es estudiante de 5º año del Normal Nº 3, reconoce que en la escuela siempre se abordó la causa Malvinas pero que en él tuvieron mucho peso las charlas familiares que surgían por los interrogantes sobre el tema que él mismo solía poner sobre la mesa. “Creo que mi familia supo explicarme bien sobre el tema —dice— siempre a modo de charlas, a veces hablando de otras cosas terminábamos conectando con este tema, sobre cómo eran aquellos tiempos, cómo la gente se enteraba de lo que estaba pasando y si era verdad o no lo que se contaba”.

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Nunca más

Estudiante del profesorado de inglés en el Instituto Nº 16 Bernardo Houssay, Antonela Tozzi recuerda que la primera vez que se acercó al tema Malvinas fue en la escuela, en una clase de historia donde la profesora hablaba de las causas y las consecuencias de la guerra. A ella le inquieta sobre todo un tema: la importancia de hablar del impacto social y psicológico que tuvo la guerra en los excombatientes. “Mi papá me dijo que era de la clase 59, que era la próxima en ir a la guerra. Me acuerdo que me contaba que tenía mucho miedo y que su familia tenía mucho temor por él, porque era un simple joven que no estaba formado para ir a pelear a una guerra. Creo que ese sentimiento de miedo lo han tenido todos nuestro héroes”, señala.

La estudiante también hace referencia al peso histórico que el país arrastra desde aquel momento de dictadura, con una crisis económica y social profunda, desapariciones forzadas y medios de comunicación que desinformaban sobre lo que acontecía en aquella contienda. Y sostiene: “Hoy Malvinas es un sentimiento de soberanía que todos y todas debemos tener, hay que luchar para que no se olvide, para que nuestros hijos y nietos tengan presente que en ese momento se hizo una guerra”.

A la hora de contar sobre su acercamiento a Malvinas, Manuel Caruana —estudiante del Complejo Gurruchaga— también pondera el rol de la escuela y de su propia familia. “Lo que sé de Malvinas —dice— lo aprendí en la escuela conmemorando el 24 de marzo y el 2 de abril, y en mi casa donde siempre hablamos del tema”, una expresión que recuerda que no se puede comprender la guerra sin el abordaje de la dictadura cívico militar. Manuel rememora los actos escolares, los trabajos en ciencias sociales y destaca la labor de Carolina Cosatto, su profesora de historia con la que tiene la suerte de seguir aprendiendo en la escuela: “Desde que estoy en la secundaria ella me enseño a ver la historia de otra manera y de más formas”. Además, en la casa de Manuel el “nunca más” está presente en las charlas familiares: “Mis padres siempre se ocuparon de que yo sepa qué pasó y por qué nunca tiene que volver a pasar”.

  

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En el Cenotafio a los Caídos en Malvinas, los estudiantes reivindican la continuidad del reclamo pacífico por la soberanía de las islas.

Política de Estado

Para todos los estudiantes que sumaron sus voces por Malvinas, el reclamo pacífico de soberanía no debe cesar y debe constituirse en política de Estado. “La postura del Estado nacional debe ser continuar con el reclamo, porque las islas fueron, son y serán siempre argentinas”, dice Josefina y reflexiona sobre el tratamiento que los gobiernos de turno le han dado a los ex combatientes: “Creo que les deben el reconocimiento de héroes que se merecen, desde mi punto de vista siento que los han abandonado”. Por su parte, Milton señala: “Creo que el Estado nacional debe resolver pacíficamente el conflicto, buscar su resolución y que no quede en el olvido”, y agrega: “Olvidar no se va a olvidar, porque el pueblo siempre se va a acordar tanto de la guerra como de quienes fueron a poner el cuerpo por el país”.

Antonela se define como una militante social del campo popular, y desde este lugar sostiene que el posicionamiento que el Estado argentino debe adoptar es el de sembrar memoria en la sociedad: “Como futura docente no quiero que el tema Malvinas sea simplemente una clase de historia para conmemorar lo sucedido, quiero sembrar en mis alumnos el sentimiento de soberanía, de que Malvinas es nuestro territorio argentino”. Manuel Caruana y Franco Mozzi también coinciden en la idea de que el Estado argentino no debe cesar en su reclamo por las islas. “Haciendo uso de todos los organismos internacionales de derechos humanos para reclamar pacíficamente el tiempo que sea necesario”, destaca Manuel.

Cuando se habla de los excombatientes todos coinciden en el término merecimiento. “A los excombatientes tenemos que tenerlos sentados en el pilar de nuestra memoria, fueron a dar el cuerpo y la vida por nuestro territorio”, dice Antonela y destaca el hecho de que los chicos y las chicas de todas las escuelas puedan escucharlos, “que conozcan sus vivencias y que sepan cómo la pasaron, cómo fue la posguerra y que conozcan la condición social, económica y política del país en ese momento”.

En todos ellos sobrevuela con pesar el sentimiento de que a los soldados no les fue dado el debido reconocimiento. “Merecen mucho más de lo que el gobierno les da, solo se los trata de héroes el 2 de abril, pero deben ser tratados como tal todos los días. Además, muchos quedaron incapacitados por alguna lesión que los marcó por el resto de sus vidas”, señala Franco. Milton ilustra esa deuda que tiene el Estado con el relato de un acontecimiento reciente: “Hace un par de días salió la noticia de que los excombatientes fueron a reclamar por un mejor servicio de Pami y los reprimieron. Es inimaginable pensar algo así, y sin embargo no solo pasó sino que además no se le dio la importancia suficiente”, y llama a reflexionar: “Cómo puede ser que hayan muerto casi la misma cantidad de soldados argentinos en la guerra, que luego a causa de suicidios por las secuelas que dejó en ellos el conflicto. El Estado debe estar atento a la calidad de vida de los excombatientes, a su alimento, techo y salud”.