Alicia de Alba: "La Universidad no debe adoptar modelos ajenos"
Para Alicia de Alba la educación superior debe incorporar en el sistema a los pobres.

Sábado 19 de Abril de 2008

Importar recetas "exitosas" de otras latitudes fue una de las caras que mostró la reforma de Estado de los 90, que en el campo educativo, bajo un discurso que en pos de ser "globales" escondió bajo la alfombra las identidades latinoamericanas, definidas por la tecnocracia neoliberal como el "atraso populista".

Pero para la educadora mexicana Alicia de Alba, "las políticas internacionales que llegaron a nuestros países, y que los Estados nacionales adoptaron, devienen de políticas públicas que se centran en la globalización como si ésta fuera un proyecto político y social amplio que resuelve los severos problemas que enfrenta la humanidad".

"No podemos hacer una negación de la existencia de la globalización, pero parecería que teórica, cultural y políticamente es limitado pensar a la sociedad sólo desde esta perspectiva", apunta la especialista, quien estuvo en Rosario para dictar clases en un seminario de posgrado de la UNR y presentar el libro de su autoría "Currículum y sociedad. El peso de la incertidumbre, la fuerza de la imaginación".

"Una de mis preocupaciones, entre otros estudiosos del campo del currículum, es trabajar sobre las características de la sociedad en esta primera década del siglo XXI, una sociedad y una universidad que se encuentran en tensión con la globalización", explica De Alba sobre esta crisis, que involucra también a las universidades de la región, que "se encuentran recuperándose de la terrible década de los 90 y sus políticas neoliberales". Por ello, para la educadora mexicana es necesario reflexionar "con qué elementos podemos pensar a la sociedad, sin negar algo tan fuerte como la globalización, pero tampoco quedarnos con la idea acrítica de que tiene respuestas para todos".

—¿Qué espacios quedaron para las identidades latinoamericanas en las políticas operadas en los 90?

—El de las identidades latinoamericanas es un asunto nodal para pensar la relación entre currículum y sociedad, porque un proyecto social, cultural y político académico en gran medida invita e interpela para que te identifiques con ese proyecto. El currículum es concebido como propuesta político educativa articulada a un proyecto político y social, y precisamente por eso es importante analizar qué sucede cuando los proyectos político-sociales no están bien definidos, o están pasando por procesos de desestructuración. En la década de los 90 las reformas cubrían toda esta fuerte desestructuración social, política, económica y cultural que se acelera a raíz de la caída del Muro de Berlín, intentando cubrir esa situación con toda una serie de reformas. En este momento en América latina hay movimientos muy interesantes, radicalmente distintos a los que tuvimos en la década de los 90, que están haciendo esfuerzos tanto dentro de lo que está institucionalizado y de los Estados como por fuera de ellos, para pensar de manera diferente a la sociedad.

—Adriana Puiggrós sostiene en un reciente artículo que en América latina la escuela ya no es neoliberal. ¿Coincide con esta apreciación?

—Coincido totalmente con Puiggrós. Está cambiando el gusto de los países del Cono Sur hacia las propuestas del norte. Desafortunadamente mi país (México) no puede ser el ejemplo, sino lo contrario, por una circunstancia compleja que tiene que ver con la elecciones de 2006, lo que pasó con López Obrador y el triunfo de la derecha mexicana. En mi país hay ahora una tensión muy fuerte porque se está acudiendo mucho a los militares con el pretexto del narcotráfico para crear, desde mi opinión, un clima de miedo en la sociedad civil. Pero en América latina podemos decir que desde el sur se va construyendo un nuevo entramado social y algo que desde nuestra perspectiva teórica denominamos contornos sociales, que si bien no podemos decir que es un proyecto político, es un contorno social que está rearticulando elementos nuevos desde nuestra propia historia.

—¿Es un desafío para la Universidad latinoamericana la inclusión de los sectores más pobres que no están en el sistema?

—Me parece que ese es tal vez el mayor desafío, incluir a los sectores que hoy no están en la formación universitaria, aquellos jóvenes y adultos que tienen la inquietud y el deseo de formarse en la Universidad, pero que no tienen acceso. Ese es uno de los retos más serios y fuertes dentro de nuestros países. Y ahí, por ejemplo, tenemos las posibilidades que brindan las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, si se manejan con políticas públicas adecuadas, con programas educativos, sociales y culturales hacia estas poblaciones.

—A 90 años de la Reforma Universitaria del 18, ¿qué relectura cree que debe hacerse de este hecho?

—Estoy convencida de que hay muchas cuestiones que son constitutivas de la Reforma del 18 que se tienen que recuperar, más allá de resignificar alguno de sus aspectos que son muy importantes como la autonomía y la defensa de la Universidad pública. Repensar a la Universidad implica también recuperar su historia con los elementos y con los aspectos que no existían en 1918. Por decirlo de una forma simple, recuperar y articular lo nuevo y lo viejo.

Perfil de una investigadora

Doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación de la (Uned, España), Alicia de Alba es una de las especialistas más destacadas de Latinoamérica en el campo educativo, además de ser miembro del Sistema Nacional de Investigadores de México e investigadora del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (Iisue), de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam). Es autora de textos como "Posmodernidad y educación" y "Currículum: crisis, mito y perspectivas". Recientemente presentó en Rosario "Currículum y sociedad. El peso de la incertidumbre, la fuerza de la imaginación".