Viernes 29 de Diciembre de 2023
A veces el tesoro mismo de una biblioteca popular habita en su propio nombre. En él descansan su identidad, sus valores, y a veces, la historia de algún homenaje. Tal es el caso de las bibliotecas populares Gastón Gori y Roberto Fontanarrosa. Dos de los espacios culturales visitados este año por La Capital, que en distintos puntos de la ciudad nacieron de la mano y en homenaje a estos queridos escritores locales.
Convencidos de la potencia que reside en las bibliotecas populares, el escritor santafesino Gastón Gori y el historietista rosarino Roberto Fontanarrosa, acompañaron estas iniciativas culturales e impulsaron su desarrollo. Antes de sus partidas dejaron en ellas recuerdos, anécdotas y libros de sus bibliotecas personales. Los mismos que hoy, estos espacios populares de los barrios Fisherton y Parque Casas, exhiben como tesoros que las hacen únicas y que por historia les pertenecen.
De nidos y plumas
La Biblioteca Popular Gastón Gori se levanta colorida sobre Juan José Paso 7990. En una de las estanterías ubicada en el centro de su sala de lectura se encuentra su preciado tesoro: se trata de los libros que el escritor santafesino Gastón Gori les donara en el 2002 antes de morir. Una obra literaria diversa que abarca distintos géneros como ensayos, cuentos y poesías.
Es en homenaje a su obra y a su figura que todos los rincones de esta biblioteca del noroeste de la ciudad conducen al escritor, autor de La Forestal. Hay un retrato suyo del mismo día que recibió a los fundadores en su casa, y una infinidad de nidos y plumitas. ¿Por qué? “Porque Gastón era un gran observador y conocedor de aves. En sus relatos siempre hay vegetación, flores, pájaros y una conexión muy marcada con la naturaleza”, explica Mariela Aviani, cofundadora de la biblioteca.
Gori nació en Esperanza en 1915 y formó parte de una generación de intelectuales que abordó la problemática del modelo extractivista con una mirada sensible por el impacto social y ambiental que esta generaba. La Forestal fue su obra mas destacada, con la que denunció lo que acontecía con el quebracho colorado en el norte de Santa Fe y el sur de Chaco. Fue amigo entrañable del cineasta Fernando Birri y del historiador Osvaldo Bayer, y autor de varios ensayos con un alto contenido de denuncia social, en los que la problemática de la propiedad de la tierra y las migraciones de trabajadores desposeídos se presentan como temas recurrentes.
Según cuentan sus miembros, la obra literaria de Gori es muy consultada por estudiantes de la carrera de historia. Pero además del estudio, en esta biblioteca la recreación también tiene su lugar, especialmente a través de actividades destinada a las infancias del barrio. “Tenemos muchísima llegada a la comunidad que participa de todos los talleres o eventos que organiza la biblioteca”, dice Aviani, y hace referencia a un sinfín de propuestas que el espacio ofrece a chicos y grandes, como visitas comentadas para las escuelas primarias y secundarias, centros de día y jardines de infantes. Todos ellos visitantes del barrio, que luego de recorrer la biblioteca conocen sobre la historia de Gastón Gori, su vida, su obra y su legado.
El apoyo de El Negro
“Nos reuníamos abajo del paraíso donde está la vecinal, queríamos tener una biblioteca y que llevara el nombre de una persona que estuviera viva, que se pudiera ver en el barrio, en el super, en la cancha y que pudiera venir a visitarnos”, recuerdan Alicia y Albina, que rememoran aquellos momentos en los que parieron el espacio que hoy contribuye a la educación de chicos y chicas del noroeste rosarino. Se trata de la Biblioteca Popular Roberto Fontanarrosa, la misma que desde el inicio recibió el apoyo y acompañamiento del historietista y escritor, y que nació por el interés de un grupo de vecinos de Parque Casas de que los chicos tuvieran un lugar donde estudiar, leer y hacer sus tareas.
Fueron los mismos vecinos quienes se acercaron a la casa de El Negro a contarle sobre estas ideas. Fontanarrosa apoyó el proyecto desde el inicio, y no solo aceptó que llevara su nombre sino que también estuvo presente en la inauguración del espacio. En aquel momento, realizó una primera donación de libros de su biblioteca personal, a la que le siguieron otras. Un conjunto de obras que hoy viven y disfrutan los usuarios de la biblioteca de Esteco 778.
El tesoro está a simple vista, y aunque bien resguardado, es de acceso a todos sus visitantes. Entre ellos se encuentran varios ejemplares de literatura gauchesca. Un material que iría de la mano de su entrañable creación Inodoro Pereyra. Además, algunos de esos libros donados por Fontanarrosa están autografiados por otros autores, como un ejemplar que tiene una dedicatoria de María Elena Walsh al escritor,
Desde aquel momento fundacional, la biblioteca de Parque Casas no dejó de crecer en convocatoria y propuestas. Aquel objetivo de brindar a los estudiantes acceso a libros y un lugar para estudiar fue logrado ampliamente a través de sus talleres de apoyo escolar, que son el resultado de un sólido trabajo en red que la biblioteca supo desarrollar con instituciones educativas de la zona, como el jardín 232, la primaria Nº 825 Leopoldo Herrera, un complejo evangélico educativo del barrio y la Escuela Media Nº 408.